El escritor Sergio del Molino, que regresa a las librerías con 'La hija', una extensa novela que aborda la historia casi desconocida de Rosario Weiss. EFE/ Marcos Villaoslada

Sergio del Molino recupera a Rosario Weiss, la pintora oculta tras el mito de Goya

Magdalena Tsanis |

Madrid (EFE).- Fue discípula y ahijada de Francisco de Goya, pero hasta fechas muy recientes permaneció en el olvido. El escritor Sergio del Molino, Premio Alfaguara 2024, dedica su última novela, ‘La hija’, a Rosario Weiss, cuya obra ha comenzado a revalorizarse en los últimos años.

El autor de ‘La España vacía’ (2016) y ‘Los alemanes’ (2024) llegó a ella investigando al Goya tardío. Weiss (1814-1843) era hija de Leocadia Zorrilla y el pintor aragonés convivió con ambas en la Quinta del Sordo y en su exilio en Burdeos. Se ha especulado con la posibilidad de que fuera su hija real.

«Todas las historias de padres e hijos me interpelan mucho», ha dicho a EFE Del Molino (Madrid, 1979). Y ésta en especial, porque hablando con especialistas se dio cuenta de que «molestaba mucho» la insinuación de que Goya tuviera una hija.

«A los primeros biógrafos les molesta porque están sometidos a la versión oficial de la vida de Goya que transmitió su hijo Javier y Javier detestaba a Rosario, la veía como una bastarda que intentaba acaparar protagonismo y quitarle parte de la herencia», explica el escritor.

En los últimos años, explica, sigue molestando por razones diferentes. «Según algunas teorías feministas, que se diga que Rosario es hija de Goya es hacerle de menos, que nos interesemos por ella a través de Goya y no por Rosario en sí misma».

Pero en todo caso, precisa, «lo que es indudable es que Goya ejerció de padre y le enseñó a dibujar».

En su breve vida -vivió tan solo 28 años- Weiss logró abrirse camino como retratista, copista y litógrafa en un ambiente muy competitivo y principalmente masculino.

«El Romanticismo fue una época muy hostil para las mujeres» a diferencia del periodo ilustrado, cuando en el ámbito intelectual sí comenzó a preocupar la falta de educación de las mujeres, señala Del Molino.

«Rosario es una mujer muy atípica, crece en un entorno liberal y progresista (…), es muy libre, no solo en lo político, sino también en lo sexual, en lo afectivo, en lo íntimo. A Rosario nunca le imponen un novio ni un matrimonio, siempre tiene claro que quiere ser artista y su familia lo pone todo a su favor».

Las pinturas negras con otros ojos

La novela tiene un formato híbrido. En la primera parte, ficcionada, el narrador es Juan Antonio Rascón, periodista y amigo de la familia que estuvo enamorado de Weiss en su juventud; en la segunda, es el propio Del Molino quien contempla, cautivado, el autorretrato de Weiss en el Museo del Prado más de un siglo después.

La novela arranca con el relato de cómo el barón Émile d’Erlanger, propietario de la Quinta del Sordo, encargó el traslado a lienzo de las pinturas negras de Goya. Del Molino especula con la posibilidad de que los murales originales no fueran «tan negros».
«Las pinturas negras empezamos a llamarlas así en 1928, hasta entonces no se veían tan negras; en la restauración de Martínez Cubells, cuando las arranca de los muros y las lleva al lienzo. las ennegrece mucho», dice.

El autor considera que en su día no se veían de forma «tan trágica» como en la actualidad. «Es una especulación mía, pero creo que hay un componente de humor en las pinturas negras que hemos pasado por alto» y que esas pinturas «entroncan mucho con el humor de los caprichos, con el Goya más caricaturesco y sarcástico, quizá podríamos empezar a mirarlas con otros ojos», apunta.

En la novela, Del Molino enmarca su creación en un momento de «renacer artístico» de Goya, influido por el descubrimiento de la paternidad tardía, gracias a la presencia de una Weiss muy niña por entonces, que está aprendiendo a dibujar y descubriendo el mundo.

La recuperación de la obra de Weiss

La mayor parte de los óleos de Rosario Weiss están perdidos. El autorretrato que exhibe el Museo del Prado desde octubre de 2024, donde Weiss se representa a sí misma como una alegoría de La Atención, fue localizado en el verano de 2023 en una colección privada, erróneamente atribuido.

El escritor Sergio del Molino, que regresa a las librerías con 'La hija', una extensa novela que aborda la historia casi desconocida de Rosario Weiss.
El escritor Sergio del Molino, que regresa a las librerías con ‘La hija’, una extensa novela que aborda la historia casi desconocida de Rosario Weiss. EFE/ Marcos Villaoslada

Unos años antes, en enero de 2020, se supo que en una colección particular de Alicante se conservaba, aunque en estado precario, ‘La pasiega’, un pequeño óleo sobre lienzo firmado «R. Weiss» y fechado en 1835.

La mayor colección de obras de Weiss que se conservan son los dibujos que atesora el Museo Lázaro Galdiano, en su mayor parte adquiridos por José Lázaro (1862-1947) a las sobrinas y herederas de Weiss.

El investigador Carlos Sánchez Díez llevó a cabo entre 2014 y 2015 un proyecto que permitió identificar y estudiar muchos de ellos, inéditos, y sumarlos al catálogo de la Colección Lázaro.

«Yo creo que mucha gente igual tiene un Weiss en su casa y no lo sabe. Irán saliendo», dice Del Molino.