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Un usuario busca viajes en una página web para compartir coche desde su teléfono. EFE/Beatriz Naya

Viajar a Andalucía tras el accidente: «Nada más publicar en BlaBlaCar tenía 40 peticiones”

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Beatriz Naya |

Madrid (EFE).- Son las 7.30 en el municipio madrileño de Las Rozas. Apenas amanece y la calle continúa dormida, excepto por un goteo de coches que comienza a acceder a la M-50. A lo lejos, se escucha el traqueteo de una maleta.

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José tiene 28 años y es mexicano. Guillermo, de 25 años, nació en Huelva. Aunque no se conocen previamente, los dos se acercan al mismo tiempo al punto de encuentro acordado: “¿Eres ‘el Blablacar’ que va a Sevilla?”, pregunta uno de ellos. “Buenos días, por cierto”.

“Publiqué el anuncio en la plataforma el miércoles tras el accidente y poco después ya tenía 40 solicitudes”, rompe el silencio una vez ya en el coche Miguel, el conductor, que baja a Sevilla aprovechando el puente a visitar a su pareja en la capital hispalense.

Buscando alternativas

Los tres se montan en el vehículo y relatan una historia similar: compraron billetes de AVE con más de un mes de antelación para aprovechar el puente de Todos los Santos, pero el siniestro de Urda (Toledo) y la posterior cancelación de todos los trenes de alta velocidad en esta ruta les obligó a buscar alternativas.

La paralización del servicio de AVE entre Madrid y Andalucía tras el accidente de tren del miércoles ha dificultado la conexión entre ambas regiones y ha disparado la demanda de coche compartido.

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Un usuario busca viajes en una página web para compartir coche. EFE/Beatriz Naya

De hecho, en el portal de Blablacar -la aplicación para compartir coche con otros usuarios más utilizada en España- un rápido vistazo permite ver cómo la mayoría de los viajes ‘cuelgan’ el cartel de completo, y en los pocos que quedan sale la advertencia de «últimas plazas».

El caso de Miguel, el conductor, no es una excepción: enseña en el móvil cómo su bandeja de entrada de la aplicación aparece llena de mensajes, casi todos sin leer siquiera, ya que nada más publicar su viaje a Sevilla le llovieron las solicitudes y acabó aceptando las que mejor le encajaban.

El mismo día del accidente ferroviario, los tres tomaron la misma decisión: “cogemos coche”.

“La página de Iberia no cargaba, autobuses en ese momento no había y el único Blablacar que quedaba era este y otro que salía a las 4 de la mañana”, apunta Guillermo, que pagó 40 euros por este trayecto de cuatro horas y media.

En la misma mañana del miércoles una parte de quienes tenían previsto recorrer el trayecto entre Madrid y Andalucía buscó alternativas. En ese momento, los servicios de buses y aviones no se habían reforzado, y en la web de Blablacar ya había pocas opciones.

Entre las que quedaban, muchas superaban los 60 euros de precio por pasajero o dejaban en pueblos lejos de Sevilla, aproximadamente a una hora del centro de la ciudad.

Dudas sobre la seguridad

“Volveré a coger el tren. Espero que sin miedo, pero será un miedo ignorado”, reconoce Guillermo, que lleva desde agosto sin poder bajar a ver a su familia de Huelva. Para él, el tren es el único medio de transporte viable para bajar a Andalucía.

A Miguel el accidente le dejó malas sensaciones: “Cojo el AVE Madrid-Sevilla continuamente para ver a mi pareja. Ya van dos accidentes en un año, es como una ruleta rusa”.

“Es el tren que iba a tomar el jueves. Me podría haber pasado a mí”, tercia en la conversación José, que ha viajado desde Ciudad de México -vía Madrid- para asistir en Sevilla a la boda de unos amigos.

El accidente marca la conversación

Pasajeros y conductor ya saben cuál va a ser la conversación que va a acompañarles durante el trayecto. Mientras especulan sobre qué pudo provocar el accidente, la carretera comienza a congestionarse a la altura de Toledo y Google Maps, que marcaba la llegada a las 12 y media, ha aumentado el tiempo 20 minutos más de viaje.

“Podríamos haber sido cualquiera de nosotros”, sentencia Miguel. A partir de ese momento, nadie más vuelve a sacar el tema.