Las Palmas de Gran Canaria (EFE).- «El mundo ha cambiado más en los últimos cuatro años que en los últimos 40», ha asegurado este jueves el ex director del Centro Nacional de Inteligencia (CNI) Jorge Dezcallar, en un encuentro en Las Palmas de Gran Canaria en el que, junto al exministro Manuel Pimentel, han augurado el final de una era geopolítica.
Dezcallar ha dicho a los periodistas antes de participar en el encuentro ‘Diálogos para el Desarrollo’ que lo que ha ocurrido con Ucrania o Irán ha demostrado que «están decayendo las normas que han regido y el reparto de poder que ha tenido el mundo durante todos estos años, y que está en discusión».
Y ello genera «inestabilidad e incertidumbre», que están en la raíz del surgimiento de nuevas «ansiedades» entre la población mundial, pero también en la clase política.
«Yo creo que a corto plazo vamos a pasar a un periodo de inestabilidad que va a durar lo que tenga que durar. Surgirá otro orden, pero llevará algo de tiempo», ha expresado el que fuera director de la inteligencia española entre 2001 y 2004.
Afectación también a la economía
Esta situación, ha apuntado también el ex ministro de Trabajo Manuel Pimentel, afecta a la economía mundial y, en el caso concreto de España, prevé que la época de bonanza de los últimos años, con su PIB subiendo por encima de la media europea, se frene en 2027 y comience un periodo de cierto estancamiento.
«Esa inseguridad, ese cambio internacional, conlleva un problema en la cadena de suministros, los aranceles que van y vienen generan incertidumbre en precios, hay desajustes, y eso tiene una deriva clarísima: se rompen cadenas de suministros y la inflación tira para arriba, y cuando eso pasa, los intereses van a tirar para arriba», ha explicado Pimentel.

Y este cambio de paradigma le puede afectar especialmente a un país como España, cuya economía se cimenta sobre una baja productividad, «que funciona mientras el turismo y la inmigración funcionen», y que ya se verá frenada por el fin de los fondos europeos Next Generation.
Pimentel no cree que sea el punto de inicio de una nueva crisis económica como la de 1993 o la de 2008, pero sí que a las familias les va a costar más llegar a final de mes, por lo que sin que haya un ‘shock’, sí que habrá «molestias económicas».
Tres revoluciones
Dezcallar ha detectado una «aceleración del tiempo histórico brutal» que, a su juicio, se debe principalmente a tres «revoluciones», a saber: la del átomo, o robotización; la digital, que es «la más importante de todas», y la demográfica ante la explosión de población que se ha producido y que ha incrementado las desigualdades ya existentes entre los ricos y los pobres.
Y en ese caldo de cultivo, potencias como Rusia o China, y desde la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca también Estados Unidos, han instado a un cambio en las reglas del juego que se establecieron tras la Segunda Guerra Mundial.
«Estamos en el fin de un mundo. Las reglas que había, las organizaciones internacionales que había, han perdido fuerza y, en consecuencia, las grandes potencias se sienten legitimadas para actuar de acuerdo con sus intereses», ha ahondado para agregar que este es un «mundo incómodo», sobre todo para «potencias medias como España o Canadá».
Y sobre la posición de España en el mundo, el ex director del CNI ha expresado que hay cosas que se están haciendo bien, pero ha mostrado su preocupación por otras cuestiones.
Ha admitido sentirse «molesto» por el hecho de que España no haya participado, por ejemplo, en la última reunión para hablar sobre Ucrania, en la que sí estuvieron Francia, Alemania, Reino Unido, Italia y Polonia: «España es la cuarta economía de la eurozona y tiene que participar en las decisiones que se tomen. Porque, si no estás en la mesa, estás en el menú». EFE








