Los Diablos y los Carochos reciben el año 2026 en una mañana gélida.. EFE/Mariam A. Montesinos

Diablos y Carochos en una mañana gélida, el peculiar recibimiento del año en Zamora


Riofrío de Aliste (Zamora), (EFE).- Los Diablos y los Carochos han recibido el año en una mañana gélida en el municipio de Riofrío de Aliste (Zamora), donde han escenificado en las calles unas mascaradas tradicionales que destacan por la variedad de sus personajes y el protagonismo de seres diablescos con sus tenazas extensibles.

Primeramente en el anejo de Sarracín de Aliste y posteriormente en la cabecera del municipio han revivido una tradición que en Riofrío de Aliste está declarada fiesta de interés turístico regional y que es ejemplo de la riqueza y variedad de las mascaradas de la provincia que reciben el año hasta en cinco localidades zamoranas.

Tanto en Riofrío de Aliste, como en los anejos de Sarracín de Aliste y Abejera, las mascaradas del primer día del año tienen como puntos comunes el estar protagonizadas por personajes que caminan y corren en grupos por las calles del pueblo y que cuando se encuentran unos con otros escenifican batallas.

En Sarracín de Aliste, la tradición más madrugadora, los personajes de la mascarada de los Diablos han tiznado a vecinos y visitantes, a los que han amenazado con sus armas y han pedido el aguinaldo.

El Diablo grande, con su máscara negra con ojos y labios rojos, sus dientes de jabalí y sus cuernos de cabra, ha asustado a los asistentes con sus tenazas extensibles rojas; acompañado por el Diablo pequeño, con su peluca negra, con cuernos rojos y su pica para amenazar a quien no le da la propina.

Otros protagonistas de esa mascarada han sido la Filandorra y Rullón, encargados de encenizar a quien se han encontrado a su paso.

Los Diablos y los Carochos reciben el año 2026 en una mañana gélida en los municipios zamoranos de Sarracín de Aliste y de Riofrío de Aliste (en la imagen). EFE/Mariam A. Montesinos

El Ciego, el Molacillo, el Galán y la Madama o los del Saco son otros peculiares y pintorescos personajes que han recibido el año en Sarracín de Aliste protagonizando luchas fingidas, carreras y persecuciones en una fría mañana de jueves.

Ataviados con cencerros

A cuatro kilómetros de allí, en Riofrío de Aliste, ha sido al mediodía cuando ha comenzado la escenificación de Los Carochos, una mascarada en la que también son el Diablo grande y el Diablo chico dos de sus protagonistas.

Los cencerros que llevan atados a la cintura, seis el Carocho grande y hasta quince el Carocho chiquito, han permitido escucharlos a distancia y estar prevenidos a su llegada.

Junto a los Carochos, esta mascarada tradicional ha contado con la presencia de otros dos grupos, el de los Filandorros,

Integrado por la Filandorra, el Molacillo, el Gitano, el Ciego de atrás y el del Lino; y el de los Guapos, del que forman parte el Galán, la Madama, el Tamboril y el Cerrón.

Cuando los distintos grupos se han juntado han escenificado peleas y conflictos en una representación teatral de calle que distingue a esta mascarada.

En otra localidad próxima, en Sesnández de Tábara, han sido los Carucheros, con sus tenebrosas máscaras y sus estrafalarios trajes los que han pedido el aguinaldo en Año Nuevo mientras que en otra localidad zamorana, Montamarta, todo el protagonismo de su mascarada este jueves ha sido para un único personaje, el del Zangarrón.

Distintos recibimientos del año nuevo con caretas y petición de aguinaldo que perviven en la provincia de Zamora, donde se mantiene la celebración de una veintena de mascaradas tradicionales. EFE