Vista de un surtidor de diesel en una gasolinera de Madrid, en una fotografía de archivo. EFE/ Javier Lizón

La luz aguanta en España pero el diésel se dispara: cómo impactó Ucrania y cómo lo hace ahora Irán

Madrid (EFE).- Los precios energéticos en España han acusado la volatilidad del gas y el petróleo durante las dos primeras semanas del conflicto en el golfo Pérsico, aunque de forma contenida respecto al arranque de la guerra en Ucrania, salvo el diésel, que se ha encarecido más rápidamente.

Mientras que el precio de la electricidad en el mercado mayorista o ‘pool’ se encuentra un 80 % por debajo de los 332 euros/megavatio hora (MWh) que se anotó, de media, en los primeros 14 días de la invasión rusa de Ucrania, el gasóleo de automoción es, en comparación, un 5 % superior, lo que está impactando en sectores como el del transporte.

El diésel, más caro

Según datos elaborados por EFE a partir del histórico del Geoportal del Ministerio para la Transición Ecológica, entre el 24 de febrero y el 9 de marzo de 2022, justo tras la invasión de Ucrania que desencadenó la crisis energética, el precio medio de este combustible rondaba los 1,57 euros.

Conforme a esta fuente, el litro de gasóleo A en España pasó de costar 1,5 euros durante la primera semana de conflicto, a 1,63 euros en la segunda, cuando los precios ya presionaban con picos de más de 1,7 euros (1,767 euros, el miércoles 9 de marzo de aquel año).

Por entonces, el diésel todavía no había superado a la gasolina, que fue encareciéndose desde los 1,61 euros/litro de los primeros siete días de guerra hasta los 1,71 euros de los siguientes, e incluso superó la barrera de los 1,8 euros (también ese día 9).

Cuatro años más tarde, la coyuntura geopolítica -ahora, fruto de las tensiones en Oriente Próximo y del bloqueo del estrecho de Ormuz- vuelve a marcar la evolución de los precios, y el litro del gasóleo A llega a los 1,64 euros de media en estas dos semanas.

En los siete primeros días de guerra en Irán, el diésel se pagó a 1,55 euros/litro. Sin embargo, esta semana se ha incrementado a 1,77 euros.

Estos registros, además, superan el precio medio de la gasolina, que ha pasado de 1,548 euros entre el 1 y el 7 de marzo, a casi 1,66 euros/litro.

Medidas para los profesionales afectados

Fuentes del sector atribuyen la marcha del diésel a la mayor demanda de gasóleo y a la decisión de China, uno de los mayores productores del mundo, de suspender sus exportaciones de derivados ante la situación en Ormuz.

Desde el inicio del conflicto, el transporte por carretera ha reclamado al Gobierno medidas para paliar el incremento del coste de los combustibles, como una reducción del IVA o del Impuesto Especial sobre Hidrocarburos (IEH), o una bonificación del 0,25 euros/litro, como la que se aplicó en 2022, pero actualizada con el IPC.

El Ejecutivo ha avanzado que el plan «integral» que está abordando con agentes sociales y grupos parlamentarios incluye medidas coyunturales para los sectores profesionales afectados, a fin de mitigar el impacto de la subida de los carburantes.

La electricidad, muy lejos de Ucrania

La electricidad, en cambio, ha reaccionado en España con menor volatilidad que tras la invasión rusa de Ucrania. De hecho, el precio medio del mercado mayorista en las dos primeras semanas de guerra en Irán ha sido de 63,67 euros/MWh, muy lejos de los 332 euros/MWh de los primeros 14 días de crisis en Ucrania.

El precio del ‘pool’ entre el 24 de febrero y el 2 de marzo de 2022 fue de 250,6 euros/MWh, y subió a 412,6 euros/MWh entre el 3 y el 9 de marzo. El MWh conquistó su máximo histórico aquel 8 de marzo (544,98 euros).

De vuelta a 2026, el mercado mayorista, tras cerrar el febrero más barato de su historia, alcanzó los 47,76 euros/MWh entre el 1 y el 7 de marzo, y ha repuntado a 79,6 euros/MWh esta semana.

La diferencia la marcan las perspectivas sobre el gas natural, empleado por los ciclos combinados (centrales de gas) para producir electricidad y considerado clave por dar respaldo al sistema en momentos de alta demanda.

Vista de una torre de electricidad.
Vista de una torre de electricidad. EFE/Luis Millán

Así, mientras el conflicto en Ucrania puso contra las cuerdas el suministro de gas ruso del que se nutría Europa (Alemania era altamente dependiente), el del golfo Pérsico impacta en Asia, principal mercado de las exportaciones ahora bloqueadas.

En cualquier caso, no hay un riesgo cero para Europa, que se enfrenta a efectos indirectos como el encarecimiento de los fletes -se han multiplicado por cinco o seis, dice el sector gasista- o una mayor competencia por el gas que hay en los mercados.

Conscientes de que los precios del ‘pool’ son aún muy inferiores, el Gobierno parece haber aparcado la posibilidad de aplicar otra vez la ‘excepción ibérica’, que topaba el precio del gas destinado a generación eléctrica. Esta medida requiere del ‘ok’ de Bruselas.

En lo que sí trabaja es en medidas fiscales para aliviar las facturas de los consumidores eléctricos. Así pues, una de las iniciativas que contempla es recuperar la rebaja del IVA.