Begoña Fernández |
Madrid (EFE).- Cuando el ilustrador David Sala decidió adaptar al cómic ‘Frankenstein’, el clásico de Mary Shelley, detectó que había espacio para introducir su propia visión y abordar temas vigentes como la violencia contra las minorías, y lo hace con un álbum de personajes luminosos y viñetas de colores intensos.
En una entrevista con EFE, Sala (Décines, Lyon, 1973) presenta un Frankenstein de una intensidad brutal para subrayar que la aceptación del diferente y la inseguridad que da lugar a ideas extremistas son asuntos de plena actualidad.
Admite Sala que escribir e ilustrar una adaptación «resulta abrumador al principio», más cuando se trata de una novela que es un hito de la literatura universal; sin embargo, revela que su intención era hacer de este ‘Frankestein’ (Astiberri) su obra gráfica «más personal».
Sala descubrió la literatura gótica en su adolescencia y ‘Frankenstein’ se convirtió en una de sus novelas favoritas, pero su relectura le permitió armar una propuesta nueva: «La puesta en escena fue muy importante, pude cambiar algunas cosas, ocultar otras y crear nuevos elementos».
Admite que los temas del clásico del siglo XIX son «universales y atemporales» porque «intentar definir la humanidad, determinar quién es un ser humano, quién será digno de serlo y quién será rechazado son cuestiones que siguen estando presentes en la sociedad actual».
Un ‘patchwork’ para vestir a una criatura de 2,40 metros
El ilustrador, autor de ‘El peso de los héroes’ (Astiberri, 2025), recrea a Víctor Frankenstein y su obsesión por el origen de la vida, y alcanza una intensidad brutal con la creación del ‘monstruo’ y ese ‘patchwork’ de parches de colores que le confecciona una mujer y permite vestir a una criatura de 2,40 metros de altura, que vaga por el mundo con un sentimiento conmovedor.
Sala explica que quería un Frankestein «luminoso». Para ello opta por un formato frango-belga de tapa dura, de mas de doscientas páginas, con colores puros y estridentes y un relato con poco texto, páginas sin viñetas y secuencias mudas que «marcan el ritmo y dan aire a la narración».

«Utilizo todas las herramientas y todas las técnicas que ofrece el cómic. Para contar una historia, a veces se necesita un texto y otras basta con la imagen, los silencios lo dicen todo», señala.
Para Sala el objetivo es plasmar sus sentimientos y emociones de la manera más fiel posible, y en su elección de colores hace un homenaje al expresionismo y a la paleta de Gustav Klimt.
Viñetas con un aire a ‘La Piedad’ de Miguel Ángel
«Mis dibujos reflejan mis propias angustias» dice Sala, que opta por ilustraciones de «belleza atormentada» como cuando la ‘criatura’ lleva en sus brazos a su creador, Víctor Frankenstein, como una evocación religiosa a modo de ‘La Piedad’ de Miguel Ángel.
«Se trata de un momento crucial en el que los papeles se invierten. He querido mostrar en esa composición como la criatura se había vuelto más humana que su creador», explica.
Para el autor, la creación de la obra debe mantener la emoción intacta: «Voy buscando a medida que voy creando, creo que es importante no prepararlo todo con demasiada antelación», dice.
Sala es consciente que al releer la novela comprendió que además de los temas universales había espacio para nuevas preguntas.
«La sociedad se está endureciendo y resurgen ideologías que creíamos desaparecidas. Por desgracia, la violencia agrava las divisiones y genera mucha inseguridad».
Dice el autor que con esta adaptación no quiere ofrecer solo una interpretación gráfica de ‘Frankenstein’, también pretende poner de relieve que la obra de Mary Shelley es «increíblemente moderna» y recuerda, dos siglos después, «los grandes retos de la sociedad.







