Vista de la central nuclear de MVM Paks en Hungría. EFE/EPA/DANIEL KISS

Hungría desconecta la central nuclear de Paks debido a la escasez de agua en el Danubio

Viena (EFE).- Hungría ha desconectado uno de los dos reactores aún operativos de la central nuclear de Paks, que produce la mitad de la energía del país, debido a la caída del caudal del río Danubio, según anunció el primer ministro, Péter Magyar, que adelantó que la planta quedará totalmente inoperativa este domingo.

Una vez apagado ese reactor, la capacidad de generación de la planta caerá a 240 megavatios, frente a los 2.000 habituales, anunció Magyar en un mensaje en la red social X, en el que indicó que la central se detendrá completamente mañana por primera vez desde que comenzó a funcionar hace 44 años.

Banner WhatsApp

«Debido a un nivel del Danubio en mínimos históricos sin precedentes, la generación eléctrica en Paks se detendrá por completo de forma temporal», señaló el primer ministro, quien reconoció que se trata de una situación «inimaginable».

Con todo, afirmó que la seguridad de la central está asegurada y que los sistemas de refrigeración de los reactores seguirán funcionando.

Imagen del centro de control de la central nuclear de Paks, Hungría. EPA/TAMAS SOKI

Apagado «inevitable»

El agua del río Danubio a la altura de Paks está en -133 centímetros, muy por debajo de la marca histórica de -98 registrada en 2018.

El primer ministro indicó que en esas circunstancias es «inevitable» la desconexión de la planta, de tecnología soviética y operativa desde 1982.

Magyar indicó que en los próximos días el nivel seguirá bajando en el segundo río más largo de Europa, muy afectado por la sequía y las olas de calor que azotan a Europa Central desde hace semanas.

De hecho, el primer ministro conservador adelantó que se esperan temperaturas de hasta 40 grados los próximos días.

Magyar pidió a la población que haga un uso más moderado de la electricidad, especialmente entre las 18.00 y las 21.00.

Ahorro de electricidad

«Solicito que empresas, instituciones, ayuntamientos y compatriotas intenten reducir o reprogramar notablemente su consumo eléctrico en esa franja. A los operadores de centros comerciales les pido moderar la climatización en esos horarios, y a los ayuntamientos e iglesias, apagar temporalmente la iluminación decorativa de sus edificios durante los próximos días», pidió.

Magyar dijo que el descenso voluntario del consumo de los últimos días ha permitido ahorrar tanta energía como la que produce uno de los reactores de Paks, y afirmó que el mercado eléctrico está estable y que el suministro funciona sin contratiempos.

También adelantó que las autoridades decidirán si es preciso aplicar a partir de mañana restricciones de suministro eléctrico a las grandes empresas, y ha explicado que ha sido necesario limitar el consumo de agua y establecer prohibiciones de riego en cientos de localidades.

A petición de la jefa del Estado interina, Ágnes Forsthoffer, Magyar se reunirá mañana con los líderes de los grupos parlamentarios para informarles de la situación generada por la parada de Paks y la ola de calor.

Vista de la central nuclear de MVM Paks en Hungría. EFE/EPA/DANIEL KISS

Magyar hizo un llamamiento a la unidad y la solidaridad de ciudadanos e instituciones para afrontar esta situación.

En la vecina Rumanía, las autoridades también se han visto obligadas esta semana a reducir la potencia de su única central nuclear, en Cernavoda, ante el bajo caudal del Danubio.

Las dos centrales nucleares eslovacas, Mochovce y Jaslovské Bohunice, no están afectadas por esta situación ya que no dependen del agua del Danubio para la refrigeración, ha indicado el primer ministro, Robert Fico, que ha ofrecido ayuda a Hungría.

Caudal en mínimos históricos

La planta de Kozloduy, en Bulgaria, ha informado de que siguen operando a plena carga sus dos reactores ya que el agua del río no se usa para refrigerarlos pero sí para enfriar otras instalaciones.

El caudal del río Danubio, que recorre diez países europeos desde Alemania hasta desembocar en el mar Negro, ha caído a mínimos históricos por la falta de lluvias, la reducción del agua procedente del deshielo alpino y las sucesivas oleadas de calor que afectan desde hace semanas a la región.

Esta situación en el segundo río más largo de Europa está teniendo un impacto negativo para el transporte fluvial, la producción de energía, el turismo y la agricultura.