EFE/ Enric Fontcuberta.

Oriol Barrachina (C&W): La crisis de vivienda en Barcelona puede ser más grave dentro de tres años

Barcelona, 16 (EFE).- La crisis de la vivienda será aún más grave dentro de tres años en Barcelona si no se toman nuevas medidas, afirma en una entrevista con EFE Oriol Barrachina, CEO de la consultora inmobiliaria Cushman & Wakefield, que apuesta por impulsar la conversión de oficinas obsoletas para paliar la falta de espacio residencial en una ciudad limitada por su geografía.

A diferencia de Madrid, rodeada de espacio libre donde levantar barrios enteros desde cero, la capital catalana debe encontrar soluciones dentro de su actual perímetro, como aumentar la densidad urbana con edificios más altos y, sobre todo, fomentar el cambio de uso y la renovación de edificios, especialmente aquellos que no cumplen con los actuales criterios de sostenibilidad, defiende Barrachina.

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«De la misma forma que no dejamos que circulen coches y motos que contaminan, deberíamos sacar de la circulación a los edificios más contaminantes», afirma el directivo, responsable desde 2014 de las operaciones de C&W en Iberia y que estima que Barcelona dispone de unos 6 millones de metros cuadrados de oficinas, el 70 % de los cuales están «obsoletos», en gran medida por cuestiones de eficiencia energética.

Edificios de oficinas en el distrito 22@ de Barcelona. EFE/Alberto Estévez

El cambio de uso es una herramienta que están utilizando ciudades como Nueva York, que ha convertido cerca de medio millón de metros cuadrados de oficinas en viviendas, y se ha utilizado en Barcelona en el pasado incluso cuando no había incentivos específicos.

Actualmente, sin embargo, la norma que obliga a reservar un 30 % de las viviendas a techo protegido desincentiva el cambio de uso y ha paralizado ‘de facto’ las transformaciones, argumenta.

«Seguramente es un mecanismo diseñado con la mejor intención: aumentar la oferta de vivienda asequible, algo que creo que todos desean, independientemente de su ideología. Pero el mecanismo es malo, no funciona. Hay que buscar otros», afirma Barrachina.

El 22@ como modelo de éxito

Cuando a finales de la década de 1990 se diseñó el distrito 22@ para sustituir el antiguo tejido industrial y atraer a compañías tecnológicas, se acompañó el planeamiento urbanístico con incentivos para la construcción de oficinas, un caso de éxito que debería servir como modelo a la actual crisis de vivienda, según el CEO de la consultora inmobiliaria.

Al echar la vista atrás, el distrito podría haber incluido más espacios residenciales, si se hubiera anticipado cómo iba a evolucionar la inmigración y el crecimiento demográfico, aunque sostiene que ese déficit puede corregirse con la transformación de oficinas.

Barrachina defiende al mismo tiempo la necesidad de elevar el techo de Barcelona y permitir la construcción de edificios más altos, en línea con otras ciudades similares.

El consejero delegado en España de la consultora inmobiliaria Cushman & Wakefield, Oriol Barrachina.. EFE/ Enric Fontcuberta.

«No estamos hablando de levantar 119 plantas» como han hecho ciudades como Singapur, pero sí flexibilizar el límite, subraya Barrachina, que lamenta que en zonas como Diagonal Mar se limitara a 13 pisos edificios que estaban diseñados para alcanzar 22.

Solidez del mercado de oficinas

Barrachina asegura que el mercado de oficinas nuevas y rehabilitadas mantiene su solidez en Barcelona, en parte gracias a la capacidad de la ciudad para atraer talento, una de las piezas clave que pone en marcha los mecanismos del mercado inmobiliario.

Las compañías internacionales eligen la capital catalana para instalar sus ‘hubs’ europeos en parte porque los profesionales quieren trabajar en la ciudad. Eso provoca que se contraten miles de metros cuadrados de oficinas y atrae a su vez inversión para construirlas o rehabilitarlas, subraya.

Barcelona, como Madrid, ofrece una serie de ventajas competitivas respecto a otras grandes urbes europeas: el clima -«siempre lo hemos tenido, pero ahora lo ponemos en valor», afirma-; los tiempos de desplazamiento relativamente cortos respecto a otras grandes capitales, y el precio de los activos inmobiliarios, que pese a la percepción de encarecimiento de los últimos años es mucho más bajo que en ciudades como Londres, París o Milán.

Barcelona cuenta además con parques empresariales en su entorno, como el World Trade Center Almeda Park, en Cornellà, que ofrecen espacio en entornos urbanos a apenas 20 minutos del centro, cuando en otras capitales esos complejos están situados mucho más lejos, argumenta.