Festividad de Nuestra Señora de Las Vacas, con la multitudinaria procesión que tiene su punto álgido en el 'baile' la imagen al ritmo de 'El gato montés'.EFE/Raúl Sanchidrián

La lluvia no empaña el multitudinario baile de la virgen de Las Vacas a ritmo de pasodoble

Ávila (EFE).- La lluvia intermitente no ha logrado empañar el desarrollo del multitudinario ‘baile’ de la imagen de la virgen de Las Vacas al ritmo del pasodoble ‘El gato montés’, a su paso junto al lienzo norte de la muralla de Ávila, donde la comitiva era esperada por cientos de personas.

El agua ha dado una pequeña tregua a una procesión que, tras partir a primera hora de la mañana de la ermita de Las Vacas, situada en uno de los barrios más populosos de la capital abulense, ha ido recorriendo más de una decena de iglesias y ermitas que han hecho sonar sus campanas al paso de los ‘vaqueros’.

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Esta tradición, que estrenó en 2025 su declaración de Interés Turístico Regional, se ha visto marcada por una lluvia persistentes que, sin embargo, ha amainado en torno al mediodía, poco antes de que se produjera uno de los momentos más significativos de esta singular celebración, más propia de otros lugares.

Una virgen muy venerada

Organizada por el Patronato de la Santísima Trinidad, Santísimo Cristo de la Ilusión y Nuestra Señora de las Vacas, la procesión constituye el punto culminante de las fiestas de este barrio cuyos vecinos, al igual que otros muchos abulenses, entre los que figuraba el alcalde, Jesús Manuel Sánchez Cabrera, veneran su imagen titular.

Así, el presidente del Patronato, Francisco López, ha destacado el hecho de que la lluvia, que ha acelerado el ritmo de la procesión, no haya hecho que el acompañamiento de su virgen se haya reducido, lo que a su juicio «demuestra la devoción» que despierta su figura.

No obstante, la imagen ha sido cubierta con un plástico durante buena parte del recorrido hasta que, al llegar a la ermita de Nuestra Señora de la Cabeza, los hermanos del patronato han despojado a la Virgen del ‘manto’ que la cubría, para cumplir minutos después con la costumbre de ‘bailar’ el pasodoble de ‘El gato montés’.

Ha sido en torno a las 12.50 horas, momento en el que los hermanos Jorge y Vicente Caballero y los primos Javier Pajares y Óscar Jiménez, de la peña de Las Vacas, han cogido las andas de la imagen para iniciar un recorrido de un cuarto de hora frente al lienzo norte de la muralla.

Para Jorge, que ya había llevado en otra ocasión la imagen, este año ha sido «especial» por haber podido compartir con su hermano Vicente esta emocionante experiencia que ha vuelto a culminar entre abrazos y lágrimas, en un clima de fiesta y hermandad.

Bullicido y devoción

Todo ha comenzado cuando la banda de música ha interpretado los primeros acordes del pasodoble ‘El gato montés’, que ha sido la señal de salida, no solo para los cuatro mozos que han portado la imagen titular del Patronato, sino también para el resto de la comitiva, que ha empezado a corear la música.

Al mismo tiempo, un grupo de jóvenes ha encapsulado la imagen y los anderos para que pudieran avanzar entre la multitud, que coreaba el pasodoble y aplaudía y animaba a los mozos.

Esta llamativa imagen de bullicio, jolgorio y devoción contrasta con la habitual sobriedad y el silencio que caracteriza las celebraciones religiosas de esta Ciudad Patrimonio de la Humanidad, que tiene en esta fiesta un elemento diferenciador.

Y es que muchos de los participantes no han parado de entonar «¡olés!», entre gritos de «¡viva la Virgen de las Vacas!», durante los quince minutos que ha durado esa pequeña parte del trayecto de una procesión que culminará por la tarde en la ermita, de la que ha partido a primera hora de la mañana.

El Patronato de Nuestra Señora de las Vacas cuenta con casi ocho siglos de existencia, frente a los cinco de una fiesta que se celebra cada segundo domingo de mayo, al menos, desde el año 1582, según figura en los Estatutos, si bien la tradición de ‘bailar’ a la Virgen al ritmo de pasodoble tiene unas pocas décadas.EFE