Saro Prieto y José María Rodríguez |
Santa Cruz de Tenerife (EFE).- El presidente de Canarias, Fernando Clavijo, considera que «el pueblo canario ha dado una lección al mundo» al ofrecer una «respuesta cristiana, humana y garantista» a la atención a los menores migrantes a pesar de que su sistema de acogida «ya había colapsado» en octubre y noviembre de 2024, cuando llegaban a las islas prácticamente dos cayucos al día.
Cuando se cumple un año desde que se reformó la Ley de Extranjería para obligar a todas las comunidades a compartir el esfuerzo de acogida que estaba haciendo, sobre todo, Canarias, pero también Ceuta y Melilla, Clavijo analiza en una entrevista con EFE cómo se han enfrentado las islas a la mayor crisis migratoria de su historia, con más de 165.800 personas rescatadas desde 2020.
En teoría, Canarias debería haber llegado a esta semana al listón de 2.211 menores acogidos, el triple de la capacidad ordinaria que le asigna la ley (737), pero ese era un reto difícil de conseguir, partiendo de casi 6.000 menores tutelados en el verano de 2025.
Clavijo cree que, si la Ruta Canaria sigue en su comportamiento actual -este año presenta una caída del 85 % respecto a 2025, algo nunca visto desde 2009-, las islas recuperarán esa normalidad en los próximos meses, pero precisa que aún así seguirá acogiendo al triple de niños y adolescentes de los que los que debería tener.
«Esto ha ocurrido en otros lugares de Europa: en Turquía, en Alemania, en otras fronteras… Y, sin embargo, la respuesta del pueblo canario ha sido garantista con los derechos de los migrantes, siendo conscientes de que nosotros fuimos emigrantes. Con muchas dificultades, hemos dado una respuesta cristiana, humana y, sobre todo, supimos librar una batalla sin ir en contra de nadie, respetando los derechos de los menores migrantes», enfatiza.
Canarias se sitió incomprendida
Reconoce que, por momentos, se sintió incomprendido por algunos miembros del Gobierno central, en particular por ministros como Elma Saiz (Inclusión Social y Migraciones) y Fernando Grande-Marlaska (Interior), así como por la dirección nacional del Partido Popular, su socio de gobierno en las islas.
«Hay una España mesetaria que no entiende lo que sucede en las islas», se lamenta Clavijo, que sí reconoce el apoyo del ministro de Política Territorial, Ángel Víctor Torres, su antecesor en la presidencia de Canarias, y el PP canario, «que se mantuvo firme».
El episodio más duro ocurrió en julio de 2024, poco antes de que el Congreso rechazara con los votos de PP, Vox y Junts tramitar la reforma de la Ley de Extranjería que planteaban el PSOE y Coalición Canaria. En ese momento, Tenerife acogió la Conferencia Sectorial de Infancia y Clavijo organizó personalmente una visita a un centro de acogida para mostrar a los consejeros la realidad de los menores.

No acudió ningún representante del PP. «Te sientes mal, te sientes incomprendido, te replanteas muchas cosas», confiesa, «pero, en ese momento, ¿cuál era el camino? ¿El del enfado, la crispación, el enfrentamiento estéril y la bronca? El arrope que nos dio toda la sociedad canaria permitió que no cayéramos en ello».
Clavijo cree que hubo dos hitos que ayudaron a resolver las cosas: la implicación del papa Francisco en dar difusión al desafío humanitario de Canarias y los autos del Tribunal Supremo que obligaron al Estado a asumir a los menores solicitantes de asilo, anteponiendo el interés de los niños por encima del conflicto de competencias.
«Resolvimos una situación dramática siendo respetuosos con el derecho internacional y con la atención digna y cristiana a las personas. Fuimos capaces de abordar un fenómeno de una magnitud que creo que nunca antes se había abordado por ninguna comunidad», agrega el presidente canario, que no entiende por qué no le apoyaron otras comunidades que probablemente tendrán presión migratoria en sus costas y deberán recurrir al mismo mecanismo de reparto de la acogida.
La «insolidaridad» de algunas comunidades
«Baleares es ahora el ejemplo más claro… Pero también Andalucía», remarca el líder de Coalición Canaria, que también se siente decepcionado con la Comunidad Valenciana, a la que las islas ofrecieron todo el apoyo que pudieron cuando la golpeó la dana.
Clavijo subraya que él siempre defendió que la solución era modificar la ley, porque la «solidaridad fracasó» y una larga lista de comunidades autónomas se negaron a acoger a menores, aduciendo que no tenían plazas, cuando Canarias se veía obligada a crearlas de la noche a la mañana en los momentos de mayor llegada de migrantes
Si la crisis de los cayucos de 2006 puso las bases del sistema humanitario de acogida en España, la situación que ha vivido de nuevo el archipiélago ha dejado un mecanismo compartido para atender a los menores. Pero el presidente de Canarias no lo da por conquistado.
«Está en peligro si hay un cambio político (tras las próximas elecciones generales), porque igual que se hacen unas leyes, se hacen otras», añade, antes de advertir de que Coalición Canaria exigirá a todo partido que pueda pedir su apoyo en el Congreso que mantenga vigente la reforma de la Ley de Extranjería. EFE