El músico canadiense Neil Young en una imagen de archivo. EFE/Hans Klaus Techt

Novedades musicales: Los fondos de Neil Young arrojan otro disco perdido hace casi 50 años

Madrid (EFE).- Neil Young no deja de dar sorpresas con la publicación de otro disco «perdido» de su producción, uno con casi 50 años de existencia, en una semana de transición en el apartado discográfico nacional que recupera el proyecto de L.A. cuatro años después de su último álbum.

‘A Modern Odyssey’, de L.A. (Virgin)

Tras una etapa convulsa para la industria musical en la que Luis Alberto Segura no sabía cómo encajar, el mallorquín revitaliza su proyecto con un disco optimista que mantiene sus bases de rock clásico pero en el que los sintetizadores ocupan el lugar de las guitarras para convertirlo en la BSO ideal de un viaje a la Luna.

‘Interzona’, de La Plata (Sonido Muchacho/Virgin)

Bajo la influencia del «grunge» noventero, el «post punk» y el «dream pop», el colectivo valenciano redefine su identidad, dejando de lado la urgencia juvenil de sus dos trabajos previos, para abordar una mira.

‘Material sensible’, de Suu (Halley Records)

La cantautora barcelonesa tiene cuarto disco, intercalando catalán y castellano, para hablar de «esta generación joven que empieza a dejar de serlo, que lidia constantemente con las dudas, con el miedo a equivocarse y, por supuesto, con la dificultad de tomar decisiones».

‘Payaso Triste’, de Borja Picó (Virgin)

En la órbita de Club del Río o de cantautores clásicos como Pedro Pastor, músicos todos con los que ha trabajado en el pasado, llega el segundo álbum de este «cancionista» bilbaíno que sigue coloreando su música de autor a ratos más intimista, a ratos más lúdica y expansiva, con tintes africanos y latinoamericanos.

Oceanside Countryside, de Neil Young (The Greedy Hand)

El inmenso archivo del cantautor canadiense sigue dando sorpresas, como este álbum perdido que grabó en 1977 entre los estudios Triad de Florida, Indigo en Malibú y en Nashville, de ahí la dicotomía del nombre entre la costa y el interior de EE.UU.

Incluye la mezcla original con un sonido «country folk» de canciones que luego acabaron en diferentes publicaciones suyas.

‘Critical Thinking’, de Manic Street Preachers (Sony)

Redivivos tras más de 30 años de trayectoria con un buen funcionamiento en radios de los primeros sencillos de este trabajo, los galeses celebran aquí «el choque de ideas contradictorias con letras que buscan el alma» y reivindican así una vez más su vigencia.

El cantante de Manic Street Preachers, James Dean Bradfield.
El cantante de Manic Street Preachers, James Dean Bradfield. EFE/Kiko Huesca

‘Automatic’, de The Lumineers (Dualtone Music)

Cumplidos ya veinte años de la formación del grupo de «folk rock» que entregó éxitos globales como ‘Ho Hey’, en este álbum la dupla formada por Jeremiah Fraites y Wesley Schultz abunda en un sonido más personal e introspectivo, también más verista en su registro, pues fue grabado en Woodstock a la vieja usanza, en vivo y sin opción al retoque posterior.

‘Love & Hyperbole’, de Alessia Cara (Def Jam/Universal)

La compositora e intérprete canadiense, otrora precoz talento musical, llega a su cuarto álbum ya, un disco largamente trabajado (empezó las sesiones en 2021) y que ella misma considera su «favorito». Ahí sigue su voz llena de aire y «soul» que conquistó al público con ‘Here’, pero desde un discurso más maduro, con la aparición a la guitarra de John Mayer en ‘(Isnt It) Obvious’.

‘Sleepless Empire’, de Lacuna Coil (Century Media/199 Productions)

Referentes del heavy desde su irrupción en Italia en 1994, este undécimo trabajo está planteado con la grandiosidad de una banda sonora, una producción cinemática rematada con los elementos clave del metal gótico, que aspira según sus autores a ser testimonio del cambio de modelo hacia una sociedad que nunca descansa, permanentemente bombardeada por las redes sociales e internet.

‘Phonetics on and on’, de Horsegirl (Matador Records)

La banda estadounidense de «post-punk» y rock formada por Nora Cheng, Penelope Lowenstein y Gigi Reece compusieron su tercer largo en algunos de los días más fríos de Chicago, en un estudio sin calefacción. En ese clima de intimidad que crea enfundarse en más y más capas para entrar en calor nació su disco, de la mano de la galesa Cate Le Bon, huyendo de la distorsión para llenar el espacio con su formato de trío.

‘Like A Ribbon’, de John Glacier (Young)

Que el nombre no engañe. Tras ese alias que alude a un glaciar de la Antártida se encuentra esta rapera, productora y poeta británica, con raíces en Jamaica, que es una de las nuevas sensaciones de su país, como muestra el hecho de haber podido contar con artistas como Sampha o Flume en un debut que alarga el prometedor EP previo ‘Duppy Gun’, publicado el pasado año.

‘Oh! The ocean’, de The wombats (The Wombats/AWAL)

Este trío que formará parte de la oferta de Mad Cool 2025 y que orbita entre el rock y el «dance» alternativo, también la «new wave», lanza su sexto álbum, grabado en Los Angeles, muy lejos de su ciudad, Liverpool. Suman esa calidez a su humor en canciones como ‘Blood On The Hospital Floor’, que invitan a conectarse más con el mundo y a no dramatizar ni cuando la cosa se pone aparentemente muy fea.