Ciudad Real (EFE).- La recién nombrada presidenta del Tribunal Superior de Justicia (TSJ) de Castilla-La Mancha, María Pilar Astray, se ha marcado como reto seguir reivindicando un aumento del número de jueces y magistrados, para que la región deje de estar «a la cola» en la media de jueces por habitante.
En una rueda de prensa en Ciudad Real, la nueva presidenta del TSJ, que sustituye a Vicente Rouco al frente del alto tribunal regional, ha considerado «fundamental» que la administración de justicia crezca en cuanto al número de jueces en las audiencias provinciales de Toledo y Ciudad Real.
Astray ha afirmado que es necesario «un buen incremento de plazas» para colocar a la comunidad autónoma en un «nivel óptimo».
Y aunque es consciente de que los recursos «son escasos» y de que no se podrán cumplir todas las peticiones, sí espera que haya una «colaboración muy positiva» por parte del Consejo General del Poder Judicial y del Ministerio de Justicia para que «mejore la justicia en Castilla-La Mancha».
Implantación de tribunales de instancia y mejora de infraestructuras
A preguntas de los medios sobre cuáles son otros de sus objetivos en este mandato, ha señalado que uno de ellos será consolidar la implantación de los tribunales de instancia y de la nueva estructura organizativa, para que sea una mejora en la administración de justicia de toda la comunidad autónoma.
Junto a ello, ha afirmado, otra de las grandes líneas programáticas que se ha marcado es que la Justicia vea también mejoradas las infraestructuras con las que cuenta en la región.
«Tenemos infraestructuras muy antiguas, otras muy deficientes en muchas poblaciones, que no ofrecen un buen servicio al ciudadano y han de ser mejoradas, como también las infraestructuras informáticas» para dar un mejor servicio a los ciudadanos y a quienes trabajan en la administración de justicia, ha defendido.
Primera mujer que preside el TSJ en la región
Astray ha mostrado su ilusión por haberse convertido en la primera mujer que preside el Tribunal Superior de Justicia de la región en toda su historia y ha añadido que el programa con el concurría a este mandato plantea acciones «muy claras» que ahora deberá evaluar cuando tome posesión de su cargo, algo que estima que ocurrirá dentro de un mes.
Entre estas acciones incluye también evaluar la asunción de competencias de los casos de violencia sobre la mujer por parte de los juzgados, que ha calculado que supondrá un 20 % más de carga de trabajo.
Algo que algunos podrán asumir y otros, que se encuentran «al límite», no podrán, por lo que será necesario entonces contar con juzgados exclusivos, como es el caso de Guadalajara.
Asimismo, ha señalado que cree que la implantación de la Oficina Judicial y los tribunales de instancia pueden ayudar a mejorar la justicia y se ha mostrado dispuesta a escuchar a todos los actores que participan de ella.
Ley para ampliar la carrera judicial y fiscal
Astray también se ha pronunciado sobre el anteproyecto de Ley Orgánica para la Ampliación y Fortalecimiento de la Carrera Judicial y Fiscal y ha asegurado que espera que «en su tramitación se reformen los puntos críticos y que se proceda a retirar aquellos aspectos que nosotros entendemos negativos, sobre todo para el desempeño de la función jurisdiccional».
Para la nueva presidenta del TSJ uno de los puntos clave, además de aquellos que tienen que ver con la carrera profesional de los jueces, es el relacionado con la injerencia de la designación política en la Comisión de Ética Judicial.
En su opinión, se debería reevaluar su composición porque ofrece una imagen que «a lo mejor no es lo más favorable en este momento».
«Existe una imagen de politización de la justicia; no digo que sea real, pero existe una imagen que no hace percibir a la justicia como totalmente neutral ante el ciudadano» y eso, ha subrayado, es necesario cambiarlo.
Astray también ha tenido palabras de reconocimiento para María Jesús Alarcón, la actual presidenta de la Audiencia Provincial de Ciudad Real, que también optaba a este cargo y a la que ha agradecido haber compartido con ella estos momentos y haberlo hecho «con cordialidad y con lealtad».