Santa Cruz de Tenerife (EFE).- La presidenta del Cabildo de Tenerife, Rosa Dávila, ha calificado este lunes la gestión del Gobierno de España con el buque MV Hondius como «propia de las autocracias» y ha acusado al Ejecutivo central de actuar al margen de las instituciones canarias, ocultar información y tomar decisiones irresponsables, una gestión «con muchas sombras», ha dicho.
También ha opinado que es una «decisión política no avalada por ningún documento» que el buque MV Hondius siga fondeando este lunes en Tenerife, pues, a su juicio, se podría haber realizado el desembarque de todo el pasaje afectado durante el domingo.
«Aseguraron que no existían síntomas, que todos los pasajeros eran asintomáticos. A día de hoy, ya sabemos que aparecen casos sospechosos en Francia y Estados Unidos… y seguirán apareciendo nuevos positivos. También nos dijeron que no existía otra alternativa, y ahora sabemos que ni siquiera se realizaron PCRs», ha cuestionado la presidenta del Cabildo tinerfeño.
En su opinión, esas PCRs podrían haber sido realizadas en Cabo Verde para que una vez en Canarias se pudieran distinguir aquellas personas que sí estaban infectadas y tomar «medidas de máxima precaución».
«La operación se podría haber realizado con todas las garantías en un solo día, en 12 horas, desde las 6 y media de la mañana. Se empezaron a bajar a los pasajeros a las 9 de la mañana y podría haber terminado perfectamente a las 7 de la tarde», ha dicho en declaraciones a los periodistas Dávila.
A lo largo del domingo vuelos procedentes de España, Francia, Canadá, Países Bajos, Reino Unido, Turquía, Irlanda y Estados Unidos evacuaron a una parte del pasaje y tripulación del MV Hondius y permanecen aún pendiente de evacuarse la tripulación y pasaje que marcharán en dos vuelos procedentes de Australia y Países Bajos que llegarán esta tarde.
Dávila se ha negado además a recibir «lecciones de solidaridad» por parte del Gobierno de España pues tras la gestión de la crisis migratoria, ha esgrimido, «no nos gana nadie» y ha dicho que «no es de recibo que vengan tres ministros a dar lecciones de solidaridad. No se lo admitimos al Gobierno de España», ha continuado la presidenta insular.
La presidenta insular ha dicho tener «una enorme preocupación» ante lo acontecido en las últimas 48 horas en la isla de Tenerife y ha insistido en la actuación «unilateral» del Gobierno central, «sin diálogo y consenso» y que se suma a «varias mentiras».
«La primera de las mentiras fue cuando nos enteramos por un comunicado del Ministerio de Sanidad que el barco, en vez de seguir hacia Países Bajos, iba a recalar en aguas canarias», ha apuntado la presidenta insular, pese a que en un principio, según su versión, les habían dicho que el barco continuaría hacia Países Bajos.
La decisión de que el barco recale en Tenerife, ha expresado Dávila, se tomó después de una reunión con la Organización Mundial de la Salud sin enviar ningún aviso formal a las autoridades canarias, de modo que se ha sentido «víctima» como tinerfeña y canaria de un Gobierno «soberbio» que ha actuado en todo momento «desde la imposición».
«Han tratado a Canarias como un territorio al que se le comunica una decisión ya tomada, no como una comunidad autónoma que merece respeto institucional», ha dicho Dávila, que se ha quejado de que cuando llegó el equipo del Ministerio y de la Organización Mundial de la Salud no se reuniesen con las autoridades canarias y diesen una rueda de prensa.
La presidenta insular ha insistido en que la operación podría haber concluido 24 horas antes de lo previsto y ha aseverado que el riesgo para la población «no es cero» y «aumenta cuantas más horas pasa el barco en aguas tinerfeñas».
Medidas tomadas «a la ligera»
«Y se hace incontrolable si las medidas de seguridad sanitarias se toman a la ligera como hemos podido ver todos», ha apostillado.
Se ha quejado de que los vuelos iban por debajo de su capacidad y que, por ello, podrían haber evacuado a más pasajeros como los de Australia, cuyo avión llega el lunes por la tarde.
«Esa alternativa fue desechada sin ningún argumento basado en razones de protocolos de seguridad sanitaria. Solo querían quedar bien con estos países que venían a recoger y a repatriar a sus ciudadanos», ha continuado Dávila.
También ha opinado que si los tripulantes que quedan en el barco son asintomáticos podrían proseguir los cuatro o cinco días de navegación hasta Rotterdam, en Países Bajos, o marcharse en el avión de ayer, ha planteado la presidenta.
Respecto a la negativa del presidente de Canarias, Fernando Clavijo, a no autorizar el fondeo en el último momento, ha manifestado que la llegada finalmente se produjo «arrebatando las competencias de la autoridad portuaria unilateralmente» y que la Marina Mercante lo autorizó «sin tener las garantías que exigían las autoridades canarias».
«Creo que esto no va a quedar así, que vamos a seguir, desafortunadamente, viendo cómo este brote va a seguir expandiéndose, y que nosotros, después de la experiencia del covid, lo que exigíamos eran las máximas garantías de seguridad, no solamente para los pasajeros, que es lo que ha primado en este operativo, sino también para quienes vivimos aquí», ha reflexionado Rosa Dávila.










