Imagen premiada del fotógrafo español Brais Lorenzo, de los incendios de Galicia este verano.
Imagen premiada por el Word Press Photo del fotógrafo español Brais Lorenzo, de los incendios de Galicia este verano. EFE/Brais Lorenzo/Word Press Photo

El fotógrafo español Brais Lorenzo, premiado con el World Press Photo europeo

Ámsterdam (EFE).- El fotógrafo español Brais Lorenzo, colaborador de EFE, fue reconocido este jueves con el World Press Photo de la región de Europa por su cobertura de los incendios forestales que asolaron Galicia durante el verano pasado, la peor temporada de fuegos en la comunidad en tres décadas.

Su cobertura, publicada en varios medios españoles, entre ellos la agencia EFE, es uno de los tres proyectos de autoría española distinguidos en la edición de este año del certamen más prestigioso del fotoperiodismo mundial, en la región de Europa, junto a otros dos fotoperiodistas españoles: Diego Ibarra Sánchez y Luis Tato.

Lorenzo, quien creció en Ourense, lleva documentando los incendios gallegos desde 2011.

En 2025, esa acumulación de años y conocimiento del territorio se encontró con una catástrofe: más de 200.000 hectáreas quemadas y el incendio de Larouco como el más devastador jamás registrado en Galicia, con las llamas alcanzando la Sierra de O Courel, una de las zonas de mayor biodiversidad de la comunidad.

Fotografía de archivo del fotógrafo español Brais Lorenzo, colaborador de EFE, reconocido con el World Press Photo de la región de Europa
Fotografía de archivo del fotógrafo español Brais Lorenzo, colaborador de EFE, reconocido con el World Press Photo de la región de Europa. EFE/Elena Repeteskaya

Su reportaje gráfico captura el desequilibrio entre la magnitud del fuego y los medios con los que la gente lo combate: vecinos de Cualedro golpeando las llamas con ramas; dos mujeres corriendo con un cubo de agua en Carballeda de Avia; la noche en llamas sobre O Courel; y la vista aérea de San Vicente de Leira reducido a ceniza.

Son fotografías que destacan la respuesta humana más básica ante el fuego cuando los recursos profesionales no alcanzan por sí solos, y que al mismo tiempo documentan un paisaje transformado de forma irreversible.

El trabajo de Lorenzo sitúa los incendios en el marco de la sequía y el calor intensificados por el cambio climático, la despoblación rural que elimina el mantenimiento tradicional del monte, y décadas de política forestal que apostaron por la plantación masiva de especies foráneas de alta inflamabilidad.

Es esa combinación de denuncia visual e interpretación del contexto lo que el jurado del World Press Photo ha valorado en la categoría de Reportaje Gráfico europeo.

Otro de los fotógrafos españoles premiados en esta edición es Diego Ibarra Sánchez, reconocido por su proyecto a largo plazo (región de Asia Occidental, Central y Meridional) sobre el impacto de los conflictos armados en el derecho a la educación en nueve países.

En África, el fotoperiodista español Luis Tato gana con un reportaje gráfico para AFP sobre las protestas de la Generación Z en Madagascar.

Sus imágenes muestran las manifestaciones estudiantiles contra la corrupción, los choques con la gendarmería que causaron al menos 22 muertos, y la defección de la unidad militar para unirse a los manifestantes, así como la posterior toma de poder del Ejército, que excluyó a los jóvenes de la transición política que ellos mismos habían forzado.

El concurso ha recibido esta edición 57.376 fotografías de 3.747 profesionales de 141 países.

Brais Lorenzo: es el premio que ambiciona todo fotoperiodista

Lorenzo dice que esta es la distinción que todo fotoperiodista «sueña tener algún día».

Por tanto, siente orgullo por haberlo conseguido y la necesidad de dedicárselo a su padre, Xoán Pablo, que falleció el pasado viernes.

«Me gustaría dedicárselo a él y ojalá pudiese haberlo disfrutado y celebrado con su compañía», dice en declaraciones a EFE al recordar a ese laureado empresario del sector del vinagre y contar acto seguido que el día de la serie fotográfica merecedora de la prestigiosa distinción estuvo con su progenitor en la bodega de él editando.

«Él estaba currando en lo suyo y yo venía del incendio. Y como tiene WiFi, pues estuvimos compartiendo», apunta Lorenzo hijo sobre aquella dura jornada en la que el fuego campaba a sus anchas por O Ribeiro, en Ourense, que es el lugar al que se refiere.

Lorenzo, aunque con una confesa sensación agridulce por el difícil momento personal, está satisfecho por el hecho de haber conseguido este galardón y con ello dar visibilidad a un problema que cada verano afecta a su tierra.

«Este tipo de reconocimientos ayudan a poner el foco en los temas, en las historias que contamos. Se va a hablar a nivel internacional de la peor oleada de incendios de la historia de Galicia. Y eso es lo que importa, porque usualmente se habla de esto cuando se produce pero ya después se olvida».

En su opinión, «hemos aprendido entre poco y nada», por lo que intuye que el próximo verano la zona volverá a quedar a merced de la «meteorología» y de las consecuencias que puedan acarrear las altas temperaturas habituales.