El CEO y fundador de la empresa navarra MOA Foodtech, Bosco Emparanza. EFE/ Almudena Álvarez

La nueva revolución alimentaria se cocina con fermentación e inteligencia artificial


Almudena Álvarez | Palencia (EFE).- La alimentación del futuro no dependerá solo de plantas y animales, la combinación de fermentación e inteligencia artificial está abriendo una nueva etapa en la industria agroalimentaria, con tecnologías capaces de transformar residuos en ingredientes de alto valor añadido, desarrollar alimentos más saludables y reducir el impacto ambiental de la producción.

Empresas como MOA Foodtech, una startup biotecnológica española, ya aplican estas herramientas para diseñar los ingredientes que, según los expertos, formarán parte de la alimentación del futuro. Su CEO y fundador, el navarro Bosco Emparanza, es una de las voces que mejor representan esta nueva etapa de la innovación alimentaria.

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«La innovación ya no es una opción para la industria alimentaria, sino una necesidad», asegura en una entrevista a EFE con motivo de su participación en el Foro Nacional «Alimentar el Futuro: Sostenibilidad e Innovación en la Industria Alimentaria», celebrado en Palencia y organizado por el Centro Tecnológico de Cereales de Castilla y León (CETECE), donde se analizaron las tendencias y tecnologías que marcarán el futuro del sector.

El bioquímico navarro segura que la industria alimentaria atraviesa una transformación profunda impulsada por la necesidad de producir de forma más sostenible, eficiente y saludable y, en ese proceso, la fermentación y la inteligencia artificial desempeñarán un papel decisivo.

En su opinión, «la fermentación y la inteligencia artificial ya están transformando el futuro de la industria agroalimentaria».
De hecho, como destaca Emparanza, las principales compañías internacionales de ingredientes ya están apostando por estas tecnologías porque representan «la forma más eficiente y sostenible de producir nuevos y mejores alimentos».

Por eso, insiste en que el futuro del sector pasa por combinar el conocimiento biotecnológico con la capacidad de la inteligencia artificial para diseñar procesos cada vez más precisos, rentables y respetuosos con el medio ambiente.

Del residuo al ingrediente

Con esa filosofía nació en 2021 MOA Foodtech, una empresa con sede en Pamplona que ha desarrollado una plataforma capaz de combinar biotecnología e inteligencia artificial para transformar subproductos de la industria agroalimentaria en ingredientes de alto valor añadido mediante procesos de fermentación.

«La sociedad se alimenta hoy de plantas y animales, pero en el futuro habrá un tercer pilar, los microorganismos», resume su fundador.

Estos organismos, explica, permitirán desarrollar ingredientes con mejores propiedades nutricionales y funcionales, además de contribuir a una producción alimentaria más sostenible y con menor dependencia de los recursos tradicionales.

Su plataforma de inteligencia artificial es capaz de identificar qué microorganismos son los más adecuados para alimentarse de cada subproducto y qué proceso de fermentación permite obtener el resultado deseado.

«Si recibimos un residuo procedente de la industria del pan, como una corteza o una harinilla rica en almidón, la plataforma selecciona automáticamente los microorganismos más adecuados para transformarlo en un ingrediente concreto», explica.

Uno de los desarrollos más avanzados de la compañía permite obtener, a partir de residuos ricos en almidón, un ingrediente con propiedades similares a las del huevo para usar en la elaboración de productos de panadería y bollería.


El resultado es un ingrediente libre de alérgenos, producido mediante fermentación natural y capaz de sustituir tanto al huevo como a determinados aditivos empleados habitualmente por la industria alimentaria.

Inteligencia artificial y biotecnología

La aportación diferencial de MOA Foodtech reside en la aplicación de la inteligencia artificial a la microbiología, ya que la empresa secuencia el genoma de sus microorganismos y cruza esa información con una base de datos que contiene las características de distintos subproductos agroalimentarios.

A partir de ahí, la plataforma calcula las combinaciones más eficientes para alcanzar un objetivo concreto. «Esto nos permite diseñar procesos óptimos y muy eficientes porque los microorganismos crecen de forma exponencial», señala Emparanza.

Gracias a esta tecnología, la compañía puede desarrollar ingredientes con funcionalidades distintas a partir de una misma materia prima, adaptándose a las necesidades de la industria alimentaria.

Una nueva generación de alimentos

La investigación ya no se limita a buscar proteínas alternativas, también ingredientes funcionales capaces de aportar beneficios concretos para la salud, con propiedades antiinflamatorias o con efectos positivos sobre la salud mental y el bienestar emocional.


«Los microorganismos son extremadamente complejos y nos permiten diseñar ingredientes con impactos positivos en nutrición, funcionalidad y salud», explica este investigador, a la vez que aclara que todos estos desarrollos se basan en microorganismos que ya forman parte de la alimentación humana y que están presentes en productos tan cotidianos como el pan, el yogur o el kéfir.

La sostenibilidad como oportunidad

Pero además, la apuesta por la fermentación responde también a la necesidad de hacer más sostenible la producción alimentaria.

La valorización de residuos encaja con los principios de la economía circular y permite generar nuevos ingresos para industrias que hasta ahora consideraban determinados materiales como desechos.

Además, la fermentación ofrece una alternativa a ingredientes cuya producción requiere un elevado consumo de recursos naturales o cuyo suministro depende de cambios climáticos y geopolíticos.

Y aunque la tecnología pueda parecer futurista, Emparanza insiste en que se trata de soluciones que ya están presentes en el mercado o muy próximas a llegar. «Estamos en el presente, pero caminando hacia el futuro», resume. EFE