Vista de la exposición 'Obreras. Las mujeres en la Sniace'. EFE/Javier G. Paradelo

Las historias que recuperan el rostro de las primeras obreras

Javier G.Paradelo |

Torrelavega (EFE).- Hubo un tiempo en que tener las manos bien cuidadas era una exigencia laboral, tanto que en la fábrica cántabra de Sniace había mujeres dedicadas en exclusiva a hacer cada semana la manicura a las operarias para mantener las uñas en condiciones óptimas para el hilado de la fibra del rayón.

La anécdota forma parte de los recuerdos que afloran en la exposición ‘Obreras. Las mujeres en la Sniace’, una muestra que recupera la memoria femenina de una de las grandes factorías industriales de Cantabria y que convierte pequeñas historias cotidianas en claves para entender toda una época.

La investigadora e historiadora Sara del Hoyo, comisaria de la exposición, explica a EFE que este tipo de anécdotas y otros detalles ayudan a poner rostro y voz a las mujeres -las obreras, que se decía entonces-, que trabajaron en la Sociedad Nacional Industrias Aplicación Celulosa Española (Sniace) a lo largo de sus 81 años de actividad, entre 1939 y 2020.

La exposición que se exhibe en Torrelavega reúne unas cien fotografías, revistas de la propia empresa en los años 50, 60 y 70 del siglo pasado, así como postales y piezas vinculadas a la historia de la fábrica.

El conjunto ofrece una mirada retrospectiva al papel de la mujer en una de las empresas que más empleo femenino generó, como grupo industrial químico de producción de celulosa, fibrana, lignosulfonatos, energía eléctrica y hasta finales de 2005, poliamida, conocida comúnmente como nylon.

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«Trabajadora tenías que ser»

Según la comisaria, en Sniace el trabajo de la mujer fue muy importante para la fábrica, de hecho llegó a ser una de las industrias con mayor presencia femenina en su plantilla; no en vano en los años cincuenta cerca del 20 % de los trabajadores eran mujeres, de una plantilla que superaba las 3.000 personas.

La muestra incluye una contextualización general del trabajo femenino en Cantabria y en sus fábricas, aborda la historia de Sniace y recoge la labor específica de las mujeres en la factoría.

Bajo títulos como ‘Mujer, trabajadora tenías que ser’, ‘Sniace, una ciudad dentro de la ciudad’, ‘El trabajo femenino, también un arte’ o ‘Rostros. Las que fuimos, las que somos’, invita a reconocer el papel fundamental de miles de mujeres en el desarrollo industrial y social de Torrelavega.

Y la exposición amplía ese relato con unos cuantos cientos de retratos de mujeres que trabajaron en Sniace a lo largo de su historia.

Muchas de estas imágenes proceden de la revista que editó la empresa durante décadas y permiten reconstruir una galería de rostros que hasta ahora habían permanecido dispersos y que quieren ampliar con los recuerdos gráficos que puedan ir aportando trabajadoras ya jubiladas.

Junto a las fotografías, varias vitrinas exhiben objetos vinculados a la vida laboral, como carnés de identificación, ovillos con diversas hilaturas, algunas de las miles de acciones que llegó a tener la empresa o camisetas de las reivindicaciones laborales de los últimos años.

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Entre esas piezas, Del Hoyo destaca un carné de una persona muy conocida en la ciudad, que es la primera vez que se expone aportado por su familia, y que busca generar “un efecto espejo” en otras obreras para aumentar sus aportaciones a lo expuesto.

Abierta a nuevas historias de mujeres

La comisaria asegura que, más allá de la dimensión documental, la muestra quiere ser un proyecto vivo, un punto de encuentro para seguir recuperando historias de las mujeres que trabajaron en Sniace.

Por eso, se ha habilitado un espacio para que visitantes y antiguas obreras puedan dejar por escrito sus recuerdos, un espacio que busca “enganchar” a todas esas mujeres que trabajaron en Sniace para recuperar los rostros y las historias personales de aquellas obreras, afirma Del Hoyo