An Diz (i) y Nuria Martínez (d), socias fundadoras de Outrora, una cooperativa situada en A Guarda (Pontevedra) que desarrolla proyectos socioeducativos. EFE/ Hub Olympe Emprende

El cooperativismo, la fórmula que atrae cada vez más a las mujeres para emprender

Paula Fernández |

Santiago de Compostela (EFE).- Cada vez son más las mujeres que eligen el cooperativismo de trabajo asociado para emprender, una fórmula que, al poner la igualdad y los cuidados por delante del capital, promueve su inserción laboral y alcanza un peso femenino superior al de otros modelos de empresa.

Este tipo de cooperativas, donde los dueños son socios y trabajadores a la vez, agrupa en España a 2.968 socios. El 44 % son mujeres, porcentaje que hace una década estaba en el 36 %, según el estudio de 2025 ‘El Valor Diferencial del Cooperativismo’.
En comunidades como Galicia, Cataluña y Comunidad Valenciana se alcanza casi la paridad, con un 49 % de socias iniciales.

«Hay una alta tasa de mujeres que inician su proyecto empresarial con el modelo cooperativo después de otras experiencias, de venir del mercado tradicional o de otro tipo de empresas», señala a EFE Rebeca Sánchez, consultora en comunicación de Abeluria, una de las cooperativas que participaron en el estudio.

Illa Agrelo (i) y Uxía Bello (d), socias fundadoras de la cooperativa A Furna, una productora audiovisual localizada en la Costa da Morte.
Illa Agrelo (i) y Uxía Bello (d), socias fundadoras de la cooperativa A Furna, una productora audiovisual localizada en la Costa da Morte. EFE/ Hub Olympe Emprende

Abeluria, junto a tres cooperativas más, está detrás del Hub Olympe Emprende, un programa interterritorial que impulsa proyectos de cooperativismo liderados por mujeres en Galicia, Andalucía y Cataluña, especialmente en el rural.

Está en su quinta edición y ofrece acompañamiento, formación y un lugar de encuentro a mujeres que emprenden un camino al que muchas llegan con síndrome de la impostora, sensación de no llegar a todo y burnout, según Sánchez.

«Creo que también es la razón de los tiempos, ahora todo es para ya», explica. El cooperativismo es precisamente una forma de salir de ese bucle: «Tener tiempo, tener espacios, los cuidados van por delante del capital, son las premisas y los pilares de la economía social».

Un camino más empinado

Son esos valores, junto a otros como la horizontalidad y la igualdad, los que atraen a las mujeres al cooperativismo, pero las emprendedoras que pasan por el Hub Olympe reconocen que, aun así, han tenido que enfrentar dificultades añadidas en ese camino.

Especialmente en sectores masculinizados. «Los videógrafos suelen ser hombres», recuerda Uxía Bello, que acaba de poner en marcha junto a otra socia la productora audiovisual A Furna en la Costa da Morte.

«Parece que no nos toman muy en serio a las mujeres, y además jóvenes», lamenta Bello, que dice que «a un hombre tampoco se le cuestiona tanto si lleva las ideas claras y es una persona seria».

También ocurre en ámbitos con más presencia femenina, como asegura Nuria Martínez, una de las socias de Outrora, cooperativa de A Guarda (Pontevedra) que hace proyectos socioeducativos y acaba de abrir un espacio para la comunidad LGBTIQA+.

«Las voces de las mujeres siguen siendo menos escuchadas y tienen menos peso en el espacio público. A veces nos da la sensación de que no te toman como una profesional», cuenta Martínez, a lo que se suman también «aprendizajes internos» que les hacen dudar más o no sentirse preparadas.

Ana María Pernas (i) y Carlota Vivero-Saavedra (d), socias de la cooperativa Atoupa, que hace consultoría social sobre migraciones y envejecimiento en Vilalba (Lugo).
Ana María Pernas (i) y Carlota Vivero-Saavedra (d), socias de la cooperativa Atoupa, que hace consultoría social sobre migraciones y envejecimiento en Vilalba (Lugo). EFE/ Hub Olympe Emprende

Las mujeres tienen que hacer por ello un «doble esfuerzo» y, pese a que poco a poco hay un cambio y cada vez hay más empoderamiento y emprendimiento femenino, la cooperativista considera necesario que los hombres se deconstruyan, cedan espacios y se abran al mundo de los cuidados.

La conciliación es uno de los ámbitos en los que hay que trabajar para poder avanzar hacia la igualdad y es precisamente algo que facilita el cooperativismo.

«En nuestro caso por ahora no tenemos hijos, pero por ejemplo acompañar a un familiar al médico, por nuestra fórmula de trabajo, se nos facilita», refiere Ana María Pernas, una de las dos socias trabajadoras de Atoupa, cooperativa de Vilalba (Lugo) de consultoría social sobre migraciones y envejecimiento.

Aunque Pernas coincide en que «cada vez hay menos barreras», insiste en que se sigue hablando «de techo de cristal y segmentación dentro del ámbito laboral».

Más medidas para la igualdad

El informe sobre el cooperativismo reconoce su «potencial» para favorecer la inclusión de las mujeres, aunque señala la necesidad de «seguir impulsando estrategias y medidas para alcanzar una igualdad real y efectiva en todo el territorio español».

Cuestiones como los cuidados, la corresponsabilidad de la crianza o cómo se organizan las vidas aún pesan y contribuyen a que no haya tantas mujeres en órganos de representación, señala Rebeca Sánchez desde Abeluria.

Las emprendedoras también demandan a las instituciones más acompañamiento emocional, fondos para sostener el inicio de los proyectos y medidas contra la brecha digital, entre otras.

Pero el crecimiento del cooperativismo femenino es una realidad: «Se supone que en algún momento tocaremos techo, no podemos estar creciendo continuamente. Pero eso querría decir que el trabajo base está hecho y a partir de ahí se puede seguir trabajando en la igualdad más real», concluye Sánchez.