Imagen de la estación de Sants de Barcelona en el segundo día sin servicio de Rodalies en Cataluña. EFE/Andreu Dalmau

Los viajeros de Rodalies viven su ‘día de la marmota’ en la segunda jornada sin servicio

Barcelona (EFE).- El segundo día consecutivo de suspensión del servicio ferroviario de Rodalies ha vuelto a pillar por sorpresa a muchos viajeros, que se fueron a dormir creyendo que hoy todo volvería a la normalidad y se han encontrado esta mañana viviendo su particular ‘día de la marmota’.

«Es indignante porque hasta ayer por la noche hemos estado pendientes de la situación y hemos salido de casa con la seguridad de que habría trenes. Teníamos que viajar a Barcelona porque mi hija contaba con nosotros para cuidar a sus hijos», ha explicado Nieves, que se ha desplazado desde Vilafranca hasta la estación de Sant Vicenç de Calders a coger un tren hasta la capital catalana.

A las 7.30 horas, ella y su marido -José María- estaban ya en la estación pero no ha pasado ningún tren y han tenido que volver para casa, igual que hacían otros usuarios con los que se han cruzado.

Indignación entre los usuarios

Desde la estación de Sants de Barcelona, el epicentro del sistema ferroviario de Cataluña, Aida, que vive en Tiana, se ha mostrado también indignada por la situación de Rodalies.

«Normalmente cojo un bus hasta el tren y en plaza Catalunya paso al metro. Ayer no nos dijeron nada de nada y el mismo conductor del bus nos informó en Sants de que no podíamos utilizar el tren. Acabé llegado tarde al trabajo. Hoy me he levantando pensando que tampoco iba a funcionar pero como que decían que sí lo he intentado, pero ya vemos que no», ha lamentado.

Aída ha explicado que volver a casa este jueves supondrá «una odisea» porque tendrá que coger el metro y dos autobuses.

Un usuario en la estación de Sants de Barcelona. EFE/Toni Albir

Ramón, un joven de El Prat que utiliza normalmente Rodalies, ha mostrado también su indignación al levantarse y ver que no pasaban trenes, pese a que anoche el Govern anunciara que se recuperaría el servicio de manera gradual tras realizarse las comprobaciones de seguridad de la infraestructura.

«Es impresionante. Pero si dijeron explícitamente que sí que habría servicio. Es delirante. Ya podrían haber dicho que no sabían lo que ocurriría o que estaba por confirmar», ha objetado.

Colas en los autobuses

Además de los usuarios de Renfe, los problemas con la circulación de trenes también están perjudicando a los viajeros que utilizan los autobuses interurbanos para acceder a la capital catalana y que han visto estos dos días cómo los vehículos se han llenado a rebosar e incluso se tenían que quedar en tierra por falta de espacio.

Es el caso de Pau, un estudiante que está en prácticas en una empresa y que coge habitualmente el bus de la línea 618 para llegar de Calella a Barcelona. Ayer no pudo subir porque cuando llegó a su parada ya iba lleno y hoy sí lo ha logrado, aunque ha tardado 20 minutos más de lo normal en pasar por Calella y el viaje se ha prolongado también porque la C-31 iba «colapsada».

Imagen del tren de Rodalies accidentado en Gelida. EFE/Quique García

Detrás del bus ha llegado un minibús de la misma línea, cuyo conductor ha asegurado que haría el viaje hasta Barcelona «solamente si venía más gente».

Estos son solo algunos de los testimonios recogidos por EFE de viajeros afectados por la suspensión de Rodalies, un servicio utilizado a diario por unas 400.000 personas en Cataluña. EFE