El presidente de la Generalitat, Salvador Illa, toma chocolate con la consellera de Cultura, Sónia Hernández (d), tras recuperar, este año, la tradicional 'chocolatada' en el Palau de la Generalitat, durante la diada de Sant Jordi. EFE / Quique García

Chocolate sin lactosa para 300 invitados en la recepción de Sant Jordi recuperada por Illa

Martí Puig i Leonardi |

Barcelona (EFE).- Salvador Illa ha recuperado la tradicional ‘chocolatada’ de Sant Jordi en el Palau de la Generalitat, en una Cataluña que ya no es la de hace dos décadas: el chocolate es ahora sin lactosa y no se pueden superar los 300 invitados para no deteriorar el edificio, pero Jordi Pujol sigue teniendo un rol protagonista.

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Pasqual Maragall llevaba apenas cuatro meses al frente del Govern cuando tuvo lugar la última ‘chocolatada’ en este emplazamiento: era 2004 y entonces los asistentes fueron unos 2.300.

El primer president socialista resolvió que tocaba modernizar la tradición instaurada por Pujol y, en 2005, trasladó la recepción al Palau de Pedralbes, donde sustituyó los tazones de chocolate por platillos de alta cocina, un formato al que dio continuidad su sucesor, José Montilla.

Con CiU y Artur Mas de nuevo al frente de la Generalitat, la tradición llegó a su fin: era 2011 y el «Govern de los mejores» consideró que no procedían gastos de este calibre con la crisis económica en su apogeo.

Aspecto del Pati dels Tarongers del Palau de la Generalitat durante la recepción. EFE / Quique García

Un socialista acabó con el formato de la ‘chocolatada’ en el Pati dels Tarongers del Palau de la Generalitat y otro socialista la ha vuelto a instaurar, aunque un año más tarde de lo que habría querido, dado que la muerte del papa Francisco llevó a replantear el Sant Jordi de 2025.

Dos décadas después, en cualquier caso, quien mantiene un rol protagonista es Pujol, hacia quien Illa muestra su aprecio siempre que puede.

En 2004, las cámaras buscaban a Pujol por el simbolismo de su primer Sant Jordi como expresident en el Palau de la Generalitat; en 2026, vuelve a hablarse de él por la citación del próximo lunes en la Audiencia Nacional para examinar si está en condiciones de afrontar su juicio por la fortuna oculta en Andorra.

Los más viejos del lugar explican que las tazas en las que se sirve el chocolate son más pequeñas que hace veinte años y que entonces ni se planteaba que se pudiera servir chocolate sin lactosa. «El mundo no es el de antes», resume Montilla con una sonrisa. Pero hay cosas que no cambian.

Entre el presupuesto y el ‘dragon khan’

La portavoz parlamentaria de ERC, Ester Capella, da un codazo cómplice a Albert Batet, adjunto a la presidencia de Junts, y la consellera de Economía, Alícia Romero, acaba pidiendo la intermediación de Illa para que ponga un poco de ‘seny’ en la conversación.

El tono ha sido distendido, pero no se ha esquivado ni una puya. Que si nunca se había visto que se retiraran los presupuestos, que cómo se atreven a dar lecciones si abandonaron el Govern, que si el consorcio de inversiones, que si el ‘dragon khan’.
Aparece la líder de Comuns, Jéssica Albiach, y a Batet le basta con señalarla para rebatir cualquier reproche: es sabido que Junts y Comuns no mezclan bien.

El adjunto a la presidencia de Junts, Albert Batet, conversa con la consellera de Economía, Alicia Romero (d), en el Pati dels Tarongers. EFE / Quique García

También se deja ver por el Pati dels Tarongers el portavoz del PPC en el Parlament, Juan Fernández, que se cruza con su homólogo de Comuns, David Cid, quien avisa de que se avecina una «crisis» con el Govern socialista: cree que le están escondiendo el chocolate y los bizcochos.

Contesta el conseller de la Presidencia, Albert Dalmau: «No da para más chocolate, nos lo hemos gastado todo con sus exigencias en el suplemento de crédito».

En un plano más discreto, como siempre pero más si cabe esta vez, se ha situado el jefe de gabinete de Illa, Eduard Rivas, sabedor de ser objeto de múltiples miradas por su investigación en una causa judicial sobre contratos municipales durante su etapa como alcalde de Esparreguera (Barcelona).

La complicidad de Omella, Illa y Rull

El cardenal Juan José Omella ha oficiado la habitual misa en la capilla de Sant Jordi junto a su prior, Josep Maria Turull, que, casualidades de la vida, es el primo del secretario general de Junts, Jordi Turull.

Omella ha recordado las raíces cristianas de Sant Jordi. El soldado romano Jorge de Capadocia fue martirizado y decapitado el 23 de abril del año 303 por negarse a perseguir a los cristianos y ya en 1456 fue declarado oficialmente Patrón de Cataluña, lo que explica que tenga una capilla propia en el Palau de la Generalitat.

Detalle de la fuente del Pati dels Tarongers del Palau de la Generalitat durante la tradicional chocolatada, recuperada este año, con motivo de la diada de Sant Jordi. EFE / Quique García

Acto seguido, el cardenal ha pronunciado un breve discurso a los pies de la escalinata, flanqueado por Illa y el presidente del Parlament, Josep Rull, que no pierden ocasión de mostrar su complicidad pese a pertenecer a partidos distintos.

La alegría de Durán y Dia

Esta también ha sido una mañana de alegría para Flor Durán y Sogui Dia. En perfecto catalán la primera y con más timidez el segundo, explican que miran al futuro con esperanza.

Durán es peruana, «muy católica», y lleva dos años y medio en Cataluña, mientras que Dia, musulmán, ha vivido dos de sus 23 años en Barcelona, donde estudia para ser cocinero y comparte piso en los alrededores de la plaza Alfons X.

Han sido invitados por Cáritas a petición de Illa, que ha querido que dos personas que se acogerán al proceso extraordinario de regularización de inmigrantes estuvieran hoy presentes en el Palau de la Generalitat.