La periodista Nuria Peña, autora de 'Memoria Rural Viva. Memoria de las Lavanderas de Soria', un proyecto que recupera la voz de mujeres que, durante generaciones trabajaron, sostuvieron sus hogares y contribuyeron a la economía de sus pueblos sin ocupar el lugar que merecían en la historia, explica en una entrevista con EFE: "Estas mujeres han estado calladas por miedo, por vergüenza o por las dos cosas". EFE/Ana Aparicio

La periodista Nuria Peña pone voz a las mujeres rurales que la historia dejó en la sombra

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Ana Aparicio | Soria (EFE).- María Luisa descubrió gracias a un documental que su abuela había formado parte de la directiva de la Sociedad de Lavanderas de Soria en la primera mitad del siglo XX. Nunca se lo había contado a sus hijas ni a sus nietos y murió sin revelar una parte de su historia, que había permanecido oculta incluso dentro de su propia familia.

Su caso es uno de los que más han marcado a la periodista Nuria Peña, autora de ‘Memoria Rural Viva. Memoria de las Lavanderas de Soria’, un proyecto que recupera la voz de mujeres que, durante generaciones trabajaron, sostuvieron sus hogares y contribuyeron a la economía de sus pueblos sin ocupar el lugar que merecían en la historia.

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María Luisa descubrió gracias a un documental que su abuela había formado parte de la directiva de la Sociedad de Lavanderas de Soria en la primera mitad del siglo XX. EFE/Ana Aparicio

Peña recibe este jueves, Día Internacional de las Mujeres Rurales, el premio a la Excelencia en la Comunicación de los XVII Premios de Excelencia a la Innovación para Mujeres Rurales, concedidos por el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, un reconocimiento a un trabajo que parte de una convicción: la memoria de las mujeres rurales no puede seguir condenada al olvido.

Mujeres calladas por miedo o vergüenza

«Estas mujeres han estado calladas por miedo, por vergüenza o por las dos cosas», explica en una entrevista con EFE la periodista, quien encontró en los archivos históricos y municipales de Soria las pistas para reconstruir la trayectoria de las lavanderas y de una comunidad de mujeres cuya capacidad de organización apenas ha tenido espacio en el relato histórico.

La investigación también le permitió descubrir las condiciones en las que vivieron algunas protagonistas. Una de ellas fue detenida durante el franquismo por robar un kilo de carbón, que necesitaba para calentar su casa y dar de comer a sus hijos. Un episodio que refleja cómo la lucha por la supervivencia podía convertirse en motivo de humillación y silencio.

«¿Qué ha pasado para que no se conozca la inteligencia, la sabiduría, el trabajo y el esfuerzo que tenían esas mujeres en 1900?», se pregunta Peña, que contrapone la escasa visibilidad de sus experiencias con la presencia que han tenido en la historia otras formas de organización obrera.

Una memoria que desaparece con sus protagonistas

La urgencia de recuperar estos testimonios es evidente ya que muchas de las mujeres entrevistadas superan los 70 años y entre ellas hay una de 102 por lo que, con su desaparición se pierden también recuerdos, oficios y conocimientos que difícilmente podrán reconstruirse después.

«Se están perdiendo esas voces. Necesitamos cuanto antes sacarlas a la luz y ponerlas en circulación porque es historia, es nuestra genética y de ahí venimos», advierte Peña.

En los encuentros que la periodista tuvo con estas mujeres se repite una frase, «lo mío no es importante», una respuesta que, para la periodista, se resume en una forma de invisibilización que se ha transmitido entre generaciones y que, lo que durante décadas se consideró una obligación cotidiana o un oficio menor constituye, en realidad, una parte esencial de la historia social y económica.

Por eso, el documental no se limita a recuperar recuerdos individuales, sino que busca activar la memoria colectiva de los pueblos.

«Tenemos que perder ese miedo a decir: he trabajado en esto. Tiene que ser un motivo de orgullo», afirma Peña.

De las lavanderas a las horticultoras

El proyecto de las lavanderas es solo el comienzo ya que Peña quiere documentar otros oficios y experiencias de mujeres rurales antes de que desaparezcan sus protagonistas.

Costureras, trabajadoras de la lana, ganaderas y mujeres dedicadas al ordeño o a las tareas agrícolas figuran entre las posibles protagonistas de futuras investigaciones aunque Peña asegura que su próximo trabajo se centrará en las horticultoras.

Muchas de estas labores se desarrollaban junto a las tareas domésticas y los cuidados ya que las mujeres criaban a sus hijos, administraban economías familiares ajustadas y contribuían a actividades productivas esenciales para la supervivencia de los pueblos y, sin embargo, su trabajo ha quedado con frecuencia relegado a la esfera privada.

Para reconstruir estas trayectorias, los archivos históricos y municipales son fundamentales, aunque Peña advierte de la necesidad de financiación para investigar y conservar este patrimonio testimonial y documental.

También considera imprescindible adaptar la transmisión de la memoria a los formatos audiovisuales y digitales, para que las historias no queden reducidas a una proyección puntual, sino que puedan compartirse y llegar a las nuevas generaciones.

Trasmitir la historia a los jóvenes

En una provincia como Soria, marcada por la despoblación y el envejecimiento, estos testimonios ayudan además a acercar a los jóvenes una realidad que difícilmente conocerán por experiencia directa.

En este sentido, la periodista defiende que conocer el pasado permite «comprender de dónde viene cada comunidad y construir una identidad vinculada al territorio».

El premio que recogerá este jueves supone un impulso para continuar esa tarea por lo que Peña quiere que ayuntamientos, asociaciones y otras entidades promuevan nuevas iniciativas de recuperación de la memoria femenina.

Porque detrás de las lavanderas hay muchas otras historias pendientes: mujeres que trabajaron, se organizaron y sostuvieron sus comunidades, pero que no siempre encontraron un espacio para contar lo que hicieron.

«Tenemos la grandísima suerte de contar todavía con mujeres que pueden relatarnos lo que vivieron», recuerda Peña quien asegura que «recuperar sus voces antes de que desaparezcan es una forma de reconocerlas y de evitar que las generaciones futuras hereden una historia incompleta». EFE