Kevin Warsh afronta la primera junta de la Fed con una inflación de 4,2 % ante la mirada de Trump
Fotografía de archivo de Kevin Warsh, el presidente de la Reserva Federal de Estados Unidos (Fed). EFE/ EPA/ Will Oliver

Kevin Warsh afronta su primera junta de la Fed con una inflación de 4,2 % ante la mirada de Trump

Washington (EFE).- La Reserva Federal de Estados Unidos (Fed) celebra a partir de este martes su reunión de dos días de política monetaria, la primera que encabeza Kevin Warsh como nuevo presidente del organismo y que plantea un complicado escenario por el aumento significativo de la inflación, un mercado laboral resiliente y las presiones del presidente, Donald Trump, para rebajar los tipos de interés.

Warsh, el nominado de Trump para este cargo tras más de un año de duras críticas vertidas sobre su antecesor, Jerome Powell, se designó por el mandatario por sus planteamientos sobre la necesidad de una mayor flexibilización monetaria.

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Aunque Trump ha asegurado que defiende una Fed independiente, a su vez ha sido contundente con que el precio del dinero debería estar por debajo del nivel actual, entre el 3,75 % y el 3,5 %, para estimular la inversión y el crecimiento.

Así, Warsh encara su primera reunión del Comité Federal de Mercado Abierto (FOMC) con presiones contrapuestas, ya que la inflación interanual se situó en mayo en el 4,2 %, muy por encima del objetivo del 2 %, debido a que la subida de precio de los combustibles, derivada por la guerra contra Irán, se está filtrando al resto de bienes y servicios.

Pese al memorando de entendimiento que EE.UU. e Irán dicen que se firmará el viernes para cerrar la guerra, los expertos advierten que la restauración de un suministro normalizado de hidrocarburos en el estrecho de Ormuz tardará en llegar y en reflejarse en los precios, por lo que parece que la actual tendencia alcista persistirá un tiempo.

Las expectativas de precios siguen ancladas

El economista jefe de Ostrum, Philipe Waechter, cree que la actual inflación tiene efectos negativos incluso cuando las expectativas sobre los precios -que no se han movido a grandes rasgos ante la insistencia de Trump de que un acuerdo Washington-Teherán era posible- permanecen ancladas.

«Los aumentos sostenidos de precios generan incertidumbre y erosionan la confianza en las instituciones. Por ello, el banco central no debe asumir el riesgo de permanecer inactivo, especialmente si el shock inflacionario se percibe como persistente”, asegura Waechter, quien pide a la Fed «actuar con rapidez y determinación» y subir los tipos de interés para controlar los precios.

Kevin Warsh afronta la primera junta de la Fed con una inflación de 4,2 % ante la mirada de Trump
Fotografía de archivo de una persona haciendo compras en un supermercado de Miami (EE.UU.). EFE/ Alberto Boal

«Un enfoque gradualista, basado en pequeños pasos, no es el más eficaz», asegura.

En contravía, el jefe economista para EE.UU. de AllianceBernstein, Eric Winograd, prevé una postura de espera por parte de la Fed tras esta reunión.

«A menos que los precios del petróleo caigan drásticamente -y pronto-, esperamos que la inflación general siga aumentando», asegura Winograd.

La presión sobre los precios para el consumidor

El barril de crudo de referencia en EE.UU., el Brent, ha caído tres dólares desde que el acuerdo de EE.UU. e Irán se anunciara el domingo, lo que lo deja en torno a los 77 dólares, aún un 20 % más caro que antes de que empezara la guerra el pasado 28 de febrero.

«Con la inflación erosionando el poder adquisitivo de los ingresos, muchos hogares pueden sentir la necesidad de reducir sus gastos en los próximos meses», apunta el economista de AllianceBernstein.

Winograd también apunta que, aunque no prevé que el retroceso del gasto de los hogares pueda causar una recesión, «el consumidor sigue siendo el mayor motor de la economía estadounidense con diferencia, al representar alrededor de un 70 % de la actividad total. Si el consumidor se debilita, la economía en general también se debilitará».

A esa presión sobre los precios se unen además los datos de empleo del mes pasado, con 149.000 nuevos puestos creados y 66.000 desempleados menos, lo que refleja un mercado que se enfría, pero no lo suficiente como para apostar por el estímulo monetario.

Muchos analistas indican que -además de una inflación más contenida- es necesaria una mayor ralentización para justificar un recorte del referencial, y han subrayado que los últimos informes de la Oficina de Estadísticas laborales (BLS por sus siglas en inglés) ya han desplazado las expectativas de los mercados sobre un primer recorte de la era Warsh hasta más adelante.