La representante de Israel en Eurovisión 2025 Yuval Raphael.
La representante de Israel en Eurovisión 2025 Yuval Raphael. EFE/EPA/Georgios Kefalas/Archivo

New York Times asegura que Israel ha dedicado dinero para influir en Eurovisión desde 2018

Madrid (EFE).- Israel habría dedicado dinero para influir en el televoto de Eurovisión al menos desde 2018, según un reportaje de investigación que publica este lunes The New York Time, en el que estudia cómo ese país ha podido usar el festival como instrumento de «poder blando» en su agenda internacional y examina el caso de España en la pasada edición.

«En algunos países habrían bastado unos pocos cientos de personas para asegurar la victoria en el televoto, lo que lo hace más susceptible a la influencia de campañas gubernamentales que las que los organizadores han reconocido», afirma el periódico entre sus principales conclusiones.

El diario estadounidense asegura que «los esfuerzos de Israel por influir en la votación de Eurovisión» comenzaron años «antes de lo que se creía». Se basa en datos obtenidos por su equipo de investigación a través del organismo israelí The Seventh Eye, que revelan que la mayor parte del dinero para financiar esta campaña procedía del Ministerio de Asuntos Exteriores.

Israel gastó al menos un millón de dólares en 2024 en la promoción de Eurovisión

Según muestran los registros financieros, Israel gastó al menos un millón de dólares en 2024 en la promoción de Eurovisión. Ese dinero provino de la oficina de «hasbara» del primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, «un eufemismo para la propaganda en el extranjero», asegura el diario.

Un apartado del presupuesto de esta oficina especificaba que se habían destinado fondos para la «promoción del voto».

El diario recaba también la versión de Doron Medalie, un antiguo compositor israelí para Eurovisión, que asegura que el Gobierno israelí llevaba promocionando discretamente a los artistas de su cadena de televisión desde al menos 2018. Ese año, el Gobierno gastó más de 100.000 dólares en promoción en redes sociales e Israel ganó.

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Logo del Festival Eurovisión en la playa de Tel Aviv (Israel). EFE/Abir Sultan/Archivo

El New York Times pone como ejemplo el caso de España, país del que ha obtenido los porcentajes de voto del voto popular en la final de Eurovisión 2025.

Según esos cálculos, la representante israelí de esa edición, Yuval Raphael, habría obtenido un tercio del televoto registrado en España, un 33,34 %, que equivaldría concretamente a unos 47.570 votos, muy lejos del segundo país clasificado, Ucrania, que habría acaparado un 6,74 % (9.620 votos).

Las normas permitían a la misma persona votar hasta en 20 ocasiones

El reportaje recuerda entonces que, puesto que las normas de Eurovisión permitían a la misma persona votar hasta en 20 ocasiones, habrían bastando «solo unos pocos cientos de personas, votando en masa», para asegurar la victoria de la candidata israelí.

The New York Times ha subrayado que, según su investigación y pese a que la Unión Europea de Radiodifusión (UER) afirmó que no se habían dado irregularidades, este organismo no se encargó ninguna auditoría externa ni ha hecho públicos los datos del televoto.

Se justifica el uso del caso español por ser un caso paradigmático, dice, «de uno de los varios países donde Israel ganó el voto popular a pesar de que las encuestas mostraban que la opinión pública era muy crítica con el Gobierno israelí».

El ente de radiodifusión español -RTVE- no ha querido realizar ninguna declaración a EFE tras la publicación de este reportaje.

España, uno de los países más críticos

España ha sido uno de los países más crítico con la participación nuevamente de la delegación israelí en la edición de 2026, tanto por el genocidio cometido en Gaza como por el «incumplimiento sistemático» de este país de las normas del propio concurso.

La UER ha interpuesto una advertencia formal contra Israel porque se ha saltado las normas que prohíben pedir el voto, días antes de que comience la nueva edición del certamen, realizadas en varios idiomas por el representa israelí Noam Bettan, en varios idiomas.

El director de Eurovisión, Martin Green, ha asegurado hoy en Viena en una rueda de prensa, que gran parte de los datos del artículo de investigación de The New York Times son «una repetición de lo que hemos estado viendo en los últimos años».

Preguntado por la posibilidad de que el voto de varios cientos de personas pudo afectar al resultado, ha contestado: «Sí, creo que esto es un poco dudoso. Tienes demasiados supuestos ahí. ‘Si esto pasara, y si esto otro pasara, y si aquello pasara’… yo no reconozco las cifras con las que están trabajando. Lo que sí sabemos es que tenemos uno de los sistemas de votación más seguros, protegidos y justos. Es un sistema de votación pública».

NYT cuestiona el televoto español en Eurovisión 2025 a favor de Israel

En la investigación también se cuestiona el televoto español que le dio a ese país la máxima puntuación en la última edición.

«En algunos países habrían bastado unos pocos cientos de personas para asegurar la victoria en el televoto, lo que lo hace más susceptible a la influencia de campañas gubernamentales que las que los organizadores han reconocido», afirma el prestigioso periódico entre sus principales conclusiones.

A ella llega tras haber obtenido los porcentajes de voto que consiguieron los países entre la audiencia española de la final de Eurovisión 2025 y utilizarlos para redondear el número de votos concreto a partir del total publicado en su momento por RTVE.

Según esos cálculos, la representante israelí de esa edición, Yuval Raphael, habría obtenido un tercio del televoto registrado en España, un 33,34 por ciento, que equivaldría concretamente a unos 47.570 votos, muy lejos del segundo país clasificado, Ucrania, que habría acaparado un 6,74 por ciento (9.620 votos).

El reportaje recuerda entonces que, puesto que las normas de Eurovisión permitían a la misma persona votar hasta en 20 ocasiones, habrían bastando «solo unos pocos cientos de personas, votando en masa», para asegurar la victoria de la candidata israelí.

La UER no encargó ninguna auditoría externa ni publicó los datos del televoto

The New York Times ha subrayado que, según su investigación y pese a que la UER afirmó que no se habían dado irregularidades, no se encargó ninguna auditoría externa ni hicieron públicos los datos del televoto.

Se justifica el uso del caso español por ser paradigmático, dice, «de uno de los varios países donde Israel ganó el voto popular a pesar de que las encuestas mostraban que la opinión pública era muy crítica con el gobierno israelí».

La representante de Israel en Eurovisión 2025 Yuval Raphael. EFE/EPA/Georgios Kefalas/Archivo

RTVE no ha querido realizar ninguna declaración a EFE tras la publicación de este reportaje, aunque la corporación pública ha sido de facto una de las más críticas con la participación de nuevo de una delegación israelí en la edición de 2026, tanto por el genocidio cometido en Gaza como por el «incumplimiento sistemático» de este país de las normas del propio concurso.

Se refería en concreto a la prohibición del uso de campañas desde los diferentes gobiernos para fomentar el voto a favor de las televisiones de sus países, una práctica que Israel acaba de repetir y por la que se la ha llamado la atención ante la inminente nueva edición de Eurovisión.

Eurovisión defiende su sistema de voto

Eurovisión ha insistido este lunes en la limpieza de su sistema de votación y ha quitado importancia a una investigación del diario The New York Times que apunta a que en el resultado del año pasado influyó una campaña del Gobierno de Israel para aumentar los apoyos a su representante en el televoto.

En ese trabajo, el diario estadounidense apunta a que una campaña del Gobierno israelí y el sistema que permite a cada televidente votar hasta 20 veces inclinaron el resultado de forma que la representante israelí, Yuval Raphael, arrasó en el televoto incluso en países como España, en el que los sondeos indicaban una amplia oposición popular a Israel.

El director del Festival, Martin Green, no se extendió hoy sobre ese artículo pero sí restó importancia a su contenido y defendió el sistema de voto usado.