Alfredo Valenzuela I
Sevilla, (EFE).- La exposición ‘Cayetana, grande de España’, que esta tarde inaugurará el rey en el sevillano Palacio de las Dueñas y que podrá visitarse desde mañana hasta el 31 de agosto, efectúa a través de 200 piezas un recorrido por la vida de la duquesa de Alba, de la que se conmemora el centenario de su nacimiento.
La muestra, comisariada por su hija Eugenia Martínez de Irujo y por Cristina Carrillo de Albornoz, quienes este miércoles por la mañana la han recorrido junto a los periodistas, supone también una visita a la planta baja y a los patios del Palacio de las Dueñas y una revisión de las múltiples facetas de Cayetana de Alba como uno de los grandes personajes del siglo XX.
Dueñas, palacio del XV de estilo gótico-mudéjar y renacentista enclavado en el centro de Sevilla, acabó convirtiéndose en la residencia favorita de Cayetana de Alba, algo que también se refleja en las piezas seleccionadas para la exposición, entre ellas numerosas fotografías que dan cuenta de su carácter cosmopolita y de su faceta familiar, cultural y social.
También de sus aficiones y sus gustos, desde la tauromaquia a la alta costura -se muestran una docena de trajes que ella vistió, algunos de Christian Dior y Givenchy- pasando por su faceta como coleccionista de arte y como pintora.
Zuloaga, Dalí, Miró, Picasso
Con un planteamiento museográfico se ha rehabilitado la denominada Sala del Aceite, un antiguo almacén-despensa que aún conserva un enorme depósito de aceite de varias toneladas de capacidad, donde se han reunido algunas de las piezas artísticas de mayor valor, un dibujo de Dalí, otro de Picasso y un cuadro de Miró, además de los dos retratos que le hizo Zuloaga en su infancia y en su adolescencia.

Ambos retratos -uno ha viajado por primera vez a Sevilla desde el madrileño Palacio de Liria- muestran a Cayetana a caballo, uno de 1930, con una alusión a Disney en una esquina del lienzo, la primera de la pintura española, y el otro, de 1939 con un fondo inequívocamente andaluz, los dos de gran formato.
También de Zuloaga hay un retrato a carboncillo de la duquesa adolescente con una cariñosa dedicatoria que habla de «estos cuatro borrones» y que se muestra junto a una carta de la jovencísima Cayetana que le agradece el envío del dibujo y le pide excusas diciéndole al maestro: «Ya sé que fui la peor modelo», mientras que Zuloaga, ha contado hoy Eugenia Martínez de Irujo, se prometió no volver a pintar niños después de aquellas tortuosas sesiones de posado.
El peso del apellido
En la misma sala hay un busto en mármol de Cayetana niña firmado por Mariano Benlliure de 1928, el traje de novia que vistió la duquesa en 1947 y que se conserva en el Museo del Traje de Madrid, y una acuarela de uno de los patios de Dueñas firmada por Jackie Kennedy, quien trabó amistad con la duquesa en su visita a España de 1966 y de quienes las comisarias hablan como de «almas gemelas».
De la popularidad internacional de la duquesa deja constancia, entre otras piezas y documentos, la portada de la revista ‘Life’ de junio de 1964 que reproduce una fotografía de Cayetana y su marido en uno de los patios de Dueñas acompañado por tres de sus hijos.
Eugenia Martínez de Irujo, que ha trabajado también en la documentación previa a la exposición, ha asegurado que si su madre tuvo fama de ser una mujer libre y de hacer siempre lo que quiso, también queda patente en la exposición como se hizo cargo del enorme legado de la Casa de Alba y el fruto de la educación que le dio su padre, quien siempre le advirtió que ella debía portar «el peso del apellido».
La exposición es la primera actividad que este año celebrará el centenario de Cayetana Fitz-James Stuart y de Silva, XVIII duquesa de Alba y tercera mujer en ostentar por derecho propio el titulo de Duquesa de Alba, junto con un ciclo de conferencias y mesas redondas en el que intervendrá el expresidente del Gobierno Felipe González, y el estreno de un documental sobre su vida. EFE