Los componentes de la banda cántabra de rock La Burla Gerardo Ramos (guitarra y voz), José Félix Ezquerra 'Felón' (guitarra y voz), Luisja Díaz Munío (bajo y voz), y Ramón Mon Obregón (batería). EFE/ Javier G. Paradelo.

El rock irreverente de La Burla vuelve 25 años después

Por Javier G. Paradelo |

Torrelavega (EFE).- El silencio que dejó La Burla en el año 2000, cuando el grupo decidió disolverse, ha resonado en Cantabria durante un cuarto de siglo, pero la celebración de sus 40 ‘tacos’ en la música les ha llevado a juntarse y preparar el esperado concierto de regreso para “volver a armar jaleo”.

Para esta nueva etapa se han reunido en un garaje de Torrelavega los rostros que definieron el sonido más consolidado de la banda: Gerardo Ramos (guitarra y voz), José Félix Ezquerra ‘Felón’ (guitarra y voz), Luisja Díaz Munío (bajo y voz), y Ramón ‘Mon’ Obregón (batería).

Aunque por las filas de La Burla han pasado diversos músicos entre 1985 y 2000, este retorno es el de la formación más clásica -la que más años ha tocado junta-, en especial ‘Mon’ que es el batería que grabó la mayoría de sus trabajos discográficos emblemáticos como “Deprisa”, “Sex Appeal” y el disco en directo.

Gerardo Ramos explica a EFE que la decisión de volver a juntarse llegó casi sin buscarla, ya que la primera intención era celebrar con un pequeño concierto los 40 años en la música, aunque ahora se encuentran tan a gusto juntos que esta idea ha crecido hasta una reaparición por todo lo alto.

Una consulta por WhatsApp para organizar el regreso

Aunque nunca abandonaron ni la música -tocan de forma habitual en otras formaciones- ni la amistad, Gerardo explica que llevaba años escuchando peticiones para que la banda se reuniera, aunque siempre se había mostrado reacio hasta que con la efeméride creyó que era el momento de regresar.

Cuenta que una consulta por WhatsApp a sus antiguos compañeros le bastó hace menos de un mes para obtener un «sí» unánime e inmediato a volver a tocar juntos, y ya estaban de nuevo en el lío.

“Ahora, reactivar la banda es como si, de repente, tuviésemos 20 años otra vez, aunque evidentemente no sea así”, asegura el portavoz de La Burla mientras retoma aquellos primeros acordes de los año 80 pasados por el tiempo y la experiencia.

Vuelve La Burla
Gerardo Ramos (guitarra y voz), José Félix Ezquerra ‘Felón’ (guitarra y voz), Luisja Díaz Munío (bajo y voz), y Ramón Mon Obregón (batería). EFE/ Javier G. Paradelo.

La química sigue intacta

Los primeros ensayos han disipado cualquier duda sobre si la química seguiría intacta, pues Gerardo relata que la experiencia está siendo “estupenda”, ya que lejos de haberse oxidado, augura que en su reaparición tocarán menor que hace 25 años. «Suena mejor que nunca», subraya.

El plan inicial era modesto, solo organizar una fiesta para amigos, algo íntimo para celebrar las cuatro décadas de historia, tocando en un pub pequeño de Torrelavega, pero la noticia del regreso de La Burla ha generado tal expectación que el recinto se quedó pequeño aún sin haber abierto sus puertas.

No hay una fecha cerrada en el calendario, pero el concierto se celebrará en los próximos meses, quizá para febrero, y en el horizonte ya plantean objetivos más ambiciosos como participar en el festival Torrelavega Sound City en agosto, algo que les llevaban años proponiendo, pero que ahora parece más factible.

La propuesta para este regreso es directa, pues no habrá ni habrá experimentos ni temas nuevos. “La Burla volverá a ser La Burla. Tocaremos nuestros temas de toda la vida, los que tenemos en los discos, que es lo que la gente quiere escuchar», asegura Gerardo.

Un pedazo de historia del rock nacional

La Burla nació en Torrelavega en 1985 con una propuesta de rock irreverente por parte de un grupo de amigos que hicieron de la diversión su mejor arma en los escenarios.

Aquella propuesta cuajó y pocos meses después ganó el concurso Marejada, un certamen histórico del que saldrían otras dos bandas legendarias de la región como Melopea y Los Deltonos.

Aquel premio supuso la edición de un disco bajo el sello Proa Discos, con una producción de lujo a cargo de Julián Infante, componente de los míticos Tequila y Los Rodríguez.

En esa grabación ‘se coló’ un por entonces desconocido Andrés Calamaro, que aportó el piano en el mítico tema “Vamos a armar el jaleo”, a día de hoy una pequeña rareza musical.

Luego vendría la gloria en la primera edición del Villa de Bilbao, donde quedaron segundos empatados (aunque ellos siempre sintieron que merecían ganar), y conquistaron el Cieza Rock en Murcia, demostrando que su propuesta funcionaba más allá de las fronteras cántabras.

Su discografía incluye títulos como “Me tiro por el suelo” o “Molestando a los vecinos”, una etapa que acabó en el 2000 con la separación pero que ahora se retoma porque, afirma Gerardo, “pasaron cosas buenas, mejores y peores, pero el sentimiento es muy bueno”.