Carlos Expósito |
Roma (EFE).- Cuando parecía que ya no podía caer más bajo, que había tocado fondo, la Federación Italiana de Fútbol (FIGC) demuestra que aún quedaba un escalón más. Tras el ‘no’ de Pep Guardiola y el lío con Andrea Pirlo y su vinculación con una casa de apuestas rusa, la incertidumbre envuelve al ‘calcio’: ¿quién llevará las riendas de la “Azzurra”?
No ha bastado con que la selección se haya quedado fuera de tres Mundiales consecutivos para certificar que la FIGC atraviesa, efectivamente, una de las mayores crisis de su historia. Si no la mayor.
Los acontecimientos de los últimos días no han hecho más que confirmarlo. Como en una montaña rusa, el proyecto de la «Azzurra» ha ilusionado con Guardiola, ha decepcionado con su negativa, ha vuelto a levantar la esperanza con la posible llegada de un histórico como Pirlo, que podía revolucionarlo todo, y ha terminado desplomándose por su papel como embajador de una casa de apuestas rusa.
Y el aficionado se pregunta: ¿qué ha pasado? ¿Quién va a dirigir a la selección italiana de fútbol en su momento más delicado?
Guardiola, Ancelotti, Pirlo…
El director técnico de la FIGC, la leyenda del Milan Paolo Maldini, y su asesor, Leonardo, que asumieron el cargo hace dos semanas, han sido la cara visible del intento de proyecto hacia una revolución que necesita la selección.
Ahora, según adelantó la prensa italiana, habrían dimitido del cargo, una información que podría oficializarse este martes. Quince días después de llegar al máximo organismo del ‘calcio’ con aires de esperanza.
Rechazo de Guardiola
Llegaron por la puerta grande, avalados por el enorme prestigio de ambos en el país y con la intención de acometer una verdadera transformación. Este cambio empezaba por convencer a Guardiola para que tomara las riendas del combinado nacional. Pero fue demasiado ambicioso.
El técnico catalán rechazó la oferta, ya que su intención ahora mismo es mantenerse alejado de los banquillos para disfrutar de su familia. Durante las negociaciones, Maldini reconoció también haber hablado con Carlo Ancelotti, técnico de Brasil, quien también declinó la propuesta.

Con varios rechazos y con los aficionados decepcionados ante el ‘no’ de Guardiola, aunque aún ilusionados, Maldini apostó por otra novedad, sangre nueva. La hoja de ruta tuvo que cambiar.
Por qué no Pirlo
Agotada la vía de los grandes entrenadores consolidados, la FIGC optó por mirar hacia una de las mayores leyendas del fútbol italiano, un nombre con suficiente peso como para reactivar la ilusión: Andrea Pirlo.
Pero su vinculación como embajador de una sociedad rusa de apuestas ha hecho saltar por los aires su llegada al banquillo de la «Azzurra», después de ser duramente criticado por sectores también políticos. Batacazo para Maldini y para Leonardo.
Entonces… ¿quién?
La crisis terminó estallando. La negativa de la FIGC a nombrar a Pirlo como seleccionador, debido a la polémica, provocó la ruptura entre Maldini y el presidente de la Federación, Giovanni Malagò, que asumió el cargo hace un mes.
Los escenarios tras el descarte de Pirlo
Tras descartar a Pirlo, se abren dos escenarios, uno con Maldini como director técnico y otro sin él. En el primero, el legendario lateral izquierdo plantea otros tres nombres: Thiago Motta, Raffaele Palladino o Stefano Pioli. En el segundo, con su eventual dimisión, la FIGC optaría por dos viejos conocidos, o Roberto Mancini o Antonio Conte.
La posible salida del exfutbolista del Milan dejaría descabezado el proyecto que debía devolver la estabilidad a Italia. La FIGC quedaría prácticamente en el punto de partida, sin director técnico, sin seleccionador y con una profunda división interna.
El exfutbolista Giorgio Chiellini podría suceder a Maldini, lo que supondría reiniciar el proyecto desde cero.

Una crisis más allá de un nombre
Lo que parecía el comienzo de una nueva etapa para la «Azzurra» ha acabado convirtiéndose en un nuevo capítulo de incertidumbre. Italia vuelve a encontrarse, una vez más, en la búsqueda de un líder capaz de devolverle el prestigio perdido.
Son varios los nombres que han ido apareciendo en función de los distintos escenarios: Mancini, Conte, Motta, Palladino, Pioli… La elección de quién ocupará el banquillo «azzurro» ha dado numerosos giros en los últimos días, pero todo este proceso ha vuelto a poner de manifiesto que el ‘calcio’ atraviesa un problema mucho más profundo.
Más allá del nombre del próximo seleccionador, la crisis evidencia las carencias estructurales de la Federación y la complejidad de reformar un sistema con múltiples frentes abiertos, injerencias, aristas y luchas de poder. Y un banquillo que ya parece maldito










