Ponferrada (León) (EFE).- El estruendo de las armas, las tropas en movimiento y el asedio a una fortaleza han devuelto este sábado a Ponferrada al siglo XV, con el Castillo de los Templarios como escenario de la octava recreación de la batalla de los irmandiños.
Unos 60 participantes de distintas asociaciones de recreación histórica han dado vida al episodio en el que la revuelta popular que sacudió Galicia se extendió hasta El Bierzo y encontró en la fortaleza ponferradina uno de sus principales obstáculos.

La cita, organizada con la colaboración de la asociación Caballeros de Ulver y el Ayuntamiento de Ponferrada, recuerda la revuelta de la Santa Irmandade, integrada por campesinos, burgueses y miembros de la baja nobleza que se levantaron contra los abusos de los grandes señores.
Los irmandiños alcanzaron Ponferrada
El movimiento alcanzó tierras bercianas, donde fortalezas como las de Balboa, Sarracín y Cornatel estuvieron vinculadas a aquella campaña antes de que los rebeldes llegaran a Ponferrada.
Allí se encontraron con una plaza estratégica y fortificada perteneciente al conde de Lemos, Pedro Álvarez Osorio, y con una resistencia que constituye precisamente la singularidad histórica de esta recreación.
“Aquí se les paró”, ha resumido a EFE el presidente de Caballeros de Ulver, Gonzalo González.
La jornada ha comenzado con la apertura del castillo y del campamento medieval, las patrullas de soldados por el casco antiguo y el control de salvoconductos en la Puerta del Reloj, antes de que la batalla se convirtiera en el acto central del día.
La programación continuará este domingo con una exhibición de tiro con arco, pruebas de liza y la entrega de trofeos, en una cita con la que sus organizadores buscan divulgar un episodio histórico que conectó a El Bierzo con una de las grandes movilizaciones sociales del siglo XV. EFE









