Madrid (EFE).- El Instituto de Estudios Económicos (IEE) alerta de que elevar al tipo general del 21 % el IVA de hoteles y restaurantes, como ha recomendado la Comisión Europea, reduciría la competitividad del turismo español, con efectos sobre la actividad, el empleo y la capacidad recaudatoria del sector.
El IEE ha presentado este lunes el informe «Competitividad Fiscal 2025. Una reflexión sobre la imposición en el turismo», que incorpora un análisis específico del profesor Fernando Pinto Hernández que defiende que elevar el tipo del 10 al 21 % supondría un error porque encarecería una actividad altamente sensible al precio, con márgenes estrechos y en directa competencia internacional como es la exportación de servicios.
Sector estratégico para la economía española
El estudio destaca que el turismo es un sector estratégico para la economía española, con un peso en el PIB del 12,6 %, según la información de las Cuentas Satélite del Turismo para 2024, que da empleo a casi 2,8 millones de trabajadores y es el principal exportador de servicios del país, con 96,8 millones de turistas extranjeros en 2025, que gastaron casi 135.000 millones de euros.
El informe explica que el IVA del turismo grava en la práctica una exportación, por lo que encarecerla a través de un impuesto indirecto «equivaldría a aplicar un arancel las propias ventas españolas al exterior».

También incide en que el aumento de once puntos de IVA no podría absorberse sin trasladarlo a los precios, cerrar establecimientos o destruir empleo, y recuerda que la demanda turística es muy sensible al precio, por lo que un encarecimiento desplazaría visitantes hacia competidores como son Grecia, Italia, Croacia o Turquía.
Precedente de Portugal
Además, recuerda el precedente de Portugal, que subió el IVA de la restauración del 13 al 23 % en 2012, lo que provocó cierre de establecimientos, destrucción de empleo y un descenso de la recaudación, hasta que en 2016 se revirtió la medida.
El IEE ha recogido los últimos datos del índice de competitividad fiscal internacional 2025 elaborado por la Tax Foundation, que sitúa a España en el puesto 34 entre los 38 países de la OCDE, con una puntuación de 57,9 puntos sobre 100, situándose en la parte baja de la clasificación y 11,5 puntos porcentuales por debajo de la media de la Unión Europea.
Subraya el IEE que los países que lideran la clasificación (Estonia, Letonia, Nueva Zelanda, Suiza o Luxemburgo) tienen sistemas tributarios más simples, neutrales y orientados a favorecer la inversión y el crecimiento económico, mientras que las economías peor posicionadas se caracterizan por una mayor complejidad normativa, una carga fiscal más elevada sobre la inversión y la presencia de impuestos que generan mayores distorsiones económicas.










