Un operario esparce sal en un paso de peatones en Zaragoza. EFE/ Javier Cebolladan/ Archivo

El deshielo de las carreteras absorbe hasta el 20 % de la cosecha de las salinas españolas

Madrid (EFE).- Aunque no se trate de ‘Filomena’, con las borrascas ‘Francis’ y ‘Goretti’ muchas carreteras, calles y espacios públicos han precisado de nuevo de sal marina para su deshielo, una práctica que absorbe hasta el 20 % de la cosecha anual de las salinas españolas, en torno a 170.000 toneladas.

España extrae cada año una media de 850.000 toneladas de sal marina en 8.500 hectáreas de balsas en sus costas, lo que supone una facturación agregada de 60 millones de euros para las seis compañías que forman parte de la Asociación de Salinas Marinas (Salimar), que aglutina el 90 % de la producción del sector.

Sus asociados se reparten por el litoral atlántico y mediterráneo y producen el 40 % de la sal marina de Europa: Salinas del Odiel (Huelva), Grupo Asal (Cádiz), Bras del Port (Alicante), Infosa (Tarragona), Salinas de Es Trenc (Mallorca) y Salinera Española (Ibiza y Murcia).

El gerente de Salimar, César Martín, ha explicado a Efeagro que tanto el porcentaje dedicado al deshielo de superficies como la producción total fluctúa cada año, lógicamente, según la demanda y las precipitaciones y danas en las diferentes balsas de secado y cristalización de la sal por la acción del sol y del viento.

«Antes y después» tras Filomena

Ha indicado que la nevada de ‘Filomena’ en enero de 2021 «marcó un antes y un después» para el sector, ya que se normalizó el acopio preventivo de sal marina por parte de las diferentes administraciones públicas de ámbito local y regional para hacer frente a cualquier episodio de helada de pavimento que se pueda dar.

«Tenemos un punto agrícola, porque lo que hacemos es cosechar -normalmente en verano- con maquinaria parecida a la del mundo agrícola para obtener un alimento como es la sal, rico en minerales y oligoelementos y en cuya producción hay una gran simbiosis entre industria y medioambiente», ha apuntado.

Ha recordado que las salinas marinas generan ecosistemas y han dado lugar a espacios protegidos y parques naturales, la mayoría de ellos listados en el catálogo Ramsar de humedales de gran relevancia y en las Zonas de Especial Protección para las Aves (ZEPA), cuya presencia de avifauna es signo de la enorme biodiversidad que albergan.

Entrada a la estación de metro Vicente Aleixandre cubierta de nieve en Madrid el 9 de enero de 2021. EFE/ Ballesteros

La sal de mar es utilizada para la desinfección de piscinas mediante electrocloración o electrolisis salina y la que se dirige al deshielo de vías es «menos fina y puede contener alguna impureza», a diferencia de que la que se utiliza para uso alimentario, como la sal de mesa o la destinada para salar jamones o salmueras para conservas, ha precisado.

Martín ha explicado que en España, más del 50 % de la sal que se consume tiene origen marino, un porcentaje que para el conjunto de Europa baja al 7-8 %, por lo que Salimar trabaja para que los desarrollos normativos nacional y, sobre todo, el europeo tengan más en cuenta a esta categoría de producto.

También pone sus esfuerzos para que el consumidor no demonice un alimento milenario y vital para la supervivencia, de acuerdo con las cantidades pautadas por la Organización Mundial de la Salud (OMS), y en el impulso del marco legal para poder certificar como ecológica la sal marina.

Prácticas de producción sostenibles

Esta patronal fue la impulsora en 2023 de la asociación «Seasalt Europe», con sede en Bruselas, que agrupa por ahora a las organizaciones de sal marina de España, Portugal, Grecia, Malta, Chipre y Croacia y que defiende las prácticas de producción sostenibles y la promoción del consumo responsable de este producto.

Además, en noviembre de 2022 puso en marcha un sello para que las salineras españolas puedan informar en los envases de sal que se venden en las tiendas de alimentación de que es un producto 100 % de origen marino, y colabora con universidades para conocer, por ejemplo, el mundo microscópico de la salmuera de las lagunas.

A diferencia de la sal de mina -para cuya extracción hay que utilizar explosivos o tuneladoras- y la sal vacuum industrial -cuya extracción es a través de evaporación forzada, con consumo de electricidad y energía-, la marina la producen empresas sostenibles y con muy bajo impacto en el medioambiente, ha detallado.

«En nuestro caso generamos ecosistemas, pues nuestros humedales se convierten en parajes llenos de vida», ha añadido.