El primer ministro indio, Narendra Modi. EFE/EPA/Rajat Gupta

La India negocia con EE. UU. un permiso para importar crudo de Venezuela en lugar del ruso

Nueva Delhi (EFE).- El Gobierno de la India busca obtener una autorización explícita de EE. UU. que le permita reanudar las compras de petróleo a Venezuela, una opción que considera la alternativa indispensable para reducir su dependencia del crudo ruso y evitar las penalizaciones comerciales de Washington.

Fuentes diplomáticas y de la industria petrolera consultadas de manera independiente aseguraron a EFE este sábado que Nueva Delhi busca un «corredor seguro» libre de sanciones para los barriles venezolanos.

El argumento de la India, el tercer mayor consumidor de petróleo del planeta, para dejar de ser uno de los mayores compradores de Rusia es que las refinerías del país necesitan una alternativa inmediata de crudo pesado, indicaron las fuentes.

Según datos de la consultora Kpler citados por fuentes del sector, las importaciones indias de crudo ruso cayeron a 1,1 millones de barriles diarios (bpd) en las tres primeras semanas de enero, un descenso frente a los 1,21 millones de diciembre y lejos del pico de 2 millones registrado a mediados de 2025.

Aunque las refinerías estatales como Indian Oil Corp (IOC) aumentaron sus compras a un récord de 470.000 bpd para aprovechar los descuentos, el gigante privado Reliance Industries no recibió ni un solo cargamento de crudo ruso en enero.

Estados Unidos se lleva los primeros cargamentos

El primer ministro indio, Narendra Modi, recibió el viernes una llamada de la presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, en la que pactaron, entre otras cosas, «profundizar la cooperación energética».

La conversación iniciada por Rodríguez es la primera al más alto nivel que se conoce públicamente desde la operación militar estadounidense y la captura de Nicolás Maduro.

Sin embargo, las fuentes advierten que, a pesar de los avances políticos, los intermediarios están desviando los primeros cargamentos venezolanos disponibles hacia Estados Unidos.

La preferencia por la ruta estadounidense responde a, por una parte, la «velocidad de caja», ya que el trayecto a Texas (a EE.UU) garantiza pagos en 5 días frente a los 45 días de navegación a la India, vital para la liquidez de Caracas.

Y segundo, los envíos hacia EE. UU. operan bajo el paraguas de las órdenes ejecutivas de Washington, mientras que los cargamentos en aguas internacionales rumbo a Asia enfrentan todavía incertidumbre por los intentos de embargo por parte de acreedores de la deuda venezolana.

A la falta de suministros se suma el caso de Nayara Energy, una refinería técnicamente idónea para procesar el merey venezolano, pero que está participada en un 49,13 % por la rusa Rosneft.

Según las fuentes, sería necesario que el Departamento del Tesoro de EE. UU. autorice el envío de barriles de la «nueva Venezuela» desde esta planta, lo que es improbable debido al capital ruso, lo que mantiene bloqueada una de las principales puertas de entrada al mercado indio.

Ante esta situación, la India presiona para que la autorización estadounidense venga acompañada de mecanismos logísticos que aseguren que el crudo llegue físicamente a sus puertos y no sea absorbido en su totalidad por el mercado norteamericano.

Trump asegura que India comprará petróleo de Venezuela

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció este sábado un acuerdo con la India para que compre crudo de Venezuela, cuyo sector ha sido liberalizado tras la captura de Nicolás Maduro, en lugar de importarlo de Irán.

«India está entrando en el mercado y va a comprar petróleo venezolano, en lugar de comprarlo a Irán. Así que ya hemos cerrado ese acuerdo y damos la bienvenida a India para que venga y compre petróleo», explicó a la prensa abordo del avión presidencial Air Force One.

Consultado por los negocios petroleros que tenía China con el chavismo, Trump aseguró que el gigante asiático será «bienvenido» si quiere entrar en el mercado venezolano.

La India es en realidad uno de los mayores compradores de petróleo de Rusia, una dependencia que está intentando reducir ante las amenazas arancelarias de Washington.