Barcelona, (EFE).- Un esqueleto de mamut lanudo de 3,5 de altura y 6 metros de longitud, icono de la Edad de Hielo y que convivió con homosapiens, se ha incorporado al Museo de la Ciencia Cosmocaixa de Barcelona.
Este «ejemplar», con unos impresionantes colmillos de marfil y al que pondrán nombre próximamente los visitantes, permitirá a los visitantes conocer la vida de estos mamíferos, que gestaban durante 22 meses y consumían hasta 180 kilos de hierba.

Instalado en la sala Univers, frente al bosque inundado, los expertos han destacado la calidad de sus piezas, encontradas por un grupo de arqueólogos en la región rusa de Tiumén en 2017 y que estaba en EEUU hasta que lo adquirió el Cosmocaixa por alrededor de medio millón de euros, han explicado.
El último mamut encontrado
«Más que el coste, lo relevante es el valor que tiene mamut, por la escasez en el mundo de algo parecido. No se han encontrado desde entonces más ejemplares», ha apuntado el director de Exposiciones de «la Caixa», Javier Hidalgo, quien ha destacado la importancia de que haya acabado en un museo de la ciencia para el disfrute y el aprendizaje colectivo y no en colecciones privadas.
Los expertos del museo han destacado que no tuvieron duda en que debía hacerse un «gran esfuerzo» para conseguir un mamut «de gran valor visual estético y pedagótico», «una maravilla de la naturaleza que se sostiene en su posición original».
El director del museo ha destacado que más allá de hablar sobre los mamuts como especie, el esqueleto permite aprender e investigar sobre medio ambiente, sostenibilidad y evolución, particularmente en torno a cómo el ser humano convivió siendo homosapiens con estos animales.
Una extinción llena de incógnitas
Los primeros mamuts aparecieron en África hace 5 millones de años, y hace algo más de 3,5 millones salieron de este territorio y continuaron su evolución en otras zonas del mundo. Se considera que sus parientes lejanos son los elefantes y otros animales con trompa.
La evidencia científica hasta la fecha indica que lo que motivó su desaparición debió de ser una concatenación de factores, como el aumento de la temperatura global y el asedio de la caza, ya que en la Edad de Hielo eran una fuente importante de proteínas, grasa y piel.

Actualmente, los avances en el campo de la genética están dando lugar a nuevos descubrimientos y teorías y una investigación recientemente publicada en ‘Cell’ ha permitido recuperar material genético de seis grupos de bacterias presentes en ejemplares de mamut que han abierto la puerta a nuevas opciones sobre el papel que los microbios pudieron desempeñar en su extinción.
Por otro lado, existen otros proyectos en este campo que pretenden hacer revivir a los mamuts a partir del ADN obtenido de ejemplares bien conservados, aunque eso genera un debate ético sobre si debería hacerse o no y con qué objetivo, aparte del avance científico, han explicado desde Cosmocaixa.
Con motivo de la llegada del nuevo habitante, el museo programará en los próximos meses la visita para familias ‘Cazadoras de mamuts’, que incide en el trabajo de las personas especializadas en paleontología y arqueología para explicar las características principales de estos animales. EFE