Madrid (EFE).- Teo Lucadamo buscó en la música un camino propio más allá de sus orígenes, en cuanto hijo de la actriz Aitana Sánchez-Gijón y del artista plástico Alejandro Lucadamo, y desde allí ha tejido una carrera (y hasta un sello propio) en la que ha demostrado que no se muerde la lengua por lo que considera justo.
«Ahora mismo da la sensación de que estamos en una época de retroceso, pero creo que estamos avanzando como sociedad. Es una pena que haya tantos jóvenes seducidos por el discurso (de la ultraderecha), incluso amigos míos, lo que me causa dolor porque son argumentos que nacen de los prejuicios», ha señalado en el videopódcast ‘Gen [F]’.
Productor, rapero y músico, entre muchos otras cosas, él es el protagonista de la cuarta entrega de esta producción de EFE que, en una charla con el periodista Javier Herrero, intenta conocer a fondo a la generación más joven y a estrellas como Métrika, Abraham Mateo o Samuraï.
Allí Lucadamo ha achacado la deriva del voto joven hacia los partidos de ultraderecha a la sobreexposición «a las redes sociales, entre otras cosas, y al hecho de pasar tantas horas en plataformas creadas por gente con agendas políticas muy específicas que sirven a interes muy retrógrados, propaganda pura y dura».
La bandera española, en su último disco
«Puedes tener los ojos esmeralda, pero no me va la gente con la pulsera rojigualda» rapea en uno de los temas de su reciente EP ‘London Trip The Mixtape’, un sentido del humor que considera fundamental para acercar posiciones: «Espero poder entrarle a gente que no piensa como yo y eso solo puedes hacerlo con humor».
Sobre las razones que le han llevado a él y a sus compañeros Manu El y D.A.W.I.T a utilizar la susodicha enseña en la portada del disco que acaban de lanzar, ‘Estrellas del rap nacional’, explica entre la sorna y la resignación: «Hay que coger la bandera española con orgullo, darle un beso y hacer las paces. Muchos de izquierda somos republicanos, pero la bandera es la que es».
Nacido en Alicante un 17 de abril de 2001, ha celebrado haber estar en este momento de la historia. «Me siento muy afortunado de nacer y crecer en el siglo XXI, veremos los retos de nuestra generación en las próximas décadas», ha dicho, antes de jugar como otros protagonistas de ‘Gen [F]’ a imaginarse en otra época.
«También me hubiese gustado vivir los 90 de adolescente por la música que estaba saliendo, la época dorada del rap en EE.UU. con todo el jazz-rap, que me parece que ya terminó, y porque era un momento en que internet de verdad parecía que iba a ser una herramienta democratizadora y no lo que terminó siendo, una herramienta del fascismo», cuenta.
Famoso desde la cuna
No ha ocultado las peculiaridades que tuvo ser hijo de unas de las actrices más famosas del país. «Mi hermana y yo siempre hemos tenido trato especial. Igual con la gente de mi edad no, pero sí que de repente nos decían: ‘Pues mi padre dice que estaba enamorado de tu madre’. Ahí había una diferencia y los niños no tienen que sentir eso, se tienen que sentir iguales que sus compañeros».
«(La fama) trae cosas muy buenas, pero los niños tienen que ser anónimos y madurar y crecer ahí. Ha habido momentos agobiantes, pero mi madre es una tía que lo lleva estupendamente. Nuestros padres nos han protegido mucho de ese mundo y hemos salido bien parados», ha celebrado como conclusión.

Ha relatado asimismo la influencia que tuvo todo ello a la hora de dejar en el mundo su propia firma: «No hice música hasta los 18 años y ahí empecé con todo. Fue mi manera de encontrar mi camino. Mi padre era artísta plástico y yo estaba estudiando Bachillerato de Artes, pensando seriamente en hacer escultura, y mi madre actriz y había hecho Interpretación. Entonces pensé: ¿Y yo qué soy?».
Hoy por hoy no reniega de una filiación (que buena parte de su público ignora) y dice entender que los periodistas lo utilicen a la hora de vender titulares. «Si necesitáis que aparezca su nombre y a mí me va a dar plataforma para colocar fuera música y un mensaje y una expresión artísitca genuina, bienvenido sea».
Su propio sello
Autor del celebrado disco ‘El dilema del rapero blanco’ (2025), por cuya remezcla llegó incluso a recibir una nominación de los Premios de la Academia de la Música, en la lucha por definir su camino hace poco creó su propio sello, Bistec Music, tras los pasos de su aprendizaje junto al productor Roy Borland.
«Él vio algo en mí y me ayudó a sacarlo, esas ganas de desarrollar el buen gusto. Yo por mi lado tengo cosas que intento transmitir a la gente con la que curro y de ahí sale el sello, de sacar la música de mi gente, que tienen musicón pero no una plataforma o escena consolidada», dice de su trabajo con artistas como Bella Kanela.
Nacido el mismo día que Chavela Vargas, también él apuesta por tener una carrera muy larga: «Falta mucho para que venga lo mejor que tengo para dar. Ahora me estoy formando y tengo la atención y una carrera prometedora con la que soñaba con 18 años. Quiero más, pero no a nivel de fama, sino de saber de música, de tocar y cantar, de escribir y conectar con la vida y con la realidad».










