Agricultores responsabilizan de los incendios a la gestión y la acumulación de combustible
El presidente de Asaja en Castilla-La Mancha, José María Fresneda (c), y el experto en incendios forestales Francisco Castañares, este martes en Toledo. EFE/Ángeles Visdómine

Agricultores responsabilizan de los incendios a la gestión y la acumulación de combustible

Toledo (EFE).- El presidente de Asaja en Castilla-La Mancha, José María Fresneda, y el experto en incendios forestales Francisco Castañares han pedido que no se criminalice a los agricultores por los fuegos en el monte, que este verano han batido récords y que llegan a tener tal magnitud por la falta de gestión y la acumulación de combustible.

Además han insistido en que la cosecha se tiene que realizar en julio y en que la Administración no debe prohibirlo.

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Fresneda y Castañares han hecho declaraciones a los periodistas antes de mantener una reunión en Toledo para tratar estos temas y han apuntado que es preciso recuperar la imagen del agricultor, que no quede empañada por los incendios de este verano, y han rechazado de forma contundente que se les pueda prohibir por ley cosechar en julio.

«No podemos aceptar más comportamientos fundamentalistas de gente que se frota las manos cuando ven que un agricultor tiene que abandonar por culpa de las medidas que están adoptando», ha asegurado Fresneda.

Una semana «crítica» para los incendios

Castañares, que ha advertido de que todavía quedan días de verano y esta es una semana «crítica» para los incendios forestales, ha afirmado que no se puede consentir que dicten las normas quienes no conocen cómo se desarrolla la actividad de agricultores, ganaderos y forestales.

En ese sentido ha citado que por ejemplo limitar la cosecha de cereal en julio es estar fuera de la realidad porque es entonces cuando hay que recoger el fruto del trabajo del agricultor de un año entero.

Y ha añadido que si hay incendios más allá de donde se está cosechando y salta una chispa de la maquinaria es porque alguien no ha hecho adecuadamente sus deberes de gestión y de protección, porque no se han trazado cortafuegos que garanticen que el fuego no se va a pasar al monte si llega a prenderse la llama.

«Las actividades tienen que tener un perímetro de protección, pero no podemos prohibir hacer lo que llevamos haciendo desde hace 10.000 años, desde la última glaciación, y no tenemos que pedir permiso a nadie para hacer lo que es habitual que se haga en el campo: sembrar, cosechar, roturar, hacer caminos, infraestructura, desbrozar, podar, talar», ha dicho Castañares.

Que se vigile que se hace bien es razonable, ha añadido, como también que se sancione a quien no, pero no que lo prohíban o que lo limiten porque lo que están haciendo es echar a la poca gente que queda en el campo.

Prevención para evitar incendios

El pirómano y el incendiario, a su juicio, no son un problema, sino que «el problema es la gestión del monte, o la falta de gestión. Si los incendios se gestionaran adecuadamente, desde el punto de vista preventivo con antelación a que llegara la época estival, estaríamos más tranquilos».

El responsable es, ha afirmado, la Administración, la autonómica y la del Estado, por un problema de gestión del combustible forestal que año tras año se acumula en el monte.

Castañares ha indicado que el presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, es una persona «sensible y respetuosa» con la gestión forestal, agrícola y ganadera.

Y se ha mostrado a favor de negociar y discutir si ocurriera que a través de la ley de acompañamiento de los presupuestos adquirieran rango de ley lo que ahora son limitaciones de carácter administrativo.

Ha resumido que «todo lo que hay que hacer en el campo de manera habitual, que llevan haciendo nuestros antepasados desde la última glaciación tiene sobradamente demostrada su sostenibilidad».

Por otro lado, ha avisado de los problemas que suponen las lluvias en las zonas quemadas, al generar en los embalses una «marea negra» que impide consumir el agua y mata la vida animal y vegetal de los cauces, debido a que la tierra en las laderas más verticales es arrastrada al haberse quedado sin el anclaje de la vegetación, que además tardará siglos en recuperarse, ha dicho.