Imagen de archivo de una casa quemada en los alrededores de el embalse de El Burguillo por el incendio que se originó en Burgohondo (Ávila). EFE/Raúl Sanchidrián

Burgohondo (Ávila) recobra el aliento entre cenizas un mes después del grave incendio

Ávila (EFE).- El nombre de Burgohondo, municipio de la provincia de Ávila de 1.300 habitantes, ha quedado unido ya a la tragedia desde que hace un mes se declarara uno de los mayores incendios de la historia de España, con una estimación de 37.800 hectáreas arrasadas en una veintena de municipios.

A las 13.02 horas del pasado 22 de julio se declaró el fuego, que un mes más tarde todavía no se ha dado por extinguido, por la actuación de una máquina que estaba trabajando pese a la prohibición existente por alto riesgo de incendios forestales, lo que acabó con un detenido y una persona investigada.

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Un grave incendio, con miles de evacuados y confinados, que mantuvo en vilo a la provincia de Ávila, mientras en la cercana Comunidad de Madrid luchaban contra otros dos fuegos, coincidentes en tiempo y espacio, lo que obligó a declarar el nivel 3 de emergencia, para que el Gobierno central asumiera el mando único.

Un mes más tarde, a la espera de que quede definitivamente apagado en el interior de los 160 kilómetros de perímetro, la veintena de municipios de la zona sur afectados tratan de recuperar una cierta normalidad, con dificultades, ante un paisaje que antes era verde y ahora está, en la mayoría de los casos, ennegrecido.

Un pueblo marcado por las llamas

El alcalde de Burhogondo, localidad del valle del Alberche, Francisco Fernández, reconoce a EFE que el hecho de que el nombre del pueblo quede asociado al fuego no resulta agradable: «No me gustaría que así fuera, pero es lo que pasó», asume.

Y admite que, aunque el fuego sigue marcando el día a día de los vecinos, el municipio no es de los más afectados, ya que de sus 5.000 hectáreas, las llamas han podido arrasar en torno a 2.000, según sus cálculos.

Imagen de archivo. El incendio de Burgohondo (Ávila) arrasó el Parque Natural del Valle de Iruelas, una de las mayores colonias de buitre negro de Europa. EFE/ Raúl Sanchidrián

«No somos El Tiemblo o Casavieja», apunta Fernández, en referencia a dos de los pueblos más afectados: el primero con el 80 % del término quemado, junto a la cercana Reserva Natural del Valle de Iruelas -término de El Barraco-, y el segundo prácticamente arrasado, salvando su casco urbano, convertido en una especie de isla.

Del Alberche al Tiétar, con miles de desalojados y confinados

La voracidad de las llamas, ayudadas por las altas temperaturas, la velocidad del viento y la escasa humedad, hizo que el fuego arrasara los municipios situados en el Valle del Alberche, y que posteriormente ‘saltara’ la sierra para alcanzar al Alto Tiétar.

Al desastre natural y paisajístico, se unió el económico y el humano, ya que si bien no ha habido que lamentar pérdidas de vidas el fuego obligó a desalojar a cerca de 40.000 vecinos.

Fueron más de 10.000 las personas confinadas en sus municipios durante varios días, por la espesa humareda que llegó incluso hasta la capital abulense, a 50 kilómetros del Alberche, pero a unos 80 del Alto Tiétar.

Imagen de archivo. El incendio de Burgohondo obligó a desalojar a cerca de 40.000 vecinos y confinar otros 10.000. EFE/ Raúl Sanchidrián

Burgohondo apela a su espíritu turístico

Ahora, justo un mes después, Burgohondo vive inmerso en unas fiestas de verano que concluyen este domingo y que «se parecen» a las de los últimos años, quizá con algo menos de afluencia de visitantes, pero no de una manera significativa.

«La mejor manera de ayudarnos, es seguir viniendo a visitarnos», señala el regidor, y hace referencia a sus melocotones -que son «los mejores del mundo»-, a los tomates y a un entorno natural que, aunque no está intacto, aún mantiene amplias zonas verdes y de baño en el Alberche, a las que cada año acuden miles de personas.

Fernández reconoce que el sector se ha resentido mucho, si bien ha ido recuperando el pulso poco a poco, sin alcanzar el lleno en sus 850 plazas de turismo rural, dentro de los 54 alojamientos de que dispone.

Además, reclama recuperar el proyecto de autovía Ávila-Toledo, que discurría por la comarca, así como el desdoblamiento de la denominada ‘Carretera de los Pantanos’, entre Navas del Rey y San Martín de Valdeiglesias, ahora teñida de negro en la mayor parte del trayecto.EFE