HORAS EXTRA NO PAGADAS
Imagen de archivo de una trabajadora utilizando una sistema de reconocimiento facial para el registro horario. EFE/Xoán Rey.

Las horas extra no pagadas descienden, aunque aún suponen el 42 % del total

Madrid (EFE).- Unos 2,5 millones de horas extra a la semana no se pagaron en el primer trimestre del año, lo que supone un descenso del 2,2 % frente al mismo periodo de 2025 aunque aún siguen representando el 42 % del total de las horas de más, mientras sigue pendiente la reforma del registro horario.

Según los últimos datos de la Encuesta de Población Activa (EPA), en los tres primeros meses de 2026 se hicieron 5,89 millones de horas extra a la semana, con un ligero descenso del 0,2 % frente al arranque de 2025.

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De todas estas horas, 3,38 millones, un 2,2 % más, fueron pagadas, mientras que 2,5 millones no se retribuyeron, con ese descenso del 2,2 % frente al mismo periodo del año anterior.

Las horas no pagadas suponen el 42 por ciento del total

Así, las horas no pagadas supusieron el 42 % del total de las realizadas, una situación que el Ministerio de Trabajo quiere atajar con la reforma aún pendiente de aprobación del registro horario.

En un reciente informe, UGT denunciaba que el porcentaje de horas extra no pagadas «sigue siendo enorme y que suponen una cesión de tiempo de trabajo gratis en beneficio del empresario, lo cual se traduce en una cantidad destacable de salario perdido».

Usando los datos de todo 2025, con unos 130 millones de horas extra no retribuidas, UGT calcula que los trabajadores no cobraron 2.535 millones de euros en salarios, la Seguridad Social vio mermados sus ingresos en alrededor de 775 millones y se evitó la creación de hasta 62.000 puestos de trabajo a tiempo completo.

Recurso abusivo

«El recurso abusivo y continuado de horas extras no pagadas por parte de las empresas evita la contratación de personas trabajadoras adicionales, generando un impacto negativo sobre el volumen total de empleo», añadía el sindicato.

HORAS EXTRAS NO PAGADAS
Imagen de archivo de trabajadores en una oficina. EFE/Juan Carlos Hidalgo

UGT también apuntaba, en sus cálculos de horas extra anuales, que todas las realizadas en 2025 suponen un 10,5 % más que las registradas en 2019, año en el que entró en vigor el registro obligatorio de la jornada para todos los trabajadores.

Precisamente, el volumen de horas extra no pagadas es uno de los principales motivos que esgrime Trabajo para una reforma del registro horario que, según ha venido reiterando la vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, se aprobará antes del verano.

La reforma, que busca, entre otros cambios, que el registro sea digital y accesible a la Inspección de Trabajo, ha chocado con un duro informe del Consejo de Estado y algunas dudas del Ministerio de Economía, así como con el rechazo frontal de las patronales CEOE y Cepyme que planean llevar la medida a los tribunales.

El vicepresidente primero y ministro de Economía, Carlos Cuerpo, ha señalado, por ejemplo, que la norma debería tener un periodo transitorio de un año para las pymes.

Aumentan también las horas complementarias

La reforma del registro también busca poner coto a otros desequilibrios respecto al tiempo de trabajo como puede ser el abuso de las complementarias.

Las complementarias son aquellas horas que se realizan por encima de la jornada ordinaria establecida en los contratos a tiempo parcial, algo que aporta flexibilidad a las empresas, contribuyendo a adaptar, sin coste adicional, la fuerza de trabajo al nivel de producción precisado en cada momento.

Para los trabajadores, estas horas permiten aumentar sus ingresos, «pero dentro de una dinámica de precariedad, con jornadas irregulares y sin seguridad de que ese ingreso adicional se mantenga a lo largo del tiempo», denuncia el sindicato CGT en un estudio sobre horas complementarias.

El informe detalla que la incidencia de las horas complementarias se ha triplicado en la última década, hasta alcanzar en 2024 las 0,8 horas al mes por persona asalariada a tiempo parcial.

En concreto, es a partir de 2013 cuando se disparan, algo que responde a la progresiva recuperación económica, pero también al cambio en la legislación sobre las horas complementarias, que flexibilizó su uso y aumentó el límite máximo que cada persona trabajadora a tiempo parcial podía realizar.