Ávila (EFE).- La Junta de Castilla y León ha publicado este viernes el dato provisional de la extensión del incendio forestal iniciado hace un mes en el municipio abulense de Burgohondo, que la rebaja hasta las 37.800 hectáreas, unas 12.200 menos respecto a las 50.000 hectáreas que inicialmente estimó el Ministerio para la Transición Ecológica y Reto Demográfico.
Los datos aportados por la Junta, referidos a la provincia de Ávila, detallan que 27.600 de esas hectáreas arrasadas son arboladas, según las estimaciones realizadas con la referencia de las imágenes obtenidas mediante el satélite SENTINEL de la Unión Europea.
No obstante, la Junta indica que será en el momento en que quede extinguido -fue controlado el pasado 15 de agosto-, cuando los técnicos puedan determinar con exactitud la extensión definitiva de incendio.

La información técnica, según los criterios establecidos por el Ministerio de Transición Ecológica y Reto Demográfico (MITERD) para sus estadísticas, identifica un número de hectáreas inferior a la valoración indicada en los primeros momentos tras dar por controlado el incendio, explica la Junta en su comunicado.
160 kilómetros de perímetro
Este gran incendio, que tiene en torno a 160 kilómetros de perímetro, además de la afección paisajística y medioambiental, obligó a evacuar a unas 40.000 personas de numerosas localidades afectadas, mientras que más de 10.000 fueron confinadas durante varios días.
La coincidencia temporal con otros dos incendios declarados en el sureste de la Comunidad de Madrid y en el norte de la vecina provincia de Toledo, hizo temer que los tres fuegos pudieran llegar a unirse en algún momento, una situación que prácticamente se produjo entre el de Burgohondo y San Martín de Valdeiglesias (Madrid).
A la espera de que se dé por definitivamente extinguido, este fuego que se originó el 22 de julio por una máquina que llevaba a cabo trabajos prohibidos, lo que derivó en un detenido y una persona investigada, la veintena de pueblos afectados tratan de recuperar una cierta normalidad, ya que en esta época veraniega multiplican su población, fundamentalmente por las segundas residencias.

Recuperar y regenerar tras el fuego
Además, diversas iniciativas, como la plataforma de voluntariado ‘Renace Ávila’, tratan de impulsar actuaciones que impidan que la afección del terreno derive en problemas de abastecimiento de agua potable, con el arrastre de cenizas a los arroyos, ríos y el embalse de ‘El Burguillo’.
Actualmente, la Junta programa acciones que, integradas en el plan de recuperación aprobado por el Consejo de Gobierno del pasado 30 de julio, va a llevar a cabo «de forma inmediata para favorecer la regeneración de la zona».
Entre ellas figuran las dirigidas a la reducción de arrastres y fenómenos erosivos en las laderas fuera de cauces -la competencia es de la Confederación Hidrográfica del Tajo (CHT)-; estabilización de terrenos; recuperación de la funcionalidad de infraestructuras; control de plagas y eliminación de riesgos de accidentes -caída de árboles o piedras-.
Para ello, se prevén herramientas como el ‘mulching’ con paja que sirve de amortiguación de los efectos erosivos de las lluvias; la instalación de fajinas y albarradas que eviten la pérdida de suelo y la reparación de pistas, cortafuegos, cerramientos, puntos de agua y señalética.
A ello se suma la preparación de semillados, plantaciones de especies autóctonas y otras ayudas a la regeneración natural; o cortas y extracciones de madera quemada, algunas de las cuáles ya se están ejecutando. EFE










