Barcelona (EFE).- Un juzgado de Barcelona ha enviado a prisión a un hombre de 42 años y a una mujer de 43 acusados de lesiones muy graves, agresión sexual y maltrato habitual a su bebé de poco más de un mes.
Según ha informado este lunes el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (TSJC), el bebé se encuentra bajo la tutela de la Dirección General de Prevención y Protección a la Infancia y la Adolescencia (DGPPiA) de la Generalitat.
Los Mossos d’Esquadra detuvieron a ambos progenitores en Barcelona el pasado miércoles, 18 de marzo, en el marco de una investigación, que aún sigue abierta, a cargo de la Oficina de Atención al Menor de la policía catalana, según han informado a EFE fuentes policiales.
Según fuentes cercanas al caso consultadas por EFE, fue el centro hospitalario en el que ingresó el menor debido a sus lesiones el que dio la alerta de la posible existencia de malos tratos.
Tras su detención, los dos progenitores pasaron el pasado viernes a disposición del juzgado número 1 de la Sección de Violencia contra la Infancia y la Adolescencia de Barcelona, que acordó enviarles a prisión preventiva comunicada y sin fianza.
Acusados de maltrato habitual, lesiones muy graves y agresión sexual
En concreto, el padre y la madre, que no tienen antecedentes, según fuentes judiciales consultadas por EFE, están acusados de los delitos de maltrato habitual, lesiones muy graves y agresión sexual.
Tras su comparecencia en el juzgado el pasado viernes, la Fiscalía pidió que se decretara prisión para ambos progenitores y que se suspendiera su patria potestad, según han informado a EFE fuentes jurídicas.
En concreto, la Fiscalía argumentó, como motivos para que se enviara a los progenitores a prisión, que existía riesgo de fuga, debido a la elevadas penas por los delitos presuntamente cometidos, así como de reiteración delictiva y de atentar contra bienes jurídicos del menor.
El posible itinerario del bebé
La DGPPIA ha declarado el desamparo del bebé como medida de protección, han explicado fuentes del Departamento de Derechos Sociales e Inclusión de la Generalitat, que han indicado que siguen «de cerca» un caso que, admiten, ha causado «consternación».
La Generalitat, tanto a través de Derechos Sociales como del Departamento de Salud, ha aplicado los protocolos de actuación ante posibles casos de maltrato a la infancia.
De acuerdo con el protocolo, ante la sospecha de maltrato, un profesional de la salud debe detectar signos de maltrato, determinar la gravedad y comunicarlo a los servicios competentes.
Así, una vez los profesionales de salud detectan un posible caso de maltrato infantil avisan a DGPPIA, que envía a los equipos de valoración de los malos tratos infantiles (EVAMI), que son los encargados de determinar la medida de protección.
Como regla general, y en especial en casos como éste en el que la víctima es un bebé, la administración prioriza que pueda ser acogido por una familia y, si es posible, que lo haga algún pariente.
En caso contrario, se opta por una familia ajena y se elige entre las voluntarias que se activan en casos de urgencia como éste y que pueden hacerse cargo del niño el tiempo que sea necesario.
Normalmente, esa acogida dura hasta que los profesionales de atención a la infancia de la Generalitat determinan el estado del bebé y proponen la mejor solución para atenderlo. También existe la posibilidad de la acogida en un centro.