Las Palmas de Gran Canaria (EFE).- La Casa Colón de Las Palmas de Gran Canaria acoge hasta el 28 de junio ‘Alma de nácar. Enconchados, la luz de México’, una exposición de nueve piezas creadas en América entre los siglos XVII y XVIII con una técnica fruto del mestizaje que muestran la primera globalización, y de las que sólo hay unas 250 en todo el mundo.
La directora de la Casa Colón, Carmen Gloria Rodríguez, ha indicado durante su presentación a la prensa este miércoles que se trata de unas piezas «excepcionales, pero muy poco conocidas», y con las que se pretende transmitir tanto la complejidad del proceso de elaboración como un momento histórico concreto.
El conservador de colecciones virreinales del Museo de América, Sergio Coca, ha explicado que estas pinturas realizadas al óleo sobre tabla, a las que se les añaden fragmentos de concha nácar, son de una gran riqueza visual y muestran la primera globalización, «que tiene una matriz ibérica» y que, «a través del continente americano, y sobre todo de México, va a hacer de bisagra entre las rutas del Atlántico y las del Pacífico».
«Se va a empezar a poner en circulación de una forma muchísimo más intensa de todo lo que se había podido hacer hasta entonces todas estas manufacturas de Asia, este lujo oriental que va a fascinar a la sociedad europea», ha detallado al incluir en ella a las sociedades virreinales, que en su mestizaje fusionan el pasado indígena y lo que llega de España y del continente asiático.
Coca ha explicado que estas obras se reservaban para los grandes espacios religiosos, pero también para los domésticos de las élites, tanto de la corona como de las grandes familias aristocráticas, muchas de las cuales tuvieron algunos de sus titulares como virreyes de la Nueva España de México.
Se trata, ha dicho, de un arte muy limitado en el espacio y el tiempo, porque se produce solamente en el Virreinato de la Nueva España entre el último cuarto del siglo XVII y los primeros años del XVIII, y se extingue con el cambio de dinastía en España de los Austrias a los Borbones, «que van a traer un nuevo gusto decorativo y estético» que afectará a los palacios reales y los de las élites del momento.
La doctora en Historia del Arte y restauradora Rocío Bruquetas ha subrayado la tradición asiática «tan potente» que tienen estas obras al destacar que las cenefas estilísticamente y decorativamente proceden del arte Namban, pero también hay procesos y materiales muy vinculados a técnicas y tradiciones japonesas, como la imprenta de concha o el uso de polvo de oro y de plata.
«Es un arte híbrido, indudablemente, donde confluyen tradiciones europeas, asiáticas y, por supuesto, novohispanas», ha señalado al indicar que, no obstante, aún queda mucho por investigar desde el punto de vista material de las obras como, por ejemplo, de dónde proceden realmente los materiales usados.
El conservador del Museo de América ha indicado que actualmente en el mundo se conocen aproximadamente unos 250 enconchados repartidos en colecciones de México, Argentina, Estados Unidos y España, y que la mayor colección internacional se encuentra en el Museo de América, en Madrid.
Según Coca, posiblemente el taller más grande e importante de enconchados fue el de Juan González y precisamente las seis obras principales de la muestra que se exhibe en Casa Colón fueron creados por él (aunque también podrían haber participado otras manos), como puede verse en la esquina derecha inferior del último cuadro de la colección, donde aparece su firma, algo que «no suele ocurrir».

Esta serie de grandes dimensiones, que se expone por primera vez al público, se denomina ‘El sitio de Viena’, fue realizada en torno a 1690 y narra la defensa de la ciudad austriaca frente al asedio de los turcos en 1683, un episodio bélico que debido a las implicaciones políticas para la Casa de Austria generó un enorme impacto mediático y llegó a cruzar en forma de textos e imágenes el Atlántico.
Además, la exposición exhibe otras tres piezas que contextualizan la técnica: un enconchado religioso dedicado a San Miguel Arcángel, de alrededor de 1700; un escritorio con incrustaciones de hueso, ébano y carey procedente de Campeche (México), datado entre 1650 y 1670, y la arqueta de carey y plata de la iglesia de San Lorenzo, en Las Palmas de Gran Canaria, de entorno a 1760.
Las nueve piezas que integran la exposición proceden de dos colecciones particulares de la familia Manrique de Lara y de la parroquia Matriz de San Lorenzo, todas ellas localizadas en Gran Canaria.
La exposición se inaugura oficialmente este miércoles a las 19.00 horas, y podrá visitarse de lunes a sábado, de 10.00 a 18.00 horas, y domingos y festivos, de 10:00 a 15.00 horas hasta el 28 de junio. EFE