El bailarín y coreógrafo Israel Galván presenta el espectáculo 'Solo', durante la inauguración del Festival de Flamenco de Girona. EFE/David Borrat

Israel Galván engalana de flamenco silencioso las escaleras de la Catedral de Girona

David Álvarez|Girona (EFE).- Todo un premio nacional de danza como Israel Galván ha engalanado sin más complementos que su arte las escaleras de la catedral de Girona con un espectáculo difícil de superar en cuanto a plástica y paisaje, que ha servido para inaugurar el festival de flamenco FlamenGi.

La organización ha redoblado la apuesta este año, en el que el respaldo de la Fundación Paco de Lucía le ha dado luz al cartel, y Galván ha puesto el listón en lo más alto con la primera propuesta programada.

Las escaleras de la catedral de Girona son una maravilla arquitectónica de tal calibre que los productores de la laureada serie ‘Juego de Tronos’ las escogieron para rodar en una de sus temporadas.

La estética de las imágenes atrajo y todavía lo hace a entusiastas de aquella trama de tintes góticos, pero Galván ha estado a la altura con su ‘Solo’, una pieza en constante evolución en la que baila sin respaldo de música o efectos.

Galván en plena actuación en Girona. EFE/David Borrat

Un decorado sacado de la realidad para Galván

La idea es atrevida, pero pocas veces habrá estado Galván tan acompañado como en esta ocasión, gracias a un decorado real por el que ha desplegado todo su conocimiento en el ámbito de la danza.

En esta coreografía, el ritmo lo marca siempre el protagonista, abandonado a su suerte ante el público, pero aquí tenía mucho que decir también el paisaje.

Otros festivales escogen también estas escaleras para programar algunas de sus actuaciones, aunque la danza, el flamenco, aporta ese movimiento sobre el hieratismo de la piedra que pocas disciplinas consiguen.

Pero disponer de todo ese patrimonio como aliado exige también al artista que transite por la excelencia y ahí es donde se entiende que la organización del FlamenGi recurriese a alguien tan consagrado.

Galván, ovacionado por el público del FlamenGi. EFE/David Borrat

Galván y Juego de Tronos

Galván ha convertido la inauguración del festival en una joya visual y efímera que, como sucedió con Juego de Tronos, solo se podrá recordar a partir de ahora a través del visionado de imágenes.

Ataviado con una chaqueta de frac, unos pantalones cortos, calcetines hasta la rodilla, zapatos y una especie de clavel simbólico en el pelo, Galván ha subido y bajado las enormes escaleras y se ha detenido en cada uno de sus niveles a apenas centímetros del público.

El bailarín ha conseguido un silencio sepulcral que únicamente él ha roto con su taconeo, palmadas, chasquidos y la ayuda de elementos con los que percutir, que estaban repartidos a lo largo del trayecto.

Ha comenzado abajo, a los pies de la catedral, y ha ascendido las escaleras para después recorrer el camino inverso y acabar ovacionado por un público variopinto, sentado media hora antes del espectáculo en lo que ha sido escenario de la actuación.

La clave del FlamenGi

Flamenco filtrado hasta extraer su esencia como elección para este arranque del FlamenGi, del que su directora, Noemí Osorio, ya había advertido en los días previos que podía ser la «clave» de esta edición. Tenía razón.

Osorio sabía del crecimiento del festival, pero sentía que necesitaba «acción en la calle» y disponer de un espacio con gran visibilidad, aunque la visión la tuvo cuando, después de plantearse las escaleras de la catedral como escenario, le vino a la cabeza el nombre del artista.

«Solo Israel Galván podía bailar en un monumento histórico como este», ha sido la reflexión de la directora, que ha desvelado que al protagonista le cautivó la idea desde que se la hicieron llegar.

Uno y otro han cumplido por lo tanto un sueño y rendido el primer homenaje al desaparecido Paco de Lucía, al que el FlamenGi tributa homenaje este año.