Teror (Gran Canaria) (EFE).- El Obispo de Canarias, José Mazuelos, ha recordado este martes, en el día grande de las fiestas en honor a la Virgen del Pino, el lema «Alzad la mirada» de la visita que hizo el papa León XIV a las islas en junio para recalcar que celebrar a la patrona de Gran Canaria «también significa renovar nuestra vocación de acogida» al migrante que llega y tratarlo como un hermano.
Así lo ha manifestado Mazuelos en la homilía que ha ofrecido en la Basílica Nuestra Señora del Pino ante el presidente canario, Fernando Clavijo, quien ha representado al rey Felipe VI, y una nutrida representación institucional del archipiélago, que, un año más, se ha dado cita en Teror con motivo de esta festividad.
Sobre esa primera visita de un papa a Canarias, Mazuelos ha pedido a los feligreses que no se queden «solamente con el recuerdo» de este hito y se pregunten por lo que quiso decir con él León XIV.
En primer lugar, ha aludido a la necesidad de «alzad la mirada» en unos tiempos en los que muchas personas la han bajado por «cansancio, incertidumbre, porque hay familias preocupadas por el futuro, jóvenes que buscan un sentido para sus vidas, personas mayores que experimentan la soledad y también quienes llegan a nuestras costas después de atravesar un océano de dolor, huyendo de la pobreza, de la guerra, de la persecución o de la desesperanza».
Mazuelos ha considerado que el lema de esta visita papal «adquiere en Canarias una fuerza especial», ya que «tuvo un rostro muy concreto: el de las personas migrantes».
«El papa quiso acercarse al muelle de Arguineguín. Quiso encontrarse con personas migrantes, con trabajadores y voluntarios. Quiso poner rostro y nombre a una realidad que tantas veces corre el riesgo de convertirse solamente en cifras», un gesto que no fue casual porque «Canarias conoce bien el drama del mar. Conoce las historias de quienes llegan. Y conoce también el silencio de quienes no llegaron», ha referido.
«En el corazón de Canarias hay nombres que solamente Dios conoce. Hay madres que todavía esperan. Hay familias que lloran. Hay jóvenes que emprendieron un viaje buscando vida y encontraron la muerte. Y ante esta realidad, la Virgen del Pino nos invita a preguntarnos: ¿Cómo estamos mirando al que llega? ¿Lo vemos como un extraño? ¿Como una amenaza? ¿Como un problema? ¿O somos capaces de verlo como un hermano?», ha aseverado Mazuelos.
Convencido de que «la Iglesia no puede permanecer indiferente ante el sufrimiento humano», el obispo ha subrayado que «celebrar a la Virgen del Pino significa también renovar nuestra vocación de acogida. Que nadie que llegue a nuestras costas encuentre solamente puertas cerradas. Que encuentre también una Iglesia capaz de escuchar. Una Iglesia capaz de acompañar. Una Iglesia capaz de defender la dignidad humana».
El obispo ha apostado, en definitiva, por «una Iglesia que se rebela cuando la dignidad de las personas viene pisoteada para alcanzar poder» para afirmar que «no es admisible lo que hemos visto recientemente en Ceuta, donde nadie habla de las más de cien personas muertas en el mar».
La Virgen del Pino, con el sufrimiento del pueblo de Ceuta
«No es aceptable ignorar y abandonar el sufrimiento de un pueblo de España que tiene recortado sus derechos fundamentales», por lo que «hoy ponemos a los pies de la Virgen del Pino el sufrimiento del pueblo de Ceuta. Es lamentable el uso de la migración, polarizando la sociedad, más preocupados en resucitar las dos Españas o en construir relatos políticos, en lugar de llegar a un consenso en busca del bien común ante el drama humano que se está viviendo», ha aseverado.
Mazuelos también ha manifestado que la visita del papa quiso mostrar «que la Iglesia no vive encerrada en sí misma», sino que es «una casa abierta», por lo que ha instando a «no tener miedo de ser cristiano, de hablar de Dios y transmitir la fe a los hijos», al estimar que «nuestra sociedad necesita cristianos que no vivan escondidos».
El obispo de la Diócesis de Canarias también ha aludido en su homilía a las necesidades de las familias, las preocupaciones de los jóvenes, la soledad de nuestros mayores, las dificultades de quienes no tienen trabajo, la enfermedad de tantos hermanos, las lágrimas de quienes han perdido a un ser querido y la situación de quienes llegan a nuestras costas. EFE
pcr
(foto)









