Barcelona.- Tras encadenar siete «complicados» cambios de jefe desde que en octubre de 2017 Josep Lluís Trapero fue destituido por el 155, los Mossos afrontarán a partir de septiembre con «naturalidad y tranquilidad» el relevo por jubilación de su comisario jefe, Miquel Esquius, asegura la consellera de Interior, Núria Parlon.
En una entrevista con EFE, Parlon ha resaltado que los cambios en la cúpula de los Mossos d’Esquadra en los últimos años han sido «complicados» y ha destacado que el relevo de Esquius, a quien nombró como comisario jefe el 26 de agosto de 2024, se podrá hacer ahora con «cierta naturalidad y con cierta normalidad», lo que ve «muy importante» porque dará «estabilidad» al cuerpo policial.
Evita concretar si prefiere a una mujer al frente de los Mossos
La consellera, que ha evitado concretar si prefiere que por primera vez una mujer sea nombrada comisaria jefa de los Mossos, ha remarcado que, pese a los frecuentes cambios de liderazgos desde octubre de 2017, la policía catalana ha seguido trabajando «siempre con su vocación de servicio y siempre enfocados a servir a las personas y protegerlas».
Por este motivo, considera que el cambio con «cierta naturalidad y cierta tranquilidad» de Esquius aportará «estabilidad» a la policía catalana, un objetivo que cree que es compartido por la mayoría de fuerzas políticas de Cataluña.
«Todos estamos de acuerdo en que es necesario proteger a las personas mejor y que es necesario reducir la delincuencia. Y en este sentido, necesitamos estabilidad para que aquellos que están a pie de calle sientan que su organización es estable y les acompaña», ha indicado.
Siete cambios desde 2017
Desde que el mayor Trapero -actual director general de la Policía- fue destituido en octubre 2017, los Mossos han encadenado siete cambios de jefe, en su mayoría traumáticos: a Trapero le relevó Ferran López, que fue cesado en junio de 2018 por el Govern de Joaquim Torra y sustituido precisamente por Miquel Esquius.
En su primera etapa al frente de los Mossos, Esquius estuvo tan solo un año como comisario jefe, hasta que en junio de 2019 fue relevado por Eduard Sallent, mientras en noviembre de 2020 Trapero volvió a la máxima jefatura del cuerpo, tras ser absuelto por su papel en el 1-O de 2017.
Con la llegada de Joan Ignasi Elena (ERC) a la consellería de Interior, Trapero fue destituido como comisario jefe en diciembre de 2021 y relevado por Josep Maria Estela, que lideró el cuerpo únicamente hasta que en octubre de 2022 el mismo Govern le cesó y puso a Sallent de nuevo al frente de los Mossos.
Finalmente, Sallent fue destituido por el ejecutivo del socialista Salvador Illa el 26 de agosto de 2024 -días después de la huida del expresidente Carles Puigdemont tras su fugaz reaparición en Barcelona- y relevado por Esquius, mientras que Trapero era nombrado director de la Policía.
El «buen trabajo» de Esquius y su equipo
Núria Parlon ha elogiado el «buen trabajo» de Esquius y de su jefatura durante estos dos últimos años al frente de la policía catalana.

Según Parlon, el mando que sea nombrado tras el verano como nuevo comisario jefe tendrá que tener la «sensibilidad de continuar» con el trabajo que han hecho Esquius y su cúpula en los objetivos que se han marcado en estos dos últimos años.
Entre otros, la consellera ha destacado que las líneas maestras de la estrategia de los Mossos deben seguir apostando por reducir la delincuencia y mejorar la percepción de seguridad, incrementar la prevención, coordinarse con el resto de fuerzas de seguridad y tener una mayor capacidad de intervención en cuestiones vinculadas con el civismo, que no han podido «explotar» en los últimos años por falta de efectivos.
«Esto se ha hecho muy bien, con una estrategia bien planteada y contundente, con un trabajo riguroso en estos dos años, que nos ha dado los primeros resultados. Y quien asuma este encargo (de dirigir a los Mossos) deberá tenerlo muy en cuenta», ha indicado.
Un «segundo despligue» en los Mossos
Según Parlon, además del cambio de comisario jefe, los Mossos también afrontarán en los próximos años, con su ampliación de la plantilla hasta los 25.000 efectivos previstos en 2030, un «casi segundo despliegue», ya que se jubilarán no solo mandos sino una «parte importante» de sus agentes.
«Habrá mucha gente de la plantilla que se irá. Y por lo tanto tenemos que preparar un cuerpo que esté a la altura de los desafíos que como sociedad tenemos. Y quien lidere el cuerpo tiene que afrontarlo con mucha resiliencia, porque es un gran reto», ha apuntado la consellera.
La «experiencia» de Trapero, un «valor añadido»
Parlon también ha destacado que el fichaje del mayor Josep Lluís Trapero como nuevo director general de la Policía -un anuncio que Illa hizo en plena campaña electoral- ha permitido aportar «experiencia y conocimiento en profundidad» a la figura de este cargo político.

«Creo que es un valor añadido dentro de toda la estrategia que nos hemos marcado, y que el director (Trapero) ha trasladado a la organización: centrarnos en lo que nos pide el conjunto de la ciudadanía y dar la respuesta adecuada», ha resaltado.
Según Parlon, conocer bien al cuerpo policial «es una ventaja en este sentido», al menos para lo objetivos que se han fijado, por lo que considera que Trapero está haciendo un trabajo «bueno y adecuado». EFE.










