El cineasta mexicano David Pablos posa mientras presenta su cinta 'En el camino' en la 70 edición de la Semana Internacional de Cine de Valladolid (Seminci). EFE/ Nacho Gallego

David Pablos (director de cine): «La gente se ha vuelto indiferente a la violencia en México»

Fernando Sanz|Valladolid (EFE).- El cineasta mexicano David Pablos (Tijuana, 1983) rompe tópicos con ‘En el camino’, una película de ficción que explora varias temáticas como el día a día de los camioneros de los grandes tráileres del norte de México, la violencia ante la cual la ciudadanía se ha vuelto indiferente o la homosexualidad.

«Me importa mucho hablar sobre la violencia que sucede en México, sobre todo porque ya se ha vuelto rutinaria», asegura en una entrevista con la Agencia EFE con motivo del estreno en España de su largometraje que participa en la sección ‘Punto de Encuentro’ de la 70ª Semana Internacional de Cine de Valladolid (Seminci) y que opta a una Espiga arcoíris.

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Violencia

Una violencia que Pablos no muestra de forma directa sino como «un marco de referencia» porque la población mexicana está tan «desbordada» de imágenes explícitas (ejecuciones, linchamientos y decapitaciones) desde que comenzó la llamada ‘guerra al narco’ en el año 2006 y especialmente a partir de 2008 «que la gente se ha vuelto indiferente», un hecho que le preocupa.

En este sentido, Pablos incide en que hay un generación que ha crecido «normalizando que aparezcan cuerpos en un puente peatonal colgados o que avienten (lancen) cabezas en un bar» y ha apuntado que, si antes el narco intentaba acercar a estos jóvenes a una vida de placeres, ahora directamente los secuestra y les obliga a trabajar para ellos.

Un telón de fondo que el cineasta muestra a través del día a día de los conductores de grandes tráileres (los ‘traileros’) que «transitan México de punta a punta» y que reconocen haber vivido «asaltos, secuestros o que han tenido que escapar de situaciones muy hostiles y violentas».

La película

‘En el camino’ cuenta la historia de Veneno (Víctor Prieto), un joven homosexual perseguido por su pasado, y ‘el Muñeco’ (Osvaldo Sánchez), un camionero de mediana edad que intenta redimirse, mientras recorren por las carreteras del norte de México en grandes tráileres – las ‘trocas’ – y conviven en las ‘cachimbas’ (pequeños refugios de carretera), ‘paraderos’ y las cabinas de sus vehículos.

El cineasta mexicano – que con su anterior film, ‘El baile de los 41’ (2024), se alzó con cuatro premios Ariel de la Academia Mexicana de las Artes Escénicas y Cinematográficas – recuerda que el germen de este proyecto fue su encuentro hace más de una década con el fotógrafo guajaqueño Luis García.

García le introdujo en la subcultura de estos camioneros, en la que «el ‘trailero’ tiene «muchos amoríos en el camino», que conviven con una prostitución ejercida en su mayoría por mujeres ‘trans’.

Elenco no profesional

Para esta producción, Pablos se sirvió de intérpretes no profesionales – sólo Osvaldo Sánchez había actuado antes – en un proceso de elección del reparto no exento de problemas que se alargó durante tres meses y medio en el entorno de Ciudad Juárez.

De hecho, de sus dos primeros candidatos para interpretar a ‘El Muñeco’, uno fue detenido y otro desapareció sin dejar rastro, por lo que optó por contar con Sánchez para hacer equipo con Víctor Prieto, el otro protagonista que debuta en la interpretación.

«Víctor es alguien que no solo nunca había actuado, sino que viene de un barrio pesado de Juárez y que por su historia de vida creció acostumbrado a no mostrar sus emociones, a levantar una barrera porque para él ser vulnerable y mostrar emociones es sinónimo de debilidad», asegura.

Un reto que superó a través de distintos talleres actorales y con la colaboración de una ‘coach’ que también ejerció de coordinadora de intimidad para las escenas de sexo, algunas explícitas, que se hicieron en una sola toma con un equipo de producción reducido.

«Hombres-máquina»

También destaca la estilizada fotografía Ximena Amann, especialmente por el contraste de los momentos más oníricos del pasado de Veneno (con zoom y cámara sobre trípode) con la imagen dura y a menudo explícita de la vida en la carretera (grabados con lentes fijas y cámara al hombro).

Pablos subraya que tanto él como Amman se inspiraron en localizaciones reales – el rodaje duró seis semanas en «espacios vivos» que a menudo no se podían cerrar para facilitar la grabación – y la ostentación de estos camioneros, que adornan sus vehículos con guirnaldas y «su propia parafernalia».

«Hay algo muy profundo, los ‘traileros’ se mimetizan con estos espacios, son como hombres-máquina de alguna manera», incide.
Tras su paso el Festival de Venecia, donde fue su premier mundial y se alzó con el premio a mejor película en la sección ‘Orizzonti’ y el Queer Lion Award, y ahora en Seminci, ‘En el camino’ pasará por otros certámenes y se podrá ver en las salas españolas en marzo del próximo año y en los cines mexicanos, a partir de mayo de 2026.