Barcelona, (EFE).- La consellera de Educación y Formación Profesional, Esther Niubó, quiere reforzar el aprendizaje del catalán en la escuela impulsando su uso oral y creando más aulas de acogida intensivas, destinadas a migrantes con poco o nulo conocimiento de este idioma y del castellano, para facilitar su inserción y la mejora educativa.
En una entrevista con EFE, Niubó ha explicado que esta es una de las líneas de actuación en las que trabaja su departamento para fortalecer el modelo lingüístico del sistema educativo, que tiene el catalán como lengua vehicular.
«Planteamos renovar o fortalecer el modelo lingüístico enfocado a que el conjunto de alumnado adquiera la lengua y que podamos fomentar el uso social, dando mucha importancia a la oralidad como elemento de cohesión social, y combinar las aulas de acogida y las de acogida intensiva», ha afirmado la consellera.
Tras la apuesta por la inmersión lingüística en los años 80 y la creación alrededor del 2000 de las primeras aulas de acogida para ayudar a la escolarización de los migrantes, el ejecutivo catalán ve necesario ahora «dar un salto» para impulsar el catalán y prevenir el fracaso escolar de este colectivo de estudiantes de fuera.

Renovar el modelo en un nuevo contexto
El contexto social y demográfico ha cambiado y se podría plantear cierta renovación o fortalecimiento del modelo», ha asegurado la consellera.
Así, ha abogado por «dar mucha importancia a la oralidad, como elemento vertebrador de la cohesión social» y combinar las aulas de acogida ordinarias con las intensivas (o aceleradas), un recurso este último que da «más herramientas» a los recién llegados de secundaria que no conocen el catalán ni el castellano y que, muchas veces, no han estado antes escolarizados.
«Con un apoyo puntual de algunas horas -como el que aportan las aulas de acogida ordinarias- a este alumnado le puede ser difícil seguir el ritmo, sobre todo en secundaria. Necesitamos más intensidad», ha dicho. «No hacer nada es condenarlos al fracaso y el abandono», ha alertado.
En estos momentos, Cataluña cuenta con más de 500 aulas de acogida ordinarias y 54 intensivas -en las que los estudiantes pasan todas las horas lectivas durante unos meses-, una cifra que más que se ha doblado respecto a las 19 del curso pasado.
Niubó ha puesto como ejemplo de éxito las experiencias de las aulas intensivas en Vic (Barcelona), donde se encontró en una visita reciente a una escuela «con chicos que hablaban perfectamente el catalán y más vínculo social».

La autonomía de centro, a debate
Para revertir la caída de los resultados académicos, la consellera ha abogado también por reflexionar sobre la autonomía de centro para que ésta sea «compatible» con el impulso de medidas como la guía de refuerzo de los aprendizajes fundamentales, la lectura y las matemáticas.
La guía insta, por ejemplo, a todos los centros educativos a contar con un plan de lectura y advierte que hay que «programar» una elección de títulos que aporte una complejidad lingüística gradual.
Las lecturas obligatorias que se recuperarán en bachillerato a partir del próximo curso se decidirán tras «escuchar» a los equipos directivos, la comunidad educativa y «referentes» en literatura como puede ser el Institut d’Estudis Catalans.
La escuela inclusiva es «irrenunciable»
La consellera ha puesto el foco también en la necesidad de «reflexionar» sobre la escuela inclusiva, cuando se cumplen diez años del decreto que la alumbró y ante «las tensiones» en las aulas que denuncian algunos docentes, y ha apostado por realizar «ajustes», pensando sobre todo en la secundaria, sin cuestionar el modelo.
«Los principios de la equidad y la inclusión del sistema educativo son irrenunciables y no son negociables porque al final es donde nos jugamos la igualdad de oportunidades y la cohesión del país», ha dicho.
A su juicio, el debate debe centrarse en ver si son suficientes los recursos que existen para garantizar el modelo y en «cómo ajustamos lo que hay que ajustar para mejorar la atención a los alumnos con necesidades de apoyo y contar con un clima inclusivo en el conjunto de los centros».
De momento, Niubó considera que «hay un cierto déficit de plazas de educación especial» y plantea la necesidad de contar con profesionales más especializados «para un perfil de alumnado que muy difícilmente aguantará una escolarización ordinaria y que puede llegar a tener una mala experiencia». EFE










