Un vecino de Oliva (Valencia) retira este miércoles pertenencias dañadas por el agua durante. EFE/Natxo Francés.
Un vecino de Oliva (Valencia) retira este miércoles pertenencias dañadas por el agua durante. EFE/Natxo Francés.

Los vecinos de Oliva y Miramar siguen limpiando viviendas y garajes y evalúan los daños tras la dana Adam

Enlace copiado

Eva Batalla | Miramar/Oliva (València)(EFE).- Los vecinos de Miramar y Oliva, dos de las localidades más afectadas por las inundaciones provocadas por la dana Adam en Valencia, continúan esta miércoles sacando enseres de las viviendas, en las que ya no queda agua, salvo en los garajes subterráneos, mientras evalúan los daños y fotografían «la desgracia» para trasladarla a los seguros.

Pedro Meneses, vecino de la playa de Piles (Valencia), posa junto a sus pertenencias dañadas por el agua. EFE/Raquel Segura

Banner WhatsApp

El agua a un metro de altura

Toni Pallarés es el propietario de una zumería y cafetería, un local de «temporada» en la playa de Miramar, que se encuentra por debajo del nivel de la calle, donde el agua llegó a superar los 60 centímetros. «A nosotros, al estar más bajos, llegó al metro de altura», explica señalando la marca que dejó el agua en las paredes.

Toni vive en la zona del pueblo de Oliva, que confinaron, por lo que no pudo acceder al local hasta el martes. Hoy, tras conseguir achicar el agua, sacaba junto a su mujer al sol todo el material que han podido recuperar, como sillas, herramientas y las neveras.

A pocos metros cuelgan de un muro decenas de piezas de piel y cuero. Son de un garaje al que Sandra, una artesana gallega del cuero en el municipio de Lalín (Pontevedra), había trasladado material de su tienda.

«Pudimos entrar ayer porque la puerta, por suerte, no tiene motor», cuenta Tomasa, pareja de la propietaria, que junto a su hermana, familiares y amigos han sacado todo lo que han recuperado del garaje a la calle y revisan las bolsas con pequeñas piezas de abalorios de metal completamente empapadas.

En escaleras de madera y en los muros de una vivienda de enfrente han colgado las telas, piezas de piel y cuero, y han puesto al sol también dos máquinas de coser industriales que «va a ser complicado recuperar» y una Singer con más de cien años de antigüedad, en la que tienen más confianza.

Vista general las calles de Oliva (Valencia) repletas de pertenencias dañadas por el agua. EFE/Natxo Francés.

Cuando la dana te pilla mientras dormías

A Genaro López, de 62 años, y con problemas de movilidad ya que varios ictus le paralizaron la parte izquierda del cuerpo, el agua «le pilló» mientras dormía en la cama de su habitación. «Tengo la costumbre de levantarme a las seis y media de la mañana para pasear al perro. Cuando puse el pie en el suelo el agua me llegaba al tobillo y entraba por los enchufes», recuerda.

Fueron los vecinos de las viviendas de enfrente los que le ayudaron a cruzar la calle y le subieron a una primera planta. «Muebles, ropa, documentación, todo perdido», lamenta Genaro, que lleva la ropa prestada y al que unos vecinos le han ofrecido alojamiento en una vivienda ubicada en un primer piso.

Ivo, el dueño de una cafetería cercana, ha reabierto hoy el negocio al que acuden vecinos y miembros de los servicios de Emergencias que trabajan en la zona. Al estar en altura, unos dos escalones por encima de la acera, los daños en la zona de la barra y cocina han sido menores, sí los de la terraza exterior, y ha perdido parte de los productos.

Uno de los clientes esta mañana era Luis López, que vive alquilado en una de las viviendas de la zona, un bajo. Cuenta que le despertó el Es-Alert y el agua empezó a entrar en la vivienda sobre las siete de la mañana. Optó por coger el coche y llevarlo a un puente cercano, en altura, pensando que podría salir por el otro lado.

Permaneció 22 horas aislado entre el puente y el paseo marítimo de Miramar, que estaba sin agua. «Tanto el ayuntamiento, como la Guardia Civil y los bomberos estuvieron atentos de la gente que estábamos por allí y nos trajeron agua y comida», agradece.

Un vecino de Oliva pasa junto a coches y enseres dañados por el agua durante este miércoles. EFE/Natxo Francés.

Decenas de coches secándose al sol

A unos cinco kilómetros de Miramar, en la playa del municipio de Oliva, el panorama es el mismo. Decenas de coches en la calzada con puertas y maleteros abiertos para secarse al sol, aprovechando las altas temperaturas, de 25 grados.

Los vecinos que este jueves han podido acceder a sus viviendas y garajes sacan mobiliario y electrodomésticos a las calles, ya sin agua y más limpias que en el día de ayer; falta agua potable en algunas casas, hay problemas de luz en viviendas porque los cuadros eléctricos están húmedos y todavía hay aparcamientos subterráneos totalmente inundados, en cuyo achique trabajan bomberos forestales.

Vista general de una planta baja en Oliva inundada durante este miércoles. EFE/Natxo Francés.

«Lo importante es que estamos bien»

Susi Gisbert, su hermana y varios familiares limpian la casa de su madre, de 82 años de edad, a la que no han querido llevar a la vivienda, un bajo que se inundó totalmente la madrugada del lunes.

En la vivienda se encontraba en el momento del temporal Ana, sobrina de la propietaria, que estaba residiendo allí temporalmente. «Estaba durmiendo y me desperté al mojarme con el agua. Llegaba ya a la altura del colchón», relata Ana, que consiguió salir de la casa con lo puesto y alcanzó la escalera del vecino, que la rescató y refugió en su vivienda, un primer piso.

A pocos metros, Ailín Manzure graba un vídeo a sus familiares describiendo la situación en la que ha quedado su local, un negocio de manicura que esta joven de 20 años, natural de Argentina, abrió el pasado mes de enero.

A Ailín el agua le sorprendió en el local, donde tiene una habitación, junto a su pareja. «Estábamos durmiendo y me despertó un ruido, cuando salí de la habitación estaba todo florando y el agua me llegaba a las rodillas». «Lo más importante es que estamos los dos bien». El negocio, confía optimista, «lo volveremos a poner en marcha».

Detalle de los restos de una embarcación en la playa de Oliva (Valencia) durante este miércoles. EFE/Natxo Francés.