Barcelona, (EFE).- Un equipo de investigadores de Barcelona ha demostrado la viabilidad de un prototipo de incubadora líquida tras lograr, en fetos de oveja, una supervivencia de 21 días en el interior de este innovador sistema y un desarrollo normal en la posterior etapa posnatal.
Son los resultados presentados este viernes del proyecto ‘fetaLife’, una iniciativa que lleva a cabo el BCNatal, centro adscrito a la Universidad de Barcelona y a los hospitales Sant Joan de Déu y Clínic, y que ha contado con una inversión de 7,65 millones de euros de la Fundación la Caixa.
Es un sistema innovador en el que un neonato muy prematuro puede vivir de forma parecida a la vida uterina, lo que representa una solución más natural que las incubadoras convencionales, ya que permite al feto seguir desarrollándose en un entorno líquido (como ocurre en el útero).
El feto está conectado a través de su cordón umbilical y una cánulas creadas específicamente para este proyecto a un sistema de circulación extracorpórea, que garantiza la circulación de oxígeno, la alimentación y los escasos 80 ml de sangre que tiene el cuerpo en la prematuridad extrema.
«Se trata de engañar a la naturaleza, que el feto no sepa que ha salido de la madre y que pueda seguir recibiendo alimentación por el cordón umbilical y desarrollándose como feto, en lugar de forzarlo a vivir como un bebé», ha explicado este viernes en una rueda de prensa el director de BCNatal y catedrático de la Facultad de Medicina y Ciencias de la Salud de la UB, Eduard Gratacós, que lidera el proyecto.
Mediante el uso de diversos modelos de ovejas prematura, el equipo ha diseñado ha diseñado los protocolos necesarios para la transición desde el útero hasta el prototipo de incubadora líquida sin incidentes, y ha logrado una supervivencia máxima dentro del sistema de 21 días.
«Cada día de supervivencia reduce un 2 % el riesgo de mortalidad y de secuelas», ha resaltado Gratacós para enfatizar la importancia de este periodo de tiempo logrado con el prototipo de incubadora.
El experto ha precisado que el equipo decidió llegar hasta 21 días, aunque podrían haber sido más, porque cada jornada más cuesta «miles de euros y solo alcanzando los 14 días ya queda demostrado que el sistema es viable y es sólido, no solo por haber llegado hasta ahí, sino por la calidad con la que se ha llegado», ha subrayado.

La oveja Gaia con 13 meses de vida. © Fundación ”la Caixa”
Gaia sigue viva y sin secuelas 13 meses después
Una de las que pasó 10 días en la incubadora líquida, la oveja Gaia, acumula una supervivencia de 13 meses de vida posnatal y sigue viva, con un «neurodesarrollo normal», que es comparable al de sus hermanas que nacieron de forma natural, ha explicado por su parte la coordinadora médica del proyecto ‘fetaLife’, Elisenda Eixarch.
En el mundo, solo otro equipo que ha logrado una incubadora líquida con estas prestaciones, en el Children’s Hospital of Philadelphia (CHOP) de Estados Unidos, ha llegado a los 28 días de supervivencia en el sistema y más de un año de vida postnatal.

El equipo de BCNatal con un neonato modelo ovino en la incubadora convencional tras su paso por el sistema de incubadora líquida. © Fundación ”la Caixa”
El salto a los humanos
Una vez demostrado que el prototipo de Barcelona es viable científicamente, el próximo paso es que llegue a los humanos, para lo que son necesarios permisos y un contexto bioético en el que ya se está trabajando.
Según el equipo de científicos, podría aplicarse en humanos en 2 o 3 años si se obtiene una financiación adicional de unos 7 millones de euros.
Todo este proceso se vehiculará a través de una nueva empresa derivada (spin off) creada en 2025: fetaLife Technologies.
La incubadora líquida es una solución que podría ayudar a determinados fetos prematuros extremos (de seis meses o menos) a sobrevivir y a reducir las secuelas respiratorias, cardiovasculares o neurológicas que a menudo sufren.
Los prematuros extremos, que son unos 25.000 al año en Europa, tienen supervivencias de entre el 25 y el 75 % actualmente; además, una proporción relevante de ellos tienen secuelas importantes de por vida.
El subdirector general de Investigación y Becas de la Fundación la Caixa, Àngel Font, ha admitido que, cuando le explicaron el proyecto hace ocho años, al principio le pareció «ciencia ficción y ahora ya es una realidad, aunque no está aún en el final del camino». EFE










