València (EFE).- La Procesión Cívica de la Senyera con motivo del 9 d’Octubre ha recorrido el centro de València en un desfile multitudinario que ha trascurrido con normalidad, sin apenas incidentes y que ha terminado sin mascletà, suspendida ante la presencia de la acampada por el derecho a la vivienda instalada en la plaza del Ayuntamiento.
Puntual, como marca la tradición, la Senyera ha descendido a las doce del mediodía -sin inclinarse- desde el balcón del Ayuntamiento, mientras se disparaban las salvas y se escuchaban los aplausos de los ciudadanos y de los acampados en la explanada, que han apartado las tiendas para no interferir en el recorrido de la procesión.
Tras el descenso de la Senyera, bajo un cielo soleado, han sonado los himnos de Valencia y España ante una plaza del Ayuntamiento blindada y acordonada -con al menos 13 furgones de la Policía Nacional frente a la acampada-, cuyo operativo se ha reforzado con 500 agentes más, según ha informado la Delegación del Gobierno.
Antes de iniciar la marcha, la alcaldesa de València, María José Catalá, ha señalado que el carácter del pueblo valenciano se ha demostrado con el «total respeto» de las distintas sensibilidades y manifestaciones y ha destacado que la procesión se podía realizar «con todos los honores», sin desviar su recorrido, gracias al «diálogo con las personas acampadas».

Por su parte, la portavoz municipal de Compromís, Papi Robles, ha celebrado que este 9 d’Octubre se celebre con la máxima normalidad, mientras que el portavoz socialista Borja Sanjuan ha agradecido «a las personas que dan la cara para reivindicar el derecho a la vivienda», en declaraciones a los medios de comunicación.
El portavoz de Vox y segundo teniente de alcalde, José Gosálbez, ha sido el encargado de portar la enseña durante todo el recorrido y, antes de entrar en la plaza de la Reina, ha sufrido una pequeña indisposición, por lo que la procesión ha parado durante unos minutos hasta que se ha recompuesto con agua y azúcar.
En ese parón, un grupo de entre 15 y 20 jóvenes, vestidos de negro y con la cara tapada, han aprovechado para ensalzar distintas banderas y proferir insultos a asesores y políticos de izquierdas, que han empezado a grabar la escena, con gritos y abucheos en referencia a Ceuta y a los acampados en la plaza del Ayuntamiento.
Gosálbez ha ido acompañado durante todo el recorrido de los concejales del PP Juan Giner y Julia Climent; de la edil socialista Elisa Valía, y de la de Compromís María Giner, así como de otros dirigentes políticos del Consell, encabezados por su president, Juanfran Pérez Llorca, y del resto de grupos políticos.

Junto a la espada del rey Jaume I
Este año, la Senyera ha ido acompañada por la espada del rey Jaime I, con motivo de 750 aniversario de su fallecimiento, una espada que solo ha salido en los aniversarios -lo hizo por primera vez en 1667 y la última, en 1976-.
Sobre las 13 horas, la enseña ha sido recibida en la Catedral para el Te Deum, que ha durado unos 20 minutos, y ha terminado con el discurso del arzobispo de Valencia, Enrique Benavent, quien ha dirigido unas palabras en valenciano a los asistentes en las que ha reivindicado «el testamento de Jaume I» y ha pedido «más paz, más justicia, más bienestar y más germanor».
«Jaume I quería un pueblo unido, agermanat, que tuviera derechos y que se sintiera realmente pueblo. No enfrentado con nadie y no enfrentado entre nosotros, un pueblo donde todos fueran respetados», ha expresado Benavent.
Una vez finalizado el Te Deum, la marcha ha trascurrido por las calles repletas de asistentes de les Avellanas, Mar, Comedias y Paz hasta llegar al Parterre, donde se ha realizado la tradicional ofrenda floral ante la estatua del rey Jaume I el Conqueridor.
Durante toda la procesión, el ambiente ha sido de respeto, con numerosos aplausos al paso de la comitiva y sin apenas abucheos ni silbidos.
A las 14:30 horas, la Procesión Cívica se ha dado por finalizada y la Senyera ha sido izada para ser depositada en el hemiciclo por última vez, ya que está adjudicada la elaboración de una réplica integral -bandera, asta y tahalí-, por 178.408,45 euros, para preservar la pieza original y emplear la reproducción en la Procesión Cívica de 2027.
La celebración, que está declarada Bien de Interés de Cultura, ha terminado este año sin la tradicional mascletà disparada en la plaza del Ayuntamiento, que habría corrido a cargo de Hermanos Caballer de Almenara, «una renuncia en aras de que todas las distintas sensibilidades de la plaza pudieran convivir en este espacio», según ha subrayado Catalá.









