La socióloga belga Isabelle Ferreras durante la entrevista. EFE/Ballesteros

Isabelle Ferreras, presidenta del comité sobre democracia corporativa: «No podemos seguir en el fordismo»

Matilde Martínez |

Madrid (EFE).- La socióloga belga Isabelle Ferreras, presidenta del comité internacional de expertos sobre democracia corporativa, defiende que una mayor implicación de los trabajadores en las decisiones estratégicas de las empresas es parte fundamental del necesario avance hacia una economía más innovadora y competitiva.

«No podemos imaginar una economía innovadora en el siglo XXI con la misma manera de tratar a la gente en el trabajo que viene del fordismo», afirma en una entrevista con EFE en referencia al sistema de producción industrial en cadena introducido en el sector automovilístico estadounidense a principios del siglo XX por Henry Ford.

La propiedad de la empresa

A su juicio, una mayor participación en las empresas servirá también para afianzar el propio sistema político democrático, dado que «la mejor escuela para la democracia es vivirla en lo cotidiano, y el día a día del trabajo es muy importante para dar sentido al proyecto democrático».

Considera Ferreras que si la persona trabajadora no se siente implicada en el trabajo, que es donde pasa la mayor parte del día eso puede tener consecuencias en la forma en que entiende «la cosa pública o el bien común».

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La socióloga belga Isabelle Ferreras durante la entrevista. EFE/Ballesteros

El informe del comité, encargado por el Ministerio de Trabajo, propone que al menos un 2 % de la empresa sea propiedad de los trabajadores, un porcentaje que sube al 10 % para las grandes corporaciones, y reclama un tercio de los puestos del consejo de administración para los trabajadores en empresas de entre 50 y 1.000 empleados, la mitad de puestos si tienen más de 1.000.

Innovación y motivación

«Nosotros como expertos hemos desarrollado el artículo 129.2 de la Constitución española a nivel filosófico», subraya Ferreras, que cree que la forma y los plazos para cumplir estas recomendaciones deben negociarse en el diálogo social con el Gobierno y en la negociación de los convenios colectivos entre trabajadores y empresarios.

A la espera de la negociación social y la colectiva, el informe plantea un índice de desarrollo democrático corporativo que Ferreras considera que podría implementarse para visibilizar el grado de democratización de las empresas, así como para incentivarlo, ligando su cumplimiento al acceso a determinados beneficios fiscales, subvenciones o contratación pública.

Según la profesora, la evidencia académica constata que la participación de los trabajadores en la orientación estratégica de sus empresas «es central para la capacidad de innovación y para la motivación» de las plantillas, y aclara que no se propone su implicación en la gestión del día a día de las compañías ni en las responsabilidades legales que ello conlleva.

Involucrar al Estado

El informe de los expertos involucra al propio Estado, que tendría que garantizar los fondos necesarios para que los representantes de los trabajadores se formen para esta nueva responsabilidad.

El hecho de que España se encuentre a la cola de Europa en la democratización de las empresas se explica porque se trata de una democracia relativamente joven, aunque Ferreras entiende que el país tiene una «oportunidad magnífica» de avanzar en este sentido dado el buen momento económico que atraviesa.

En opinión de la socióloga, el momento actual es determinante asimismo para el desarrollo de la inteligencia artificial (IA), un asunto en el que los trabajadores «tienen que ser actores de las decisiones que se toman», lo que en el informe se ha plasmado recomendando que los comités de empresa tengan derecho de veto sobre esta nueva herramienta.