Barcelona (EFE).- El presidente de la Generalitat de Cataluña, Salvador Illa, se ha mostrado este lunes partidario de renovar la alta velocidad ferroviaria entre Madrid y Barcelona «con criterios de máxima seguridad» y, siempre que sea posible, «afectando lo mínimo» posible al servicio.
Así se ha pronunciado después de que el ministro de Transportes, Óscar Puente, reconociera el viernes que se está valorando la opción de cortar el servicio durante el tiempo que duren las obras de remodelación de esta línea ferroviaria, siguiendo la fórmula que ya se aplica en Alemania.
En declaraciones a la Cadena SER, Illa se ha mostrado a favor de que «se mantenga la línea» y de que las obras tengan lugar sin paralizar el servicio, al tiempo que ha señalado que lo que hizo Puente fue «abrir una reflexión».
«Vamos a ir paso a paso, pero los criterios deben ser estos», ha resumido Illa: «inversiones cuando toca, siempre con la máxima seguridad, pero también afectando lo mínimo posible al servicio».
La alta velocidad «es segura»
El president ha insistido en que es «preferible» que la remodelación no afecte al servicio si esto es posible.
Illa ha afirmado que la alta velocidad ferroviaria «es segura» y que así lo sigue creyendo tras el accidente de Urda, en el que fue decisivo el «factor humano».
Ha afirmado también que Óscar Puente ha dado «todas las explicaciones» que se le pueden pedir hasta el momento y que las «va a seguir dando».

El traspaso de la R1, en segundo plano
El presidente catalán ha asegurado que el accidente de Urda no ha hecho cambiar «el esquema de trabajo» de su Govern, que ambiciona dar nuevos pasos en el traspaso de Rodalies antes de las próximas elecciones generales del 29 de noviembre.
Ha dicho, sin embargo, entender que el ministerio esté ahora «centrado» en las consecuencias de ese accidente.
El ejecutivo catalán se había fijado como meta que este octubre, apenas finalizado, tuviera lugar una comisión bilateral de infraestructuras para formalizar el traspaso de las vías de la R1 y transferencias económicas de deudas pendientes. EFE








