Daimiel (Ciudad Real) (EFE).- El Parque Nacional de Las Tablas de Daimiel, en Ciudad Real, ha cerrado enero con 428 hectáreas inundadas de las 1.734 hectáreas que son suceptibles de estarlo, después de que el pasado día 1 se activara la batería de pozos de emergencia como medida excepcional para mejorar la situación hídrica del humedal.
Así lo ha explicado, en declaraciones a EFE, el director del parque nacional, Carlos Ruiz de la Hermosa, quien ha señalado que la decisión de activar la batería de pozos de emergencia la tomó la Comisión Mixta, una vez que se analizó la efectividad que en 2025 tuvo esta autorización especial de bombeo, que permitió iniciar un proceso de inundación que supuso un impacto «muy positivo» tanto en la conservación del espacio como en la fauna asociada.
Ruiz de la Hermosa ha indicado que a este proceso se unió el hecho de que a partir del 18 de marzo de 2025 el río Gigüela también empezara a realizar aportaciones al parque, alcanzando la tabla de la isla de Algeciras, desde donde comenzaron a extenderse por el interior del parque, con un avance «lento pero constante».
El 15 de mayo se alcanzó la máxima superficie inundada, alrededor de 1.130 hectáreas, tras un aporte total de 15,6 hectómetros cúbicos de agua, de los que 7,4 hectómetros cúbicos procedieron de los bombeos de emergencia y 8,2 hectómetros cúbicos llegaron a través del canal del río Gigüela.
El bombeo se suspendió el 4 de abril, una vez alcanzada la cota 605,34, mientras que las aportaciones del Gigüela se mantuvieron hasta comienzos de junio, ha continuado el director del parque, quien ha añadido que «la combinación de ambas fuentes fue clave para garantizar una inundación suficiente y sostenida».
Un año excepcional para la avifauna
Ha resaltado que la inundación de 2025 tuvo efectos «especialmente positivos» en los censos de aves acuáticas nidificantes, que alcanzaron los mejores registros de la serie histórica iniciada en 1980.
Entre las especies más destacadas figura el pato colorado, con entre 1.350 y 1.400 parejas reproductoras.
El porrón común alcanzó entre 500 y 550 parejas, uno de los mejores años registrados; mientras que la malvasía cabeciblanca contabilizó 90-95 parejas, con 74 polladas y 454 pollos, consolidando a Las Tablas como su principal núcleo reproductor en 2025.

También se registraron 28-32 parejas de porrón pardo, varias parejas de cerceta pardilla, con alguna pollada de hasta siete ejemplares; un ejemplar de focha moruna y un notable incremento de escribano palustre iberoriental, con 19 parejas, frente a las 7 de 2023.
A estas cifras se suman 1.150-1.300 parejas de fumarel cariblanco, 330-350 de zampullín cuellinegro, 50-55 de garza imperial y 52-57 de garceta grande.
Además, por primera vez se confirmó la reproducción de flamenco en Las Tablas y en la provincia de Ciudad Real, con unas 200 parejas y cerca de 100 pollos observados; y en cuanto al fumarel común, especie en peligro de extinción, se censaron 20-25 parejas y se tuvo constancia de la primera cita de reproducción.
Según datos preliminares de la Red de Parques Nacionales, el año pasado Las Tablas de Daimiel fue el parque nacional con mayor número de especies en peligro de extinción reproduciéndose, con al menos siete especies.
Mejora del ecosistema y fauna asociada
La inundación del parque permitió, además, una amplia presencia de carófitos, que cubrieron 327 hectáreas, gracias también a la recuperación de hábitats mediante trabajos intensivos para el control del carrizo y la enea, así como a la reapertura de tablazos colonizados.
Ruiz de la Hermosa ha afirmado que cuando el agua entra en el parque «todo responde», de ahí que haya confiado en que este año se puedan mantener niveles de inundación suficientes para lograr que Las Tablas continúen siendo «un referente importante para la conservación y el turismo en España».









