Coreografía de 'NIU'. EFE/David Borrat.

Perelada acoge una coreografía de primer nivel mundial y reivindica el nuevo talento

David Álvarez | Peralada (Girona) (EFE).- Algo pasaba en Peralada pocas horas antes de un nuevo espectáculo de su festival, porque las cigüeñas volaban alborotadas, quizá sabedoras de que un nido, el que daba nombre en catalán a la coreografía de Aleix Martínez, iba a alcanzar talla mundial en manos de catorce estudiantes de danza.

No menos mérito, pero tampoco más, ha tenido la aportación de los bailarines del Ballet de Hamburgo, decididos a demostrar que la transmisión de conocimiento, en el ámbito artístico, puede ser sublime.

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Y lo mismo se puede aplicar a la formación musical, donde cuatro profesionales han querido compartir protagonismo con cuatro alumnos que despuntan y hacerles de espejo con su mismo instrumento sobre el escenario.

La idea estaba clara, demostrar que la etapa de formación levanta un universo en forma de nido, donde quienes lo habitan se sienten protegidos, aunque saben que algún día deberán volar solos.

Y ahí estaba la aportación de los profesionales, sabedores de que no es lo mismo lanzarse al vacío sin red que hacerlo de la mano de alguien que ya ha recorrido kilómetros por el cielo.

Dos de los bailarines en uno de los momentos del espectáculo. EFE/David Borrat.

Aleix Martínez borda una coreografía de talla mayúscula

Faltaba ver si todo eso casaba como espectáculo y lo que ha conseguido Aleix Martínez ha sido de una talla mayúscula, con el público en pie durante muchos minutos y los posteriores comentarios al abandonar Perelada de que hacía tiempo que una propuesta, aquí y en otros lugares, no alcanzaba este nivel de perfección.

Para ello hacía falta la genialidad de Martínez, todo un primer bailarín del Ballet de Hamburgo, cuya carrera acumula numerosos reconocimientos internacionales y que ya había mostrado su creatividad como coreógrafo.

Pero también hacía falta el desborde de entrega e ilusión de las catorce bailarines del Campus Perelada, esa apuesta del festival por un espacio que impulse el futuro de la danza.

La barra, objeto central de la obra. EFE/David Borrat.

Generosidad de los bailarines del Ballet de Hamburgo

La tercera pata ha sido la de la generosidad mostrada por los profesionales del Ballet de Hamburgo, capaces de poner toda su experiencia, su disciplina, sus horas de vuelo, al servicio de unas bailarinas que, como ellos en su momento, habitan ahora el nido, que abandonarán en breve para estrenar alas.

Y ha sido generosidad porque hay que ser generoso para estar dispuesto a abrazar a niñas como a una de los tuyos e, incluso, arrodillarse a sus pies y ejercer de trono para que ellas se suban en él y tomen el impulso que siempre hace falta para remontar el vuelo.

Después de cuatro décadas, Perelada, que ya abrazaba la senda del apoyo sin concesiones al relevo generacional, a la formación artística, se ha coronado como cantera de excelencia con esta coreografía, en la que un nido se paseaba por el escenario como un objeto de culto.

La espectacularidad de la propuesta de Aleix Martínez. EFE/David Borrat.

Inicio con una clase en la barra

Todo el montaje, que ha arrancado con una clase con barra incluida de Aleix Martínez a las catorce estudiantes, ha sido en realidad un poema que apelaba a la importancia de esa transmisión de conocimiento y a cómo de hermosa puede serlo si se lleva a cabo desde la emoción y la empatía con el que uno fue no hace tanto.

Si hasta ahora los integrantes del Campus Peralada, que cumple este 2026 su primera década de vida, se limitaban a ver los ensayos de las estrellas, a veces a recibir de ellas clases magistrales, el salto ahora ha sido al escenario y todo apunta a que esta nueva línea irá a más.

‘NIU’ ha sido un diálogo sin prejuicios entre maestros y pupilos, que ha acabado con una lección: la de ver a catorce bailarinas y cuatro músicos que dan sus primeros pasos convertidos en profesionales a ojos de un público entendido como el de Perelada y a profesionales de primer orden que se divertían como niños, así que objetivo cumplido con matrícula de honor.