El actor Luis Callejo posa horas antes de recibir una de las Espigas de Honor de la 70ª Semana Internacional de Cine de Valladolid (Seminci). EFE/Nacho Gallego

Luis Callejo: «Hay que proteger un poco más el cine español»

Valladolid (EFE).- El actor Luis Callejo, que este miércoles recibe una Espiga de Honor de la 70ª Semana Internacional de Cine de Valladolid (Seminci), ha defendido la necesidad de proteger «un poco más el cine español» para que la producción cinematográfica de autor sea más económicamente sostenible.

«En España falta un hueco para hacer películas de culto», ha declarado a los periodistas antes de proponer el modelo que siguen otros países, el de combinare el cine de autor con «buenos presupuestos para hacer películas muy potentes».

Callejo (Segovia, 1070) ha recordado cómo en España existe «un cine, una televisión y un teatro que son muy potentes, muy vistos y muy apreciados en el mundo entero» desde que nuestra industria audiovisual ha entrado en la «liga global», ya que «hay mucha producción pero la pena es que no se vaya al cine como antes», ha lamentado.

Una vocación inesperada

Callejo ha desvelado que durante la gala en que recibirá una Espiga de Honor a su trayectoria, hablará de su «enamoramiento» por una profesión encontró de una forma inesperada en su vida y que desde entonces le dio sentido.

En los años noventa, cuando el actor de ‘El cautivo’ (2025), ‘Princesas’ (2006) o ¡Tarde para la ira’ (2017) era aún un estudiante de Derecho segoviano, descubrió durante un periodo de Erasmus en París a un grupo de teatro que le cambió la vida «para siempre».

«Me metí en ese taller, hicimos una obra de teatro que funcionó muy bien pero más allá de la obra, ensayando y jugando, era un lugar donde me sentía muy a gusto», una sensación que de vuelta a España le llevó a cambiar los estudio de Derecho por la interpretación.

Un premio «muy bestia»

Desde entonces ha compaginado el cine, con el teatro y la televisión, lo que le ha llevado a trabajar en una treintena de largometrajes con directores como Fernando León de Aranoa, Raúl Arévalo, Benito Zambrano, Paco León y Alejandro Amenábar.

En la pequeña pantalla, ha trabajado con en ‘La chica de la nieve’, ‘Asuntos internos’ o ‘Apagón’, mientras que sobre la tablas ha formado parte de la adaptación de ‘Trainspotting’, de Irvine Welsh, -llevada al cine por Danny Boyle en 1996- y puso en marcha la compañía Teatro del Barro, junto a Nacho Marraco, en 2009.

Este recorrido profesional tiene ahora su reconocimiento en la Seminci, un premio «muy bestia» por el que se hoy se siente más tranquilo pero por el que ha estado «nervioso» desde que el director del festival, José Luis Cienfuegos, se lo comunicó hace «tres o cuatro semanas».

«Desde luego, es todo un impulso para seguir en esto y me hace muy feliz», ha rubricado. EFE